Familia, hoy entiendo mejor los errores y valoro más los aciertos - La Mente es Maravillosa

Familia, hoy entiendo mejor los errores y valoro más los aciertos

Raquel Lemos Rodríguez 24 Marzo, 2017 en Psicología 0 compartidos

¿Sientes que no te entiendes con tu familia? ¿Aunque no la soportas no puedes vivir sin ella? A veces, llegas a sentirte la oveja negra por ser diferente, no seguir lo establecido, tener valores y principios distintos. Sin embargo, aunque te dé mucha rabia tener discusiones por diferencias de opiniones, la familia es importante para ti. ¿Cómo conseguir llegar a un cierto equilibrio y que las confrontaciones no te afecten tanto?

La mayoría de las veces esto se logra cambiando ciertas actitudes y formas que tenemos de “defendernos” ante comentarios, críticas o juicios de valor que no nos gustan y que nos alteran. Tan solo hay que modificar nuestro punto de vista y la forma en la que reaccionamos ante todo esto. Algo que puede ser mucho más fácil de lo que en principio puede parecer.

No existe la familia perfecta. Todos discutimos y peleamos, hasta que a veces dejamos incluso de hablarnos. Pero la familia es la familia y el amor siempre está ahí, aunque en ocasiones no lo percibamos así.
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El deseo de no querer parecerte a tu familia

Aunque respetes a tu familia, hay varios puntos en los que no te gustaría parecerte a ella. Quizás porque hay ciertas costumbres o formas de pensar que no soportas. Un ejemplo puede ser preocuparse por “el qué dirán“. Tal vez porque en ti mismo identificas el esfuerzo que te ha costado superar esa forma de pensar.

A veces, incluso puedes sentir vergüenza de tu familia por un determinado comportamiento o actitud. Te gustaría tanto que cambiaran…pero al mismo tiempo sabes que esta es una misión casi imposible. De una forma o de otra, no te sientas mal por no querer parecerte a tu familia y tampoco por sentir cierto reparo ante lo que hacen. La solución se encuentra en aceptarlos.

Admite que eres diferente, que ellos también lo son y trabaja para convivir con esa diferencia sin que sea una fuente de malestar. Esto te ayudará cuando fuera de tu ámbito familiar te encuentres con personas con ideas contrarias, con opiniones que ellas creen ciertas y tú no tanto. Esta experiencia te ayudará a aceptar, a respetar y, en definitiva, a ser más tolerante.

Una familia feliz está hecha de personas que no son perfectas, pero que se perdonan y se aman constantemente.
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Si en las conversaciones tu familia opina sobre ti, te critica y te juzga, en vez de justificarte sonríe. No necesitas demostrar nada, porque de esto no saldrá ningún vencedor. Si tienes una familia excesivamente cariñosa en público y tú sientes cierto reparo, puedes aprender a retirarte sin necesidad de recriminarles su comportamiento. También puedes hablarlo con ellos en un momento en el que no estés alterada.

Los errores que se transforman en aciertos

Si eres capaz de darle la vuelta a todo lo que te molesta, cada error que consideras que comete tu familia será todo un acierto para ti. Una forma de aprender, de ser esa persona que quieres ser y que tanto defiendes a capa y espalda en esas discusiones que mantienes.

No quieres vivir sin tu familia, aunque haya una parte en ellos que te resulta molesta. Probablemente ellos te han enseñado lo que es el amor, te han intentado inculcar el sentido del respeto mediante su autoridad. Pero, sus errores pueden haberte enseñado mucho más.

Por ejemplo, has podido transformar un “no vales para eso” en un “sí, yo puedo”. Dejando ver tu fortaleza, tu seguridad y tu tenacidad para conseguir lo que en verdad quieres. Esto también ha podido enseñarte a no buscar tanto su aprobación y a confiar mucho más en ti.

Recoge toda esa exigencia que no te dejaba respirar cuando eras adolescente, para ahora marcar límites. Has aprendido a esforzarte, a darlo todo. Pero ahora eres responsable de ti y no necesitas toda esta influencia que tanto ahogo y estrés te produjo en su momento. Los límites son necesarios para evitar que opiniones, juicios y presiones hagan mella en ti.

No entrar en discusiones que no llevan a ninguna parte y poner límites saludables no significa que no quieras a tu familia. Al igual que no implica que esta no te ame por haberte exigido tanto, regañado y haberte hecho pasar por momentos delicados. Que lo superficial no te impida ver el fondo. Además, es muy probable que parte de las actitudes y comportamientos que no soportas en sí no sean malos, sino una forma distinta de ver el mundo. Atrévete a ver más allá y a transformar los errores en aciertos. Tu familia, aunque a veces no lo parezca, probablemente te quiere, y mucho… y lo hace a pesar de que haya partes de ti que también le cueste aceptar.

Raquel Lemos Rodríguez

Soy escritora y una apasionada de la música. Rodeada de libros desde pequeña, siento la necesidad de plasmar escribiendo aquello que me inquieta y provoca curiosidad.

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