La teoría de la atribución causal: origen, desarrollo y consecuencias

Roberto Muelas Lobato · 11 diciembre, 2017

Todos, en algún momento, interpretamos el comportamiento. Tanto nuestro comportamiento como el de los demás. Una teoría psicológica que nos explica cómo interpretamos el comportamiento es la teoría de la atribución causal. Esta teoría, que pertenece a la psicología social, fue desarrollada fundamentalmente por Heider. Él la definió como un método para evaluar cómo la gente percibe su propio comportamiento y el de los demás.

La teoría de la atribución causal de Heider trata de analizar cómo explicamos el comportamiento de las personas​ y los acontecimientos de la vida. En otras palabras, cómo hacemos atribuciones sobre el comportamiento. Para Heider, tendemos a atribuir la conducta de los demás a una de entre dos causas posibles: una causa interna (rasgos de personalidad, inteligencia, motivación, etc.,) o una causa externa (suerte, situación, acciones de terceras personas…).

Causas de las atribuciones causales

La teoría de la atribución de Heider distingue solo entre atribuciones internas y externas. Posteriormente, Bertrand Weiner añadió dos factores más a la teoría. Las atribuciones de Heider pasaron a denominarse locus de control, a lo que añadió la estabilidad y la controlabilidad. Cada uno de estos factores se explica a continuación:

  • Locus de control: el locus puede ser interno o externo, dependiente de la persona o del contexto. Este está relacionado con la autoestima. Un individuo que atribuya sus fracasos a factores personales sufrirá un notable descenso de autoestima. Estará usando un locus de control interno.
  • Estabilidad: la estabilidad es la valoración que hacemos respecto a la estabilidad en el tiempo de la conducta. Hacen referencia a la duración de la causa. Si un sujeto atribuye su fracaso a factores que juzga estables en el tiempo (por ejemplo, la dificultad de una carrera), su motivación de logro descenderá. Por el contrario, si lo atribuye a factores no estables, su motivación de logro no se reducirá.
  • Controlabilidad: este término se refiere a si la interpretación se debe a factores externos, que no dependen de la persona, o internos, dependientes de la persona. Un factor externo es la mala suerte mientras que uno interno es la falta de habilidades. Cuando se estima que la causa son factores internos la motivación de logro disminuye.

Mujer mirando un helado

Atribuciones de los comportamientos

Las atribuciones causales, como se ha visto, se pueden hacer para los comportamientos realizados por uno mismo o para los que realizan otras personas. A su vez, estas atribuciones pueden tener un locus interno o externo, pueden ser estables o inestables y la controlabilidad puede ser interna o externa. Las diferentes combinaciones que surgen son las que nos van a indicar la motivación y la autoestima.

Por ejemplo, si un joven gana en una competición de carreras, se podría decir que fue porque entrenó mucho y se preparó con constancia. Esta atribución es interna y hace referencia a otra persona. Sin embargo, si se atribuye el hecho de que el joven haya ganado la competición a que no hubo competencia, a que los demás participantes no se encontraban preparados, entonces sería una atribución externa.

Las atribuciones internas de los éxitos a las que se atribuye estabilidad y controlabilidad son las más positivas. Este tipo de atribuciones aumentan la autoestima y, a la vez, la motivación. Por el contrario, si estas mismas atribuciones se atribuyen a los fracasos, la autoestima se reduce al igual que la motivación.

Niño riendo

Diferencias en las atribuciones causales

La misma persona puede hacer atribuciones causales diferentes para eventos similares. De la misma forma, distintas personas pueden hacer atribuciones causales diferentes ante un mismo evento. Por ejemplo, mientras que para algunos suspender un examen se debería a la falta de capacidad (causa interna y estable), para otras sería consecuencia de la dificultad del examen (causa externa e inestable). Estas variaciones, además de influir en la autoestima y la motivación, también tienen una influencia clave en las expectativas.

Dependiendo de cómo interpretemos los comportamientos de las demás personas, pensaremos de una forma u otra sobre ellos. Pero estas atribuciones no son perfectas ni objetivas. En muchas ocasiones cometemos errores al interpretar los comportamientos. Es por ello que la teoría de la atribución causal ha dado lugar a otros campos de investigación relacionados. Algunos de ellos son la teoría del error fundamental de atribución, la disonancia cognitiva y la obediencia.

Al interpretar comportamientos usamos heurísticos y sesgos que nos llevan a hacer atribuciones erróneas. En muchas ocasiones, estas atribuciones están motivadas por nuestras creencias previas. Si las interpretaciones que hiciéramos fueran diferentes, se generaría disonancia cognitiva, la cual tendemos a evitar. Además, las atribuciones causales van a influir en nuestra relación con las personas sobre cuyos comportamientos hacemos atribuciones. Así, tenderemos a hacer caso a aquellas personas que cuenten con mejores atribuciones a las que les dejen en un mejor lugar: las obedeceremos más y tendremos más en cuenta su opinión.