3 llamativas funciones de las neuronas espejo

Edith Sánchez · 27 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 27 junio, 2019
Las funciones de las neuronas espejo siguen sorprendiendo a los neurocientíficos que las estudian. Se ha comprobado que influyen decisivamente en el aprendizaje y que constituyen un factor decisivo en nuestras emociones y nuestra vida social.

Las neurociencias siguen sorprendiéndonos con sus hallazgos. Uno de los campos en los que más se ha avanzado es en el estudio de las funciones de las neuronas espejo. En principio, se sabía que estas neuronas reflejaban en «lo interior» aquello que vemos en el exterior. Por eso se denominaron espejo.

Sin embargo, a medida que se ha avanzado en el tema, aparecen nuevas funciones de las neuronas espejo. Esta posibilidad de hacer un reflejo de lo externo en lo interno hace que tengan incidencia en todo un conjunto de comportamientos, tanto de tipo intelectual como de tipo social.

Lo interesante de todo esto es que la ciencia ha demostrado que las neuronas espejo se activan cuando se observa a alguien realizando una acción. Es decir que pareciera como si uno mismo la estuviera realizando. Apenas hemos comenzado a explorarlas, pero ya se conocen tres grandes funciones de las neuronas espejo. Son las siguientes.

Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual sino mediante la simulación directa. Sintiendo, no pensando”.

-G. Rizzolatti-

Neuronas

1. El aprendizaje, una de las funciones de las neuronas espejo

Francisco Mora es catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Ha estudiado las funciones de las neuronas espejo; un trabajo que recogió en un libro llamado Neuroeducación. En este plantea varios aspectos interesantes en torno a la relación entre esas neuronas y el aprendizaje.

En este texto, el profesor cita dos experimentos reveladores. En el primero de ellos se contrató a un actor para que le diera clases a un grupo de alumnos. Tales clases tenían gran contenido emocional (como una obra de teatro), pero poco contenido académico. Al final se les pidió a los estudiantes que calificaran al profesor y todos señalaron que era un excelente profesional.

En el otro experimento se pidió a los estudiantes que calificaran lo buenos que eran los profesores que aparecían en los libros. Los alumnos calificaron mejor a los que dotaban a sus clases de un mayor contenido emocional. Tanto en este caso como en el anterior, se verificó que las conductas más emocionales activan más las neuronas espejo. Esto, a su vez, genera mayor empatía y hace que el aprendizaje sea más eficaz.

2. Ayudan a identificar las intenciones de otros

La anticipación a los pensamientos e intenciones de los demás tiene que ver con la llamada teoría de la mente. Al respecto hay dos posturas. Una señala que esa capacidad se desarrolla en la infancia, etapa en la cual construimos una suerte de teorías sobre lo que los otros piensan. La otra postura señala que tal capacidad se va desarrollando a lo largo de la vida, a medida que observamos y contrastamos las acciones de los demás.

Se ha descubierto que una de las funciones de las neuronas espejo es la de activar esa capacidad de anticiparnos a los pensamientos, sentimientos e intenciones de los otros. Este tipo de neuronas eliminan la barrera entre el yo y los demás. Por eso activan esa función.

Las neuronas espejo son «las neuronas de la vida social». Facilitan la comprensión del otro. Tan es así, que existen evidencias de que este tipo de neuronas tienen una actividad muy limitada en quienes padecen autismo, por ejemplo.

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3. Pilares de la empatía

La principal función de las neuronas espejo (y que, de uno u otro modo está implícita en las otras dos funciones ya señaladas) es la empatía. Esta se define como la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona. Hay una suerte de identificación que permite reflejar el mundo de esa otra persona dentro de nuestro propio yo. Como si lo que sintiera o experimentara el otro también nosotros lo sintiéramos o experimentáramos.

Al principio se pensaba que lo que reflejaban las neuronas espejo era solamente el comportamiento motor de los otros. Sin embargo, científicos como Marco Locoboni, de la Universidad de California, descubrieron que esa proyección también se llevaba a cabo con las emociones y las actitudes.

Se afirma que apenas se necesitan unos cuantos días de vida para aprender a identificar las expresiones de agrado o enojo en el rostro de los demás. Si alguien le sonríe al bebé, esa sonrisa también tendrá lugar en su sistema límbico. Lo mismo ocurre con las expresiones de rechazo. Por lo tanto, la principal función de las neuronas espejo es conectarnos con los demás.

  • Iacoboni, M. (2009). Las neuronas espejo: empatía, neuropolítica, autismo, imitación, o de cómo entendemos a los otros (Vol. 3055). Katz editores.