El afecto positivo, ¿qué es y en qué nos beneficia?

Laura Reguera · 2 noviembre, 2016

El afecto positivo, protagonista de este artículo, no es más que un estado anímico general compuesto por un conjunto de emociones positivas. Estas emociones nos van a reportar múltiples beneficios a todos nosotros. Tanto es así, que está demostrado que cuidan de nuestra salud, mejoran la percepción que tenemos de nuestro cuerpo y contribuyen a que nuestras relaciones sean más fuertes y placenteras.

Dicho esto, la pregunta que sigue es la que todos estamos pensando: ¿Cómo podemos entonces fomentar el afecto positivo en nuestra vida? Lo vamos a hacer a través del desarrollo de las fortalezas personales, la resiliencia y el humor, ya que reforzando estos aspectos disfrutemos en mayor medida de esta emocionalidad y de las consecuencias de su administración adecuada. Veámoslo con más profundidad en el siguiente artículo.

“Cuando te levantes por la mañana, piensa en el precioso privilegio de estar vivo, respirar, pensar, disfrutar y amar”

-Marco Aurelio-

¿Qué es el afecto positivo?

El afecto es el estado emocional que experimentamos en un determinado momento. Así pues, este puede ser tanto positivo como negativo. De forma general, se habla de afecto negativo cuando está compuesto por emociones de valencia negativa; de afecto positivo cuando predominan las emociones de valencia positiva.

Mano con una cara feliz

Por otro lado, el afecto negativo es el que más atención ha recibido en psicología, ya que son esas emociones negativas las que más se encuentran relacionadas con la práctica clínica. Una práctica que trata mayoritariamente al enfermo o al aquejado y se centra poco en las personas que no señalan dolencias.

Por el contrario, el denominado afecto positivo se ha empezado a estudiar hace relativamente poco, y se ha hecho especialmente dentro del marco de la psicología positiva*. Los principales componentes del afecto positivo son la alegría, el buen humor, el optimismo, el entusiasmo y el amor, entre otras.

*La psicología positiva es la corriente que se encarga de remarcar la importancia que tiene este afecto en los procesos psicológicos.

¿Qué beneficios nos reporta el afecto positivo?

Como es de esperar, presentar un conjunto de emociones positivas va a influir positivamente en las personas. En primer lugar, se da un bienestar psicológico. Además, esta salud mental, como ya sabemos, va a influir positivamente en nuestro estado de salud físico.

Además de los beneficios para nuestra salud, va a fomentar que tengamos unas relaciones sociales más satisfactorias. Experimentar aspecto positivo va a hacer que pongamos en marcha facilitadores sociales de comunicación, como iniciar un conversación o mantener la mirada al frente.

Amigas hablando sentadas

También vamos a favorecer la confianza y la cooperación con los demás, así como la generosidad (tanto con los otros como con uno mismo). Esto va a hacer que nos comuniquemos más eficazmente y seamos capaces de generar y sentir más empatía. Es de esta manera que se crean lazos y relaciones más profundas y estables.

“El optimismo es la fe que conduce al logro; nada puede realizarse sin esperanza”

-Helen Keller-

¿Cómo podemos fomentarla?

Realmente suena muy atractivo esto de tener afecto positivo y ser feliz. Aunque no hubiésemos hablado de los beneficios que reporta, ¿quién no querría estar contento? Tenemos que ser conscientes de que existen determinadas situaciones ante las que nos vamos a sentir mal, lo cual es normal. Sin embargo, lo que no es normal es que nos instalemos en ellas y enterremos el afecto positivo.

Así pues, podemos fomentar que este conjunto de emociones positivas estén más presenten en nuestras vidas. ¿Cómo? Mediante el desarrollo de nuestras fortalezas positivas, la resiliencia y el humor.

Las fortalezas positivas son aquellas capacidades pre-existentes para comportarmos, pensar o sentir de una forma determinada. Estimulan al sujeto y permiten el funcionamiento óptimo, el desarrollo y el rendimiento. Así pues, ser conscientes de nuestros rasgos positivos, además de tratar de desarrollar aquellos que consideremos importantes, van a aumentar nuestro afecto positivo.

Otra forma de conseguirlo es mediante la resiliencia. Esta es la capacidad de afrontar los problemas que se nos presentan de forma positiva, pudiendo después continuar con nuestra vida. Supone superar las condiciones de vida difíciles, de forma que la persona salga de estas condiciones viéndose reforzada. Es decir, favorece que se de un sentimiento de desarrollo personal.

manos con flores

Por último, se puede fomentar el afecto positivo mediante el humor. Con las carcajadas, segregaremos más hormonas que ayudan a regular el estrés, como la adrenalina o el cortisol. Nuestro pensamiento será más flexible, de forma que mejoraremos nuestra capacidad de regulación emocional.

Un estado de ánimo positivo también podrá ayudarnos a reinterpretar la situación. Va a influir en el establecimiento y afianzamiento del apoyo social. Finalmente, podemos decir que nos echará una mano a la hora de soportar el dolor y estimulará nuestro sistema inmune.

Como hemos podido ver, el afecto positivo juega un papel muy importante en nuestro desarrollo personal, en nuestra salud global, y en la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Además, presenta una gran ventaja: se pueden fomentar, por lo tanto… ¡Hagámoslo!