El camino más corto hacia la felicidad comienza con una sonrisa - La Mente es Maravillosa

El camino más corto hacia la felicidad comienza con una sonrisa

Cristina Seva de los Ríos 11 septiembre, 2015 en Emociones 0 compartidos
Mujer caminando entre flores sonriendo y feliz

¿Sonríen más las personas felices o son más felices las personas que sonríen?

La respuesta es que ambas son verdad. Cuando estamos contentos o nos sentimos felices, estamos más sintonizados con lo bueno y la belleza de lo que nos rodea, y este estado se refleja en nuestra cara mediante la sonrisa.

Lo curioso es que también sucede al revés: cuanto más sonreímos, incluso aunque de primera sea forzado, más felices nos sentimos.

Mujer sonriendo feliz

Sonreír, mejora nuestro humor

Un experimento llevado a cabo por Fritz Strack demostró que estar sonrientes hace que tengamos mayor tendencia al buen humor.

El experimento consistía en dos grupos de personas a las que se mostraba unas tiras humorísticas. En uno de los grupos, las personas sujetaban un lápiz con los dientes de forma que sus labios se estiraban como en una sonrisa, mientras que en el otro grupo la expresión era neutra.

El resultado demostró que aquellos que sonreían previamente encontraron más graciosas las tiras, es decir, tenían más tendencia al buen humor.

Esto se explica porque el cerebro, al percibir los músculos de nuestro rostro en forma de sonrisa, los interpreta como una señal de que estamos contentos, independientemente de la causa, y se sintoniza con estados de ánimo positivos.

Por si esto fuera poco, la mente funciona “por tendencias”. Cuando estamos tristes o cabreados, en general, interpretamos lo que nos suceden de forma más negativa y tendemos a recordar y pensar en eventos negativos, mientras que, cuando estamos alegres, nos tomamos las cosas con más filosofía y encontramos más recuerdos y pensamientos positivos.

Así que “obligarse” a sonreír puede ser una buena forma de inducir a nuestro cuerpo a encontrar estados de mayor felicidad, que además se retroalimentan entre sí.

Esta es solo una de las razones por las que la que la sonrisa es el primer paso hacia la felicidad, pero hay más.

La sonrisa es contagiosa

Vivimos en un mundo estresante en el que habitualmente nos cruzamos con muchas personas, pero casi no reparamos en ellas: la panadera, el conductor del autobús, la doctora, el cajero del supermercado…

En estas situaciones cotidianas, ser amable y mostrar una sonrisa puede suponer un cambio sutil pero muy importante a la larga. Un encuentro indiferente se transforme en un encuentro agradable.

Las neuronas espejo hacen que imitemos la conducta de quien tenemos enfrente. De la misma manera que cuando nos encontramos con alguien agresivo automáticamente nuestro estado interno es el de ponernos a la defensiva.

Si vamos con una sonrisa por delante, lo más probable es que, en muchos casos, nos encontremos con que nos devuelven una sonrisa y gestos de amabilidad, lo que potencia los estados de bienestar y paz interior.

No en vano una de las primeras cosas que aprenden a hacer los bebés es a devolver la sonrisa que les proporcionan sus madres o seres más cercanos.

Madre e hija tumbadas en el césped sonriendo

Estamos programados para interpretar la sonrisa como una señal de seguridad y para devolverla, generando un vínculo que lo que comunica es que “este es un entorno seguro, donde no tienes que estar a la defensiva”.

Un pequeño gesto, como una sonrisa, puede suponer una influencia decisiva en el clima que se genera entre las personas.

La sonrisa es el primer paso hacia la risa

No hay nada más divertido que ver a un bebé riéndose. Si alguna vez has estado frente a uno, habrás observado que hasta el adulto más serio no puede evitar sonreírse e incluso acabar riéndose a carcajadas cuando lo hace un bebé.

La risa, como la sonrisa, además de una expresión de alegría, es una forma de comunicación que indica que estamos en un entorno seguro y amigable.

Saber reírse de las circunstancias y de uno mismo es esencial para no hundirnos en nuestros problemas y encontrar la forma de salir a flote cuando sentimos que estamos haciéndolo.

Una risa en el momento adecuado puede romper los momentos más tensos. Reírse rompe las barreras de la infelicidad y nos acerca a la felicidad.

No es solo porque nos sintamos bien cuando reímos, sino porque reírse une. Muchas buenas amistades se forjan en tardes de risas, igual que algo muy importante en las relaciones de pareja es poder reírse juntos. De hecho, uno de los primeros juegos a los que se juega con los niños es a hacerles cosquillas buscando su risa.

Reírte con alguien crea un vínculo, y los vínculos, las buenas relaciones en las que te sientes cómodo, son lo más indispensable para ser feliz.

Así que, siempre que lo recordemos, pintemos una sonrisa en nuestra cara, no solo estaremos sintiéndonos más felices nosotros, sino que estaremos transmitiendo alegría y quién sabe si forjando los cimientos de una relación.

Cristina Seva de los Ríos

Licenciada en humanidades. Me encanta leer y aprender sobre todo lo relacionado con la mente.

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