Cuanto más dinero tenemos, menos influye en la felicidad - La Mente es Maravillosa

Cuanto más dinero tenemos, menos influye en la felicidad

Fátima Servián Franco 7 Septiembre, 2016 en Psicología 0 compartidos

El dinero es importante cuando tenemos poco, igual que la comida es muy importante cuando te mueres de hambre, pero cuanto más dinero tenemos menos influye éste en nuestra felicidad. Diversos estudios parecen indicar que algunos factores como el dinero tienen, en realidad, un papel relativo en nuestra felicidad.

La valoración sobre la vida de las personas aumenta de forma constante en relación a los ingresos económicos pero la opinión sobre la calidad de las experiencias emocionales diarias se estabiliza a un cierto nivel de ingresos, según un estudio de la Universidad de Princeton en Estados Unidos.

Para los niveles de poder adquisitivo de los que disfrutamos en los países desarrollados, existen factores mucho más importantes que el dinero que determinan nuestra felicidad. Científicos de la Universidad de Baylor (EEUU) obtuvieron unos resultados más o menos obvios, las personas que perseguían la felicidad a través de la ganancia material tendían a sentirse peor.

Para eliminar los efectos negativos del materialismo, las personas deberían potenciar otros afectos positivos como la gratitud. Según sus estudios, las personas más agradecidas están más satisfechas con sus vidas, sean o no materialistas.

La calidad de las experiencias diarias no mejora más allá de unos ingresos de unos 58.000 euros al año

Los científicos, dirigidos por Daniel Kahneman y Angus Deaton, analizaron más de 450.000 respuestas de una encuesta diaria realizada a 1.000 residentes estadounidenses aleatorios y descubrieron que, aunque la evaluación de la vida sube de forma constante con los ingresos anuales, la calidad de las experiencias diarias no mejoraba más allá de unos ingresos de 75.000 dólares al año, aproximadamente 58.000 euros.

El estudio no implica que las vidas de las personas no mejorarían después de un aumento en los ingresos anuales de entre 100.000 y 150.000 dólares pero sugiere que sobre cierto nivel de ingresos, el bienestar emocional de las personas se ve sujeto a otros factores como el temperamento y las circunstancias vitales.

También se advierte que cuando los ingresos bajaban de los 75.000 dólares los participantes mostraban una disminución de la felicidad y un aumento de la tristeza y el estrés. Los datos también sugerían que el dolor emocional de episodios o circunstancias tristes, incluyendo la enfermedad, divorcio o la soledad, se ve exacerbado por la pobreza.

Chica triste mirando por la ventana

El bienestar emocional de las personas se ve sujeto a otros factores

Si tienes dinero, da las gracias al destino, a tus padres o a Wall Street, esa es la clave de la felicidad, porque tendrás comportamientos prosociales. Los individuos agradecidos despiertan emociones que se denominan positivas y hacen que nuestro cerebro libere neurotransmisores asociados al placer. Se dice que una persona agradecida es feliz y la ciencia ha demostrado que un mejor estado de ánimo contribuye a la salud global.

Diversas investigaciones han sugerido que el dinero no la felicidad, sino subidones de euforia que duran poco tiempo. En psicología se entiende por “adaptación” el proceso de habituarse a algo de tal manera que acaba siéndonos familiar. Nuestras circunstancias son importantes, pero a menudo, gracias a la adaptación psicológica, importan menos de lo que cabría esperar.

A la larga, quienes han ganado mucho dinero acaban regresando al nivel de felicidad que ya tenían de partida. Hasta cierto punto, la felicidad general viene impuesta por lo que hacemos y como lo interpretamos. Cuantas más cosas son las que podemos conseguir, normalmente porque las tienen los demás, mayor es nuestra ansiedad y por tanto infelicidad por conseguirlas. En otras palabras, no importa la riqueza absoluta, sino la renta relativa.

chica en ventanilla del coche

Fátima Servián Franco

Psicóloga General Sanitaria. Profesora colaboradora en la Universidad Internacional de Valencia y directora del centro de Psicología, Renacer.

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