Autoestima y dependencia emocional: vasos comunicantes

Laura Reguera · 18 julio, 2017

Está claro que somos seres sociales. Nos gusta agradar y compartir cosas con los demás. Pero, ¿esta necesidad de aprobación puede ser perjudicial para nosotros? He aquí una de las claves de la dependencia emocional. ¿Tienes que gustarle a todos o solo a aquellos realmente importantes para ti? ¿Quiénes son esas personas relevantes en tu vida? ¿Tienen que aprobar absolutamente todo lo que hagas?

Te invito a que te plantees estos interrogantes y trates de darles respuesta. Una cosa es tener claro lo que tú quieres hacer y saber que te gustaría que tus seres queridos lo aprobaran y otra distinta sentir que si no te quiere todo el mundo, las cosas no merecen la pena… La diferencia por sutil no deja de ser importante. ¡Continúa leyendo para conocer cómo influye todo esto en tu bienestar!

“Si no eres bueno amándote a ti mismo, tendrás dificultades al amar a alguien, debido a que resentirás el tiempo y la energía que das a otra persona que ni siquiera te das a ti mismo”

-Bárbara De Angelisi-

¿Qué es la dependencia emocional?

Las personas con dependencia emocional necesitan de forma excesiva tanto el afecto como la atención y la aprobación de los demás. Sienten un miedo irracional a la soledad y al abandono, lo que va a hacer que sean más subordinadas en sus relaciones interpersonales. Además, tienen un fuerte deseo de exclusividad y refieren que no podrían imaginarse la vida sin su pareja.

Mujer llorando abrazada a su pareja por dependencia emocional

Presentan, por lo tanto, un patrón persistente de necesidades emocionales que son incapaces de satisfacer por ellas mismas, por lo que pretenden cubrirlas estableciendo lazos inadecuados con otras personas. Es decir, desarrollan relaciones parasitarias y asimétricas, llevando a cabo actos de todo tipo y condición y que justifican con un único propósito: que la relación no termine.

“La peor soledad es no estar cómodo contigo mismo”

-Mark Twain-

Y no solo eso. Ansían sensaciones de protección y de afecto con tanta intensidad que lo buscan en el otro de tal manera que se llegan a anular a sí mismos independientemente de la calidad de la relación con tal de mantenerla. Así, establecen vínculos que son muy intensos e inestables, en lugar de otros más saludables. Está claro que a todos nos gusta sentirnos queridos, pero… no estamos dispuestos a lo que sea para que conseguirlo, ¿no?

¿Cómo influye la dependencia emocional en el malestar psicológico?

El problema de depender emocionalmente -en exceso- de los demás es que, si no se reciben la atención o el cariño desmesurado que necesitamos, aparecen dudas irracionales sobre la propia valía y el aprecio que nos tienen los demás, lo que va a influir en nuestra autoestima y en las emociones que sintamos.

Aparecen así sentimientos de rechazo, negación y abandono. De esta manera, la tristeza está presente de forma demasiado intensa, lo cual puede dar lugar a que entremos en un círculo vicioso de vacío emocional e insatisfacción crónica del que es muy complicado salir: la depresión.

Pero no solo eso, el miedo a estar solo que lleva a las personas a hacer lo que sea con tal de evitar la soledad, hace que los síntomas ansiosos aumenten. La persona anticipa la posibilidad de que esto pueda llegar a ocurrir, lo que hace que se ponga muy nervioso y se involucre en relaciones sentimentales tóxicas.

Contra la dependencia emocional: autoestima

Como os podéis imaginar, las personas con dependencia emocional tienen una autoestima baja y se ven a sí mismos de forma negativa. Esto lleva, de nuevo, a tener una mayor necesidad de buscar soporte y cariño en los demás. Dicho en otras palabras, para estar bien necesitan que los demás estén bien con él o ella.

Manos abrazando un corazón

La realidad es que, con la única persona con la que pasamos toda nuestra vida es con nosotros mismos. Por lo tanto, es fundamental basar nuestro bienestar en buscar nuestra propia aprobación y no la de todos los demás. ¿Qué quiero decir con esto? Que es importante que la primera persona a la que intentemos agradar con lo que hacemos sea a nosotros mismos.

“La gente que quiere más aprobación consigue menos y la gente que necesita menos aprobación consigue más”

-Wayne Dyer-

Pero, ¿qué más podemos hacer para gustarnos más? Un ejercicio muy sencillo sería buscar todos los días algo que nos haya hecho sentirnos bien, tanto física como psicológicamente. Al principio, es una tarea que nos va a costar, ya que no estamos acostumbrados a alagarnos, pero a la larga vamos a fomentar el afecto positivo con nuestra persona. De esta forma, reduciremos la dependencia emocional patológica. ¡Quiérete!

Imágenes cortesía de Rebecca Matthews, Adam Jang y Hope House Press.