¿Hasta qué punto es flexible nuestro cerebro?

Neuroplasticidad: ¿Hasta qué punto es flexible nuestro cerebro?

Eva Maria Rodríguez 27 Abril, 2015 en Curiosidades 0 compartidos

Nuestro cerebro es esa especie de caja negra de la que aún hoy, a pesar de los avances y las posibilidades técnicas que hemos desarrollado, conocemos muy poco. Sin embargo, no es menos cierto que en los últimos años se han producido grandes avances, que si bien en general no ha producido grandes respuestas, sí han abierto interrogantes más precisos y fascinantes.

Uno de estos interesantes interrogantes tiene que ver con su capacidad de adaptación y cambio a las demandas que nuestro entorno o nosotros le proponemos.

Se ha descubierto que nuestro cerebro es mucho más flexible de lo que pensábamos y que, además, tiene una capacidad de compensación y regeneración mucho más alta de la que creíamos.

Por ejemplo hasta hace pocos años, los investigadores pensaban que después de cierta edad el cerebro se estabilizaba como paso previo a una fase de envejecimiento y decadencia. Sin embargo, la visión que nos da la ciencia actual es otra muy distinta.

La neuroplasticidad

Con el término neuroplasticidad o también plasticidad neuronal hacemos referencia a la propiedad que surge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando estas establecen comunicación entre sí; intercambio de información que sirve para modular la percepción de los estímulos del medio no solo de los que entran, sino también de los que salen.

Esta dinámica deja una huella y también modifica la eficacia de la transferencia de la información. Dichas huellas son los elementos mediante los que se construye la propia visión del mundo, en la cual lo anterior modifica la percepción de lo siguiente.

La neuroplasticidad está involucrada en todos los procesos cerebrales, incluidas las relaciones personales. Además, el papel de los nuevos aprendizajes a lo largo de la vida y su importancia, abre nuevas vías de intervención e investigación en diversos campos científicos.

Un nuevo paradigma para la educación

Nuestro cerebro  es capaz de adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de la vida. Hemos descubierto que la experiencia modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas.

A este proceso, que conocemos como aprendizaje, es independiente del declive natural que conlleva la vejez, ya que, gracias a esta plasticidad neuronal, el aprendizaje se puede producir a cualquier edad. En todo momento podemos ser capaces de generar nuevas neuronas, lo que hace que cuestiona el hecho de que nuestra inteligencia sea algo inmutable.

Desde la perspectiva educativa, el concepto de plasticidad cerebral constituye una puerta abierta a la esperanza, ya que implica que todos los alumnos pueden mejorar y a todas las edades. Aunque existan condicionamientos genéticos, el talento se construye con esfuerzo y una práctica continua. Aún más cuando hay toda una vida por delante.

aprender a cualquier edad

Cambios en el cerebro a partir de experiencias en relación con los demás

La neurobiología interpersonal es un nuevo campo de la ciencia  que explora y entiende cómo nuestro cerebro cambia en base a nuestras experiencias de relaciones con los demás.

La neurobiología interpersonal postula que somos mucho más sociales de lo que pensamos, y nuestros cerebros se desarrollan -literalmente- y cambian en vida adulta basándose ​​en las conexiones que tenemos con los demás.

Cambios en el cerebro por las experiencias de la vida

Los cerebros también se adaptan, cambian y crecen basándose en los nuevos conocimientos que se adquieren. Ciertamente, nuestros cerebros son muy impresionables en la niñez, pero incluso en la edad adulta las nuevas experiencias y aprendizajes siguen formando nuestros cerebros.

Incluso ya de adulto adultos, cuando adquirimos nuevas habilidades, nuestro cerebro puede cambiar estructuralmente, como se ha comprobado en diversos estudios.

Cambios en el cerebro para compensar el daño

La neuroplasticidad también se pone de manifiesto cuando una parte del cerebro está dañada de alguna manera, ya que se reorganiza para compensar la pérdida de la función. Incluso a veces los circuitos del cerebro lejos de la zona lesionada comienzan a trabajar para compensar el daño.

Todavía no lo sabemos todo

Lo cierto es que, a día de hoy, todavía hay muchos interrogantes abiertos a cerca del funcionamiento de nuestra mente. Sin embargo, lo que sí parece cierto es que tenemos en nuestras manos la oportunidad de potenciar en nuestro cerebro aquellas capacidades en las que queramos mejorar, más allá de lo que hasta ahora podíamos imaginar.

Eva Maria Rodríguez

Profesora, escritora, blogger y madre de dragones. Espero que mi experiencia como madre, como educadora y como mujer sea de utilidad para [email protected] los que leéis este blog.

Ver perfil »
Te puede gustar