5 diferencias entre narcisismo y autoestima

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 junio, 2018
Pedro González Núñez · 22 mayo, 2017

Dijo una vez David Levithan: “narcisismo. No podías creer que no tuviera un espejo de cuerpo entero”. En realidad, es buscar la legitimación del ser, al igual que la autoestima. Por ello, es fácil confundir narcisismo y autoestima, sin embargo, existen diferencias irreconciliables entre los dos. A ellas vamos a dedicar este artículo.

Tanto el narcisismo como la autoestima buscan de alguna manera la legitimación del ser. Y si es así…. entonces, ¿dónde está la diferencia?, ¿por qué se confunden con tanta facilidad? Simple, mientras el narcisismo realiza esta búsqueda a través de la buena imagen, la autoestima lo hace por simple existencia, de forma incondicional.

Diferencias entre narcisismo y autoestima

Mujer narcisista mirándose a un espejo
Siguiendo el razonamiento con el que arrancamos el artículo, podemos añadir que narcisismo y autoestima son ingredientes opuestos en las motivaciones y formas que generan. Así al menos lo consideran dos de los psicólogos que más han trabajado sobre esta confusión, Pilar Mallor y Manuel Villegas.

En sus investigaciones encontramos diferencias claras entre narcisismo y autoestima, pese a que existan comportamientos que puedan, a falta de más información, atribuirse a los dos orígenes. De esta manera, ¿cómo diferenciamos ambas modalidades en una persona? Vamos a descubrir algunos puntos que las distinguen claramente.

1. El narcisista tiene una percepción exagerada de sí mismo

La principal diferencia entre la persona narcisista y la que tiene una buena autoestima es la imagen de sí misma. Es decir, el primero se da una importancia exagerada y realmente distorsionada. El segundo alude a una satisfacción mucho más interior, menos inflada y mejor argumentada.

O sea, el narcisista busca bienestar y seguridad por medio de una imagen exagerada, lo que en realidad es una auto-percepción distorsionada. Es decir, muestra un verdadero vacío interno en el que se esconde una persona insegura.

Por su parte, una persona con buena autoestima basa su bienestar en las relaciones satisfactorias. Lo que es igual, no da a su imagen más importancia de la que realmente tiene. Al ser un perfil seguro de sí mismo, no necesita exagerar ni remarcar los éxitos frente a los demás, simplemente disfruta celebrándolos.

“¿No crees que es extraño cuando alguien tiene fotografías de sí mismos por todo el lugar? Es como que están tratando de probar que existen”

Candance Bushnell

2. Asertividad contra necesidad de atención

Una persona con alta autoestima es asertiva. Sabe escuchar, atender y elegir los momentos para hablar. De hecho, lo hace con conocimiento y siempre aportando valor a su intervención. Es decir, tiene inteligencia emocional y social. Además, goza de la paciencia que le da la seguridad de que, cuando llegue su turno, podrá manifestar su opinión.

Sin embargo, el perfil narcisista, dado su desorbitado culto a la imagen