Personas autodestructivas: 10 rasgos característicos - La Mente es Maravillosa

Personas autodestructivas: 10 rasgos característicos

Edith Sánchez 12 Octubre, 2017 en Emociones 2486 compartidos
chica con vestido azul gritando representando a las personas autodestructivas

Que alguien se haga daño a sí mismo parece un comportamiento carente de lógica, propio de la locura. Sin embargo, se trata de un impulso negativo que todos llevamos dentro en mayor o menor medida y que sale a la luz en las personas autodestructivas.

Sigmund Freud encontró que todos llevamos dentro un impulso hacia la vida y todo lo constructivo denominándolo “pulsión de vida”, pero también otro contrapuesto que inclina a la muerte y la destrucción al que denominó “pulsión de muerte”.

Esa sería una de las razones por que en todos los tiempos y en todas las culturas se han producido guerras. También es el motivo por el que muchas personas desarrollan síntomas y conductas autodestructivas. Sin embargo, solo en algunos casos esas conductas se fijan y se convierten en rasgos de personalidad permanentes.

Por lo general, esto ocurre cuando hay un gran componente de ira reprimida. En realidad, esos impulsos agresivos están dirigidos hacia otro, pero por alguna razón es imposible expresarlos. A veces porque se orientan a una persona amada o porque se temen las consecuencias de darles voz.

En esos casos, la agresividad termina volcándose sobre uno mismo. Es entonces cuando uno aprende a comportarse como su peor enemigo y se configuran las personalidades autodestructivas. Estos son diez rasgos que mejor las identifican.

1. Las ideas negativas en las personas autodestructivas

Las ideas autodestructivas comprenden todos aquellos pensamientos destinados a devaluar a una persona, a impedir su avance o a demeritar sus logros. En la mente de alguien autodestructivo estos pensamientos surgen de forma casi automática.

Se da entonces el contexto propicio para las “profecías autocumplidas: no podrás, no serás capaz, no lo lograrás. Su fuerza es tan grande que, efectivamente, termina siendo así. También aparece un enfoque en el cual el individuo siempre hace énfasis en lo que le faltó, lo que no quedó perfecto, lo que no es, o no tiene. Todo esto es un poderoso nutriente de la autodestrucción.

perfil femenino superpuesto representando a las personas autodestructivas

2. Pasividad e incompetencia forzada

En este caso la pasividad tiene que ver con dejar de actuar frente a una situación o circunstancia que les causa daño. Se reconoce que es algo negativo, pero no se toman medidas para detener o controlar su efecto. Ocurre cuando, por ejemplo, no nos defendemos frente a abusos o agresiones.

La incompetencia forzada es esa inclinación a remarcar los vacíos o la falta de habilidades. Antes de intentarlo, inflan todas aquellas limitaciones personales que dificultan la realización de algo. No se hacen esfuerzos por superarlas, sino que se convierten en una justificación para no actuar.

3. Trastornos de alimentación

La forma de alimentarnos dice mucho acerca de lo que pensamos y sentimos frente a nosotros mismos. No comer es una forma en la que muchas personas se hacen daño. No le aportan a sus cuerpos los nutrientes que requieren para mantenerse sanos.

Igual ocurre en el extremo opuesto. Comer demasiado produce diferentes problemas de salud, a corto y a largo plazo. A veces aparece un apetito insaciable. Al llenarlo no hay satisfacción, sino tristeza, sentimientos de culpa y… deseos de comer más.

adolescente con anorexia

4. Daño a otros y autocompasión

Las personas autodestructivas muchas veces desarrollan actitudes hostiles o dañinas hacia los demás. Crean conflictos innecesarios o son desconsideradas, groseras, envidiosas, chismosas, etc. Ven al otro, fundamentalmente, como una fuente de confrontación. Los demás originan en ellos frustración, porque los vínculos se basan en comparaciones en las que por “x” o “y” motivo siempre salen perdiendo.

Lo habitual es que después de esos conflictos caigan en profundos episodios de autocompasión. Agreden, pero cuando les responden, se comportan como víctimas de un acto injusto. Insultan, pero cuando son insultados sienten pena por sí mismos. No admiten que el fruto de su cosecha es un fruto de lo que sembraron.

5. Autolesión y abuso de sustancias

Las autolesiones son a veces evidentes y otras no tanto. Hay quienes se causan heridas deliberadamente: se cortan o se arrancan el cabello. También se exponen a situaciones riesgosas, lo que origina accidentes relativamente frecuentes. Otras veces esto se hace de forma menos evidente: con un doloroso tatuaje o un piercing en un lugar muy sensible del cuerpo.

También hay autolesión cuando se abusa de sustancias que dañan al organismo. El caso más evidente es el del consumo excesivo de drogas, como el alcohol. Las adicciones son altamente autodestructivas y en su grado extremo siempre conducen a la muerte.

