7 cosas que ninguna pareja te va a proporcionar

Edith Sánchez · 6 julio, 2019
Hay varios elementos importantes que ninguna pareja te va a proporcionar. Principalmente, nadie va a edificar por ti cimientos que son tu responsabilidad, aunque puedan inspirarlos. No esperes que otro te dé raíces, norte o fundamento a tu existencia.

Todos llevamos dentro un vacío, sencillamente porque nunca vamos a estar completos. Cada quien debe lidiar con ese vacío y muy frecuentemente buscamos llenarlo con el amor de pareja. Sin embargo, hay muchas cosas que ninguna pareja te va a proporcionar, aunque a veces pienses que sí.

Es cierto que hay momentos en los que el amor hace que nos sintamos plenos, como si nada nos faltara. Sin embargo, son instantes fugaces. Tienen que ver más con la percepción idealizada que el enamoramiento nos impregna que con una realidad concreta.

Algunos se resisten a aceptar esto. Piensan que si la otra persona no les proporciona plenitud, tal vez sea porque no es la indicada. Entonces continúan su eterna búsqueda y su eterna insatisfacción. Más tarde o más temprano terminas dándote cuenta de que hay elementos que ninguna pareja te va a proporcionar. Estos son algunos de ellos.

No es sólo un sentimiento. Es también un arte”.

-Honoré de Balzac-

Mujer con mariposa

1. Seguridad en uno mismo

La seguridad que tienes en ti no se va a apoyar en ninguna pareja. Es muy frecuente que, junto a la persona que amamos, nos sintamos más confiados y poderosos. Es claro que ese es uno de los grandes aportes del amor: aumentar la confianza en lo que somos y lo que podemos.

Sin embargo, cuando la confianza en nosotros mismos depende de algo o alguien externo, es como una casa sin cimientos. Puede derrumbarse en cualquier momento, ante el más mínimo vaivén.

2. Felicidad plena, una de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar

La felicidad plena es algo que en el mejor de los casos experimentamos de manera pasajera, unas cuantas veces en la vida. Estar enamorados y ser correspondidos es precisamente una de esas ocasiones en las que llegamos a sentirnos plenamente felices. Eso, al menos, por un tiempo.

El enamoramiento es una condición que dura muy poco. Este se va diluyendo paulatinamente, aunque  persista el amor. Tras esa explosión de felicidad, vienen etapas más serenas en las que también emergen los vacíos, las contradicciones y los desencuentros.

3. Ausencia de dolor

No hay manera de erradicar por completo el dolor de nuestras vidas. De hecho, es saludable que así sea. El dolor nos hace más humanos y, si sabemos cómo sortearlo, nos trae valiosas enseñanzas. Cuando se le teme al dolor, surge la fantasía de evitarlo a toda costa. Uno de los caminos para intentarlo es refugiarnos en el amor de pareja.

Sin embargo, una de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar es inmunidad contra el dolor. En realidad, el amor de pareja trae consigo también sufrimientos. Más de una vez vas a tener que experimentar la falta, la desilusión o el desencuentro con esa persona. Es inevitable.

4. Certezas totales

Aunque los enamorados suelen hablar en términos definitivos, la verdad es que ninguna relación tiene la continuidad asegurada. Al jurarse amor eterno, quienes lo hacen están convencidos de que así será. Sin embargo, hay infinidad de circunstancias que llevan a cambiar de opinión.

Toda pareja es un préstamo que te hace la vida. En algún momento se va a producir una separación. Incluso el matrimonio tiene un límite: “hasta que la muerte los separe”. Se da por hecho que habrá un momento en el que no van a estar juntos. Las certezas totales no existen en el amor.

5. Sentido de vida

Otra de las fantasías recurrente en el amor es la idea de que por fin la vida tiene un verdadero significado. El otro se convierte en motor, en motivación y en objetivo. Una vida que estaba desierta, de pronto se ve iluminada por el otro y entonces todo parece cobrar sentido.

Como en otros casos, en este también se trata de una ilusión. Somos cada uno de nosotros los que le otorgamos sentido a nuestras vidas. Si este proviene de un factor externo, no es real. El rumbo de nuestra existencia es sólido, únicamente si nace de nuestra propia búsqueda y hallazgo.

6. Estabilidad constante

La incertidumbre trae consigo una dosis de angustia y por eso todos buscamos estabilidad, en mayor o menor medida. Si las situaciones son un poco más predecibles, la sensación de inseguridad es menor y tiende a disiparse. Por el contrario, lo inestable, lo inconstante, nos pone los nervios de punta.

Que una pareja sea estable no significa que tenga estabilidad constantemente. Toda pareja pasa por altos y bajos. Hasta las relaciones más firmes y apasionadas llegan a puntos ciegos, en los que aparece la duda sobre si lo mejor es seguir o detenerse. Ninguna pareja ofrece estabilidad a toda prueba.

Mujer caminando

7. Satisfacción total

La insatisfacción es otro de esos elementos que rondan la vida de cualquier ser humano. Nadie es tan perfecto ni coincide tan plenamente con otra persona, como para que jamás le genere momentos de insatisfacción. Siempre habrá un instante en el que el otro nos deje un vacío.

Otra de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar es satisfacción total. Precisamente un amor verdadero se construye sobre la base de que el otro no es el perfecto. Lidiar con sus errores y con todo aquello que no satisface plenamente nuestras expectativas es una realidad ineludible en cualquier pareja.

Las parejas son más sólidas y duraderas cuando quienes las integran son conscientes de que el otro no es un medio, sino un fin. También cuando cada uno ha logrado encontrar un cierto equilibrio en autonomía y no depende del otro para alcanzarlo.

Otero, X. M. (2005). Ni contigo ni sin ti: la pareja irrompible. Revista intercontinental de Psicología y Educación, 7(2), 27-42.