El test de orientación vital para medir el optimismo

1 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
El Test de Orientación Vital es una herramienta valiosa en la práctica clínica porque nos proporciona, en poco tiempo, información sobre el estilo atribucional de una persona en relación con su estilo de afrontamiento.

El optimismo ha sido un concepto olvidado dentro de la psicología hasta hace relativamente poco tiempo. Afortunadamente, durante las últimas dos décadas el interés por el estudio científico de este constructo ha crecido notablemente. Si hablamos de su evaluación, el test de orientación vital constituye hoy en día el máximo referente.

En este artículo vamos a conocer en profundidad su estructura, su utilidad y sus posibilidades de aplicación. Además conoceremos en qué consiste el optimismo y qué aspectos del mismo mide el test que hoy nos ocupa. 

Mujer optimista

Optimismo atribucional y optimismo disposicional

Se pueden adoptar dos definiciones diferentes de optimismo: una centrada en el estilo atribucional y otra enfocada en las expectativas. La centrada en el estilo atribucional tiene mucho que ver con cómo la persona identifica causas para diferentes eventos. En este sentido, para aquellos que son negativos, las personas optimistas tenderían a hacer atribuciones más externas, temporales y específicas.

Por el contrario, los pesimistas suelen considerar que los eventos desagradables están directamente relacionados con su propia persona. En concreto, con características inmutables que harán que no puedan evitarlos de nuevo en un futuro.

Por el contrario, quien sostiene un estilo de atribución optimista manifiesta una tendencia a juzgar que lo ocurrido ha sido originado por un factor externo frente al que en el futuro sí podrá intervenir o por un factor interno pasajero, como puede ser el cansancio.

Pero no es esta la definición de optimismo que se busca medir con el instrumento del que hoy hablamos. Como su propio nombre indica, este test pretende medir la orientación vital. Es decir, la tendencia general a tener expectativas positivas o negativas sobre lo que ocurrirá en el futuro. A esto se le denomina optimismo disposicional.

Desde esta perspectiva las personas optimistas son las que tienden a considerar que los eventos que ocurrirán en adelante serán positivos. Por otro lado, los sujetos pesimistas suelen esperar sucesos negativos y desfavorables.

El test de orientación vital

Es precisamente este optimismo disposicional lo que se mide con el test de orientación vital. Se trata de un instrumento de evaluación muy sencillo y rápido de aplicar. Consta únicamente de 10 ítems (cuatro de ellos de relleno) con enunciados acerca de distintas formas de ver la vida.

La persona ha de seleccionar su grado de acuerdo con cada enunciado utilizando una escala tipo Likert que oscila entre 1 (completamente en desacuerdo) y 5 (completamente de acuerdo). Las respuestas a todos los ítems se interpretan de forma conjunta para establecer el optimismo disposicional. No obstante, el test presenta una estructura de dos factores:

El primero de ellos mide la orientación pesimista. Los enunciados del test que representan esta variable son los siguientes:

  • Si algo malo me puede pasar, estoy seguro de que me pasará.
  • Rara vez espero que las cosas salgan a mi manera.
  • No espero que cosas buenas me sucedan.

El segundo factor evalúa directamente la orientación optimista. Las cuestiones que abarca se presentan a continuación:

  • En tiempos de incertidumbre, tiendo a pensar que me va a ocurrir lo mejor.
  • Siempre soy optimista en cuanto al futuro.
  • En general, pienso que me van a suceder más cosas buenas que malas.

Persona haciendo test

Utilidad del test de orientación vital

Este instrumento, a pesar de su sencillez, ha mostrado ser útil a la hora de medir el optimismo disposicional, destacando también por su capacidad discriminativa. Pero, además, se ha demostrado que existe una relación entre esta medida y las estrategias de afrontamiento empleadas por las personas.

Analizando la literatura, podemos identificar tres estilos de afrontamiento. El primero de ellos, focalizado en el problema, se caracteriza por tratar de disminuir la demanda ambiental que está generando el estrés. Es decir, intenta solucionar el problema o, al menos, tratar de reducir su impacto.

El estilo de afrontamiento focalizado en las emociones implica esforzarse en eliminar o minimizar los sentimientos negativos que se están experimentado. Por último, el afrontamiento de evitación conlleva tratar de evadir el problema y distraerse con otras actividades para no pensar en él.

Se ha demostrado que las personas que puntúan alto en optimismo disposicional suelen utilizar estrategias de afrontamiento dirigidas al problema, logrando así un mayor éxito. Por el contrario los individuos pesimistas tienden a centrarse en sus emociones negativas y a distanciarse mentalmente del problema. Por ello, de forma adicional, el test de orientación vital se puede utilizar para identificar estilos de afrontamiento.

  • Broche, Y., Rodríguez-Martín, B., López, K., Gómez, G., & Candelaria, N. (2012). Test Abreviado de Orientación Vital (LOT6). Validación de instrumentos psicológicos. Universidad Central" Marta Abreu" de las Villas: Editorial Feijóo.
  • Librán, E. C. (2002). Optimismo disposicional como predictor de estrategias de afrontamiento. Psicothema14(3), 544-550.