Manos con flor

6. Suicidio social

El suicidio social se produce cuando se cortan los vínculos afectivos con los demás. Generalmente se trata de un proceso gradual: primero hay reticencia a estar con otros y poco a poco esto se traduce en un progresivo aislamiento.

Las personas autodestructivas no solo se aíslan, sino que desarrollan una serie de comportamientos que resultan irritantes para los demás. A veces son excesivamente demandantes o muestran desprecio por los otros. Ven solo lo negativo de las personas. Sienten que su conducta de rechazo a los demás está justificada.

7. Ocultamiento de emociones y rechazo de ayuda

Para las personas autodestructivas es muy difícil ser honestos consigo mismas. No logran reconocer sus sentimientos y emociones, sino que tratan, inconscientemente, de mantenerlas ocultas. Hacen toda suerte de racionalizaciones para justificar su conducta y se niegan a admitir que tienen un problema.

De ahí que también sea muy difícil ayudarles. Si alguien les sugiere que visiten un psicólogo, verán en ello una señal de agresión y desprecio. Podrían reaccionar agresivamente si reciben un consejo o alguien les insinúa que cambiando ciertas conductas podrían estar mejor. Precisamente lo que estas personas quieren es no estar bien y que a ser posible sean las circunstancias o los demás lo que les mantenga en esa situación.

perfil femenino en el agua representando a las personas autodestructivas

8. Negligencia física y mental

Las personas autodestructivas suelen olvidarse de su propio cuerpo. No realizan ninguna práctica física ni le dan importancia a hacerlo. Tienen una opinión negativa acerca de su cuerpo y, por supuesto, del placer físico implicado, por ejemplo, en la sexualidad. Mucho menos ponen empeño en su arreglo personal. La falta de cuidado en su cuerpo es una manifestación del poco aprecio que sienten por sí mismas.

Tampoco ponen empeño en resolver los problemas que hay en su mente. Si tienen insomnio, lo aceptan y se resisten a tomar medidas al respecto. Si experimentan malestar emocional, optan por victimizarse, pero no por buscar un camino que les permita solucionarlo.

9. Autosacrificio innecesario

La vida exige sacrificios en muchas circunstancias. Sin embargo, estos valen la pena cuando se orientan a un logro superior. Cuando son un paso necesario para alcanzar un mayor bienestar. Si simplemente se convierten en un padecimiento constante que da lugar a una situación que no avanza, corresponden a una conducta autodestructiva.

Hay quien asume que esos autosacrificios continuados son una prueba de nobleza, de buen carácter o de altruismo. Lo que hay en el fondo es un acto de auto-sabotaje. Lo que encubre este tipo de comportamientos es una renuncia a los deseos, a los sueños y a los logros. Se mantiene una situación dolorosa o poco gratificante solo para reducir las posibilidades de estar bien.

hombre de espaldas representando a las personas autodestructivas

10. Sabotaje de las relaciones

Muy en el fondo, las personas autodestructivas no se sienten dignas de amor. De hecho, su amor propio es muy escaso. Por eso, de alguna forma, no toleran una relación en la que todo marche bien. Por extraño que parezca, si se sienten amados o apreciados, harán todo lo que esté en sus manos para acabar con eso. Se sienten mejor en el papel de víctimas que en le de afortunadas; prefieren a al suerte esquiva para poder quejarse de ella.

Además, es probable que se vuelvan caprichosos o exigentes. Intentan por todos los medios que la otra persona se persuada de que no vale la pena tener un vínculo con ellas, o que el afecto que experimentan no cuenta con ningún fundamento. Sabotear las relaciones positivas es una manera de mantenerse en una posición autodestructiva.

Este tipo de conductas habla de experiencias no digeridas y de dificultades en la estructuración de la autoimagen. Las personas autodestructivas son, sobre todo, víctimas de sí mismas. Están atrapadas en el mandato impuesto por una persona o una circunstancia frente a la cual no pudieron defenderse. Esta marca de identidad viene dada por situaciones traumáticas. Es como si una persona quedara atrapada dentro de un espejo que lo refleja de forma distorsionada.

árbol con tul representando el efecto de las personas autodestructivas

Es cierto que quienes tienen estos rasgos denotan dificultades en su autoestima. Pero más allá de ello, lo que hay es una dificultad en la autopercepción. Verse a sí mismos de una forma más constructiva implica desafiar a una figura de autoridad o a un mandato impartido. Lo que hay detrás de esa posición es temor inconsciente a, por ejemplo, ser más feliz que el padre o la madre. O a probar que, por ejemplo, una “verdad” religiosa no es tan cierta. Sea cual sea el caso, exige un tratamiento profesional.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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