El misterio de las pequeñas gotas de felicidad

Aileen Zaera · 24 octubre, 2014

Cada vez son más las personas que afirman que la felicidad se compone de pequeños momentos, pero pocos se toman la molestia de explicar qué significa esto realmente, cuál es la profundidad que alcanza dicha revelación filosófica.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”

-Benjamin Franklin-

Lo primero que se tiene que conocer antes de descifrar de qué se tratan estos momentos, es qué significa realmente ser feliz, ya que muchos tienden a confundir estabilidad con felicidad, y aunque, tienen cierta relación, no están del todo conectados.

¿Qué es la felicidad?

Mujer con un paraguas de colores demostrando felicidad

La felicidad no significa tener un trabajo estable, buenos ingresos económicos y haberte casado antes de los 30. No, la felicidad significa que a pesar de odiar tu trabajo, vivir con el presupuesto demasiado ajustado y estar soltero, te acuestas en la noche con una sensación de satisfacción y una sonrisa en el rostro.

Entonces, ser feliz no significa no tener problemas, es sonreír y disfrutar la vida a pesar de los problemas, es tener la conciencia de que todo lo bueno y lo malo es pasajero, nada es para siempre y de que se puede aprender mucho de cada situación.

Por ello, la felicidad es permanecer optimista, en paz y sonriente ante básicamente cualquier situación, es perdonarse a sí mismo y a los demás por lo malo y sacar lo mejor de todo lo que se ponga en el camino.

“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.”

-John Locke-

Los pequeños momentos

Ahora que ya está aclarado de que se trata más o menos la felicidad, nace una gran paradoja ¿cómo es que se habla de que la felicidad es una actitud semipermanente si se compone de pequeños momentos? Analicémoslo en profundidad.

La respuesta a esto se obtiene al observar a las personas que son mayormente infelices, o incluso en aquellos quienes son melancólicos o están deprimidos (no hablando de la enfermedad sino de su actitud). Este tipo de personas centran su existencia en pensar obsesivamente en esos pequeños momentos que arruinaron toda su vida y que los desangraron emocionalmente.

Pero la vida es una cosa curiosa, se compone de casi un 50% de momentos negativos y un 50% de momentos positivos, así que para ser feliz se debe hacer precisamente lo contrario a lo que hacen las personas infelices: concentrarse en los momentos felices, que aunque hayan sido muy efímeros y fugaces, cada vez que se te vienen a la mente te roban una sonrisa sincera.

Amigos jugando con felicidadSolo tú eres responsable de tu felicidad

Aunque a los seres humanos nos encanta culpar a los demás de casi absolutamente cualquier cosa que nos ocurra, la verdad es que con respecto a tu felicidad solo cuenta lo que tú decidas.

Y es que, aunque puedes incluso conseguir ayuda profesional (en el caso de la depresión clínica), si no intentas cambiar paulatinamente -según los consejos que recibas- tu visión del mundo, no podrás apreciar la belleza que se esconde tras cada esquina. Eres tú, con tu actitud el que decide sobre su felicidad o infelicidad.

“Yo, no los acontecimientos, tengo el poder de hacerme feliz o infeliz hoy. Puedo elegir. El ayer ha muerto, el mañana no ha llegado todavía. Tengo solo un día, hoy, y yo voy a ser feliz.”

-Groucho Marx-

Así que aprende a sacarle sonrisas a la vida, que cuando cosas malas ocurren –por trillado que suene esto- es porque te espera algo mejor más adelante, solo debes estar muy atento.

Foto cortesía de Iancu Cristian