9 señales que indican que necesitamos descansar

9 señales que indican que necesitamos descansar
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 01 abril, 2020

Sumergidos en la vorágine en la que transcurre nuestro día a día, nos dejamos llevar por la inercia. En esa inercia no suele estar incluida una actividad importante, la de escuchar los mensajes que nos envía nuestro cuerpo. Además, si clasificamos a estas señales por su grado de importancia, entonces en el piso más alto de la jerarquía se encontrarían aquellas señales que nos indican que necesitamos descansar.

“Yo puedo con eso y más”, nos decimos. Nos sentimos en la obligación de seguir adelante, por amor hacia los nuestros, por sentido de la responsabilidad. Porque así nos sentimos mejores (o eso creemos), porque se supone que es lo que tenemos que hacer (¿quién lo dice?). Porque si los demás lo hacen es lo que tenemos que hacer todos.

Pero, si no paramos “nuestra máquina” por las buenas, es probable que, más pronto que tarde, la máquina pare por sí misma. Parar a tiempo no es un signo de debilidad ni de cobardía, sino una muestra de cordura y amor hacia ti, hacia los que dependen de ti y hacia los que te importan.

Entonces, ¿cómo saber cuál es el momento de parar? ¿Qué señales nos envía nuestro cuerpo para indicarnos que necesitamos descansar? 

¿Cómo son las señales que indican que necesitamos descansar?

Cuando necesitamos descansar, el cuerpo nos lo suele hacer saber de diferentes formas. Ignorar estas señales no solo no va a acabar con el problema, sino que lo suele agravar más. Estas señales son signos de estrés, de cansancio, de desánimo, de desilusión… que deben ser atendidas.

Si juegas al “hasta que el cuerpo aguante” y no te retiras a tiempo perderás la partida, de una forma u otra.

Si experimentas varios de los siguientes signos es hora de que empieces a pensar en tomarte un descanso, y de paso revisar tu rutina, tus prioridades y tus necesidades reales. Cuanto más identifiques en ti las señales que describimos a continuación, más necesario será que hagas una pausa. 

Mujer cansada

1 – Te sientes cansando, más cansado de lo habitual

Estar cansado debido a un esfuerzo físico o mental prolongado y/o intenso es normal. Lo que no es normal es arrastrar ese cansancio día tras día, durante toda la jornada, desde que empieza la semana hasta que se termina, desde que te levantas hasta que te acuestas.

2 – No puedes aguantar el día sin estimulantes

Ya sea cafeína, alcohol, tabaco, azúcar o cualquier tipo de droga, engañar al cuerpo con estimulantes solo ofrece una solución temporal al cansancio. De hecho, a la larga, hay muchas posibilidades de que lo empeoren. Precisamente por eso cada vez necesitamos una dosis mayor de estos estimulantes para conseguir el mismo efecto.

3 – Te cuesta mucho mantener la concentración

Sea por cansancio o por otra causa, una señal temprana de que es necesario parar un poco es no poder mantener el foco de atención en las tareas que se están ejecutando. El ensoñamiento, la multitarea o la tendencia a procrastinar pueden ser una señal que nos alerte de que estamos trabajando con muy pocas reservas de energía.

Mujer estresada en el suelo

4 – Cada vez trabajas más tiempo

Trabajar más tiempo no significa hacer más. Pero cuando empezamos a reducir la productividad debido al cansancio y la dificultad para enfocarnos, de alguna manera sentimos que tenemos que echar más horas para compensar la bajada de rendimiento. Lo malo es que muchas veces ese hacer más se convierte en un estar o en un hacer por hacer, sin que esto lleve a ninguna parte más que al aumento del cansancio.

 5 – Siempre piensas en el trabajo

Es curioso que, cuando necesitas una pausa, a pesar del cansancio y del sobreesfuerzo, en realidad no puedes pensar en otra cosa. Incluso cuando puedes descansar, te sientes culpable y, aunque no tengas que ir a trabajar, de algún modo sigues haciéndolo, aunque solo porque estás pensando en ello.

6 – Continuamente estás de mal humor

El cansancio suele ponernos de mal humor. Pero cuando el cansancio es extremo y el cuerpo necesita de verdad una parada, ese mal humor se hace continuo. Si además de estar malhumorado todo el día, tiendes a ser cínico, desagradable, maleducado o grosero, es señal de que necesitas parar.

7 – Tienes problemas para recordar la información

El cansancio y el estrés pueden provocarte problemas para recordar la información más simple. Si ves que con frecuencia olvidas cosas tan sencillas como dónde has puesto las llaves o no recuerdas añadir un ingrediente básico cuando cocinas, confundes cosas corrientes o cambias objetos de lugar, probablemente necesitas un descanso: reiniciar tu mente.

8 – Tu salud está deteriorada

La fatiga continua y el estrés afectan al sistema inmonológico, por lo que la salud se afectada, por lo que te vuelves más sensible a  catarros y gripes. También puedes experimentar una subida o bajada de peso preocupante o tener dolores de cabeza o migrañas frecuentes, o incluso tener un aumento del pulso en reposo, lo cual implica un aumento en el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

9 – Cada vez cometes más errores

Todo el mundo comente errores, y no hay nada de malo en ello. Pero cuando estos errores se comenten con demasiada frecuencia, más aún si se trata de errores tontos, es momento de empezar a preocuparse. Porque lo que ahora es un error tonto sin demasiada importancia puede que en algún momento se convierta en algo muy serio.

Parar para descansar, pero también para pensar

Cuando hablamos de tomarnos una pausa, normalmente es porque necesitamos descansar física y mentalmente. Es necesario soltar y airear la mente, liberar el estrés y permitir al cuerpo reponerse. Pero también estamos hablando de parar para pensar, para replantear la situación y analizar qué estamos haciendo, qué nos está pasando.

Mujer descalza tumbada en el cesped

Esa inercia en la que nos vemos envueltos no siempre nos deja pensar con claridad. Es más fácil dejarse llevar, seguir sumergidos en esta niebla siguiendo a la inercia que ya hemos creado. Sin embargo, este avanzar a la larga tiene un precio, en el que normalmente estará incluida una pausa mayor y obligada por enfermedad. ¿Merece la pena?

Para, descansa y piensa qué quieres hacer, por qué estás haciendo lo que estás haciendo y si eso te lleva hacia lo que quieres alcanzar.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.