¿Tienes miedo al qué dirán?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 8 septiembre, 2014
El miedo al que dirán puede conducirnos a un estado de ansiedad y a limitar por completo nuestro estilo de vida.

El miedo al que dirán es una realidad que se da con mucha frecuencia. Es esa angustia silenciosa a ser juzgados, a que se hagan determinadas ideas sobre nosotros. Queda claro que todos necesitamos ser aceptados, pero caer en este tipo de pensamientos de forma permanente puede condicionar por completo nuestra forma de vida.

Detrás de este enfoque se esconde muy a menudo la falta de autoestima. Siempre podemos sentirnos más o menos inquietos sobre la opinión que puedan hacerse de nosotros aquellas personas a las que apreciamos, y que son importantes para nosotros. Sin embargo, nunca debemos perder con ello nuestra libertad, nuestra auténtica esencia.

“El qué dirán” es una sombra de doble filo que siempre ha existido. Es esa que pone muros a nuestra autonomía, que frena nuestros pasos y que nos obliga a estar atentos para no quebrantar esas normas implícitas de lo que se supone, “está bien”.

Son muchos los escenarios sociales que aún están impregnados de prejuicios sociales, de ese polvo rancio que no solo vive en los pueblos pequeños detrás de los visillos. Esa inquietud se vive a diario en los entornos laborales e incluso en nuestras propias familias… 

«Ser discutido, es ser percibido»
-Victor Hugo-
Chico miedo al qué dirán

Claves para afrontar el temor al «qué dirán»

El miedo al que dirán nos sitúa en un estado de eterna «hipervigilancia». Orientamos nuestra atención hacia ese universo externo donde sacar autoconclusiones, sobre lo que los demás pueden estar pensando sobre nosotros.

Alimentamos un  análisis defensivo, cambiamos incluso conductas para ajustarnos a lo que los demás esperan. Son comportamientos que describen lo que en psicología entendemos como sesgo interpretativo. Es más, no podemos dejar de lado que este tipo de sesgo se vincula de forma directa con la ansiedad.

Estudios como el llevado en la Universidad de Ultrech por la doctora Elke Salemin, nos demuestran esta relación: si nos obsesionamos en interpretar cada cosa que vemos, escuchamos o si vivimos enfocados en lo que puedan opinar de nosotros, alimentamos el ciclo de la ansiedad.

1. Vence tu temor al rechazo

Si tu felicidad se está viendo obstaculizada por esa barrera, detente a pensar un momento en esa situación ¿De verdad merece la pena?

  • Si lo que temes de verdad es ser rechazado por esa familia, esos amigos o esa sociedad, deberás poner en tu balanza ambas partes para ver qué pesa más en tu corazón.
  • No podemos ser aquello que no somos, ni callar eternamente nuestros pensamientos y deseos. El aparentar ser algo que no somos, deja asomar un día u otro la frustración, y con ella, la baja autoestima.

No vale la pena. Nuestro equilibrio personal es lo primero, al igual que nuestro equilibrio psicológico.

2. Es imposible gustar a todo el mundo

Hay algo que debemos tener claro desde el principio, algo que deberían enseñarnos desde niños: es imposible gustar a todo el mundo. Y no solo es imposible, es incluso saludable. El miedo al que dirán esta relacionado precisamente con esta necesidad, la de encajar.

Cada uno de nosotros tenemos una personalidad, unos criterios y una voz. El no encajar con otras personas pone a su vez unos límites adecuados que nos dan identidad.

Mujer negándose a coger un cigarro simbolizando el miedo al qué dirán

No tenemos por qué llevarnos bien con personalidades egoístas que no respetan a otras personas. Que humillan y destruyen. El no llevarme bien con ese tipo de personas me ofrece autonomía y respeto a mi propia escala de valores. Es algo necesario e higiénico.

Asimismo, aún hay otro aspecto que debemos comprender: cuánto más inseguros nos mostremos, y menos claras tengamos nuestras ideas, peor nos valorarán.

Define tus criterios, tus posiciones, mantente firme en tus valores y defiéndete. Las personalidades bien desarrolladas y con una fuerte autoestima no se dejan vencer, y no tienen por qué temer al “qué dirán”.

 

3. Acepta las críticas, deja a un lado el miedo al que dirán

Las críticas forman parte de toda dinámica social. Por tanto, hay que tratar de analizarlas como lo que son: “otros puntos de vista”. Y como tales, debemos respetarlas sin llegar a dramatizar.

Cada uno de nosotros dispondremos de un enfoque de lo que es la vida, y con esos puntos de vista variados y diversos hemos de aprender a convivir. Pero siempre sin juzgar o llevar a los extremos.

4. Defiende tu posición

Puede que otros quieran imponer sus ideas sobre ti. Que pregonicen sobre sus propias moralidades, sus propias normas sociales, sobre lo que está bien y lo que está mal. No lo permitas.

Debes defender tus posturas, tus ideas y tus necesidades, no te dejes vencer o infravalorar… porque cuando atacan a tus propios valores, estarás perdiéndote a ti mismo/a.

Para apagar y vencer el miedo al que dirán, ensalza tu persona, posiciónate.

5. Actúa según tus propios principios

Esta idea es aplicable a cualquier ámbito. Incluso cuando vas a comprarte ropa y te dejas influenciar por quienes te acompañan.

Haz siempre lo que te haga sentir bien, lo que te permita ser feliz en las pequeñas y en las grandes decisiones. Porque si vamos perdiendo la voz poco a poco, llegará un momento en que ni siquiera nos escuchemos a nosotros mismos.

Mujer con gafas feliz por liberarse del miedo al qué dirán

¿Vale la pena? Desde luego que no. Reclama tus derechos y dilo en voz alta. “El miedo al qué dirán”, es solo un viento frío y rancio que no tiene por qué afectarte.

 

  • Nardone, Giorgio (2003) Más allá del miedo. Paidós
  • Salemink, E., van den Hout, M., & Kindt, M. (2007). Trained interpretive bias and anxiety. Behaviour Research and Therapy45(2), 329–340. https://doi.org/10.1016/j.brat.2006.03.011