Dedícate tiempo, pero sobre todo amor

Gema Sánchez Cuevas · 27 junio, 2017

Nos pasamos el día viviendo a deshora, sin apenas dedicarnos unos minutos para saber cómo estamos. La práctica de la ignorancia emocional puede ser un ejercicio de supervivencia que nos salve en un momento determinado, pero un hábito poco saludable si queremos estar bien. Para enfrentarnos a esta tentación, no hay mejor remedio que dedicarnos tiempo, pero tiempo de calidad; de ese que nos sabe a gloria y nos deja con un buen sabor de boca.

Así, uno de los mejores ingredientes para conseguirlo es regalarnos pequeñas dosis de amor diarias. Gracias a ellas comenzaremos a conectar con nuestro interior o, dicho de otra manera, con esa tarjeta de presentación nuestro interior nos abrirá las puertas para que podamos profundizar en él. A continuación descubriremos cómo hacerlo.

Aprender a regalarnos dosis de amor

Ofrecemos amor a las demás casi a diario, pero tenemos la mala costumbre de olvidar hacer lo mismo con nosotros. Sin embargo, no hay mejor soporte para construir relaciones felices y acercarnos al bienestar que trabajar en nuestro amor propio. ¿Te imaginas una inversión mejor?

Niña con un globo en forma de corazón

Regalarnos pequeñas dosis de amor favorece una autoestima sana. Según Roca, esta se define como la actitud positiva que tenemos hacia nosotros mismos y que nos conduce a pensar, sentir y actuar de la forma más autosatisfactoria posible. De esta manera, si queremos mantener esta actitud no podemos dejar de:

  • Conocernos a nosotros mismos. Este primer aspecto es fundamental. Cada uno de nosotros es de edición limitada. Conocer cuáles son nuestras cualidades y déficits nos permitirá saber en qué parte tendremos que invertir más atención y esfuerzo. Además, no olvidemos que nos encontramos en constante cambio por lo que nunca dejaremos de descubrir cosas nuevas sobre nosotros.
  • Aceptarnos de manera incondicional. Aceptarnos implica reconocernos y de manera incondicional significa hacerlo sean cuáles sean nuestros límites y circunstancias. No hay nada peor que convertirnos en nuestro mayor enemigo; piensa que en este caso será él (nosotros) el que imponga y firme las peores condenas.
  • Respetarnos y valorarnos positivamente. El mayor apoyo que tendremos será el nuestro, siempre y cuando nos respetemos. Para ello es muy importante tener en cuenta que no solo somos la recolección de nuestras derrotas sino también de nuestras conquistas. Si tenemos que criticarnos que sea de manera constructiva. Hemos logrado más cosas de las que pensamos…
  • Considerar todo nuestro potencial. Más allá de lo conseguido existen todo un mundo de posibilidades que no hay que descartar. Nos encontramos sujetos a cambios de forma constante por lo que aprender a dirigirlos a través de nuestras potencialidades nos ayudará. Por algo es famoso ese dicho de que nunca se deja de aprender…
  • Construir relaciones satisfactorias. Mantener relaciones sanas con los demás nos ayuda a crear hábitos positivos y nos contagia felicidad. No hay nada mejor que estar con personas que nos proporcionan esa sensación de calma y serenidad y nos transmiten sus buenas vibras. 
  • Buscar nuestro bienestar. Enfocarnos en cómo ser felices es fundamental, pero no sin olvidar que en ocasiones conviene demorar las gratificaciones a corto plazo para conseguir otras mayores con el paso del tiempo. En este caso, la felicidad pasa por el equilibrio y por elegir de manera inteligente en función del momento y las circunstancias.
  • Atender nuestras necesidades. Es imposible estar bien sin atender nuestras necesidades, tanto físicas como psicológicas. Para ello, tendremos que detenernos y reflexionar sobre cómo nos encontramos.

Apostar por una autoestima sana es apostar por nuestro crecimiento personal

Invertir en tiempo de calidad

Una vez que hemos aprendido a dedicarnos amor es cuando de verdad podemos invertir tiempo de calidad tanto en nosotros como en los demás. Porque más valen unos minutos en los que estemos presentes que miles de horas ausentes y desconectados de nosotros mismos. 

“El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida”

-José Luis Sampedro-

Para ello podemos empezar por reservar un momento del día para chequearnos. Preguntarnos cómo nos encontramos, si estamos siguiendo el rumbo adecuado para conseguir nuestros objetivos o si necesitamos un pequeño descanso para desconectar del batiburrillo de pensamientos que se agolpan en nuestra mente. La cuestión es dedicarnos un tiempo para contagiarnos de calma y relax.

Niña pensando en su tiempo libre

Un ejercicio que nos puede ayudar es la respiración profunda. El objetivo se explica de manera fácil: intenta respirar 10 veces por minuto. Al principio nos será difícil porque estamos acostumbrados a hacerlo unas 16 o 17 veces por minuto, pero con la práctica lo conseguiremos. Además, el hábito de la respiración profunda nos ayudará a centrarnos en el presente y a no enterrarlo debajo de un montón de preocupaciones constantes.

Otra opción es dedicar un tiempo a la semana para hacer algo que nos guste y con lo que disfrutemos. De esta forma, no solo nos lo pasaremos bien, sino que nos regalaremos afecto a través de la atención y el cuidado de nosotros mismos.

Por último, no podemos olvidar que dedicar tiempo es dedicar vida, y si no lo hacemos con nosotros, tampoco podremos con los demás. En este sentido, el primer paso va a ser aprender a querernos. Por lo que regalémonos amor en un tiempo que reservemos para nosotros, con ello estaremos en disposición de ofrecerles a los demás nuestro mejor obsequio.