José Antonio Fortuny, un luchador

José Antonio Fortuny, un luchador

Elena 9 Julio, 2012 en Psicología 0 compartidos

De pequeña me llamaron mucho la atención los héroes cotidianos. Más tarde aprendí que en la psicología este tipos de personas tenían un nombre, resilientes. Para los que no entienden la palabra, dejo la descripción hecha por E. Chávez y E. Yturralde:

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.

Así es José Antonio Fortuny, este joven menorquín ha encontrado en la escritura su principal motivación para aferrarse a la vida, pese a estar ya completamente paralizado debido a una enfermedad degenerativa. Escribe mediante un programa de voz. Lucha a contrarreloj contra el paso del tiempo.

José Antonio acaba de publicar, tras cinco años de trabajo, Alehop (Editorial Funambulista), su segundo libro, una comedia negra que gira en torno al abuso de poder y el desamparo de los más vulnerables. Dicen que es una acertada sátira de la sociedad actual. Calidad literaria y denuncia social.

"La mente es mi segundo órgano favorito", ironiza José Antonio. Pese a estar prisionero de su cuerpo, el humor no le falta: "el humor es lo que nos hace humanos", ha declarado.

Aquí os dejamos con una pequeña entrevista que le hicimos para acercarle más al lector:

– ¿La mente, es maravillosa?

Lo es, es uno de los mayores misterios del universo. Me impresiona que aún sepamos tan poco de ella.

-¿Qué te llevo a escribir Alehop?

Yo escribo básicamente para tratar de mantenerme mentalmente en forma. Es un ejercicio que llevo a cabo cada día para no deprimirme, para agarrarme a la vida. Escribo además para comunicarme con los demás. Los motivos concretos que me llevaron a escribir Alehop fueron, por una parte, tratar de entretener al lector con una historia que fuera divertida pero profunda al mismo tiempo, y, por otra, denunciar la indefensión de los más débiles de esta sociedad. Escribir es el arma que yo tengo a mi alcance.

-¿Qué impacto te gustaría crear con este libro?

Me gustaría poder aportar una visión de la realidad al lector que probablemente pudiera ignorar, enriquecerlo un poco en ese sentido, y además me encantaría que se lo pasara bien leyendo mi libro. Como digo en la solapa del libro, mi lema es: "a mí el lector me aporta una motivación para vivir y yo en cambio procuro hacerle pasar un buen rato. Me parece un trato justo"

-¿Si fueras presidente cuales serian las primeras 3 cosas que harías?

Gobernar tiene que ser mucho más complicado de lo que a veces nos creemos. Invertiría en investigación y desarrollo, en España tenemos muy buenos investigadores de todo tipo de enfermedades cuyo talento se está desaprovechando. El derecho a la salud debería ser la prioridad de cualquier gobierno. También repartiría mucho mejor los recursos económicos, nada de derrochar, pero no porque estemos ahora en crisis, sino siempre.

Por último, pondría en la pizarra de todas las escuelas un recuerdo permanente: que el ser humano es lo primero, que ninguna ideología puede estar por encima de eso, puede separarnos. La vida no es tan complicada como nos han hecho creer.

-¿Qué te dices a ti mismo cuando tienes un mal día?

Intento mantener la calma y no venirme abajo. No siempre lo consigo, obviamente. Suelo animarme diciendo que es sólo un mal día, que mañana las cosas cambiarán.

-¿Qué es lo que más valoras de la vida?

Mi vida está hecha de cosas muy pequeñas, soy el rey de las pequeñas cosas. Algo tan simple como poder respirar bien es algo que valoro mucho, ya que hay días que ya tengo problemas respiratorios debido a mi debilidad muscular. Valoro mucho una buena compañía, una buena conversación, ver el mar, sonreír, una tortilla de patatas…

-¿Qué consejo les darías a las personas que quieren escribir un libro pero aún no lo consiguen?

Primero estar convencido de que tienes algo interesante que contar. Después, trabajo, trabajo y más trabajo. No hay ningún secreto más que la constancia. Yo he tardado cinco años en escribir este libro, en muchas ocasiones creí que no podría terminarlo, pero lo he conseguido.

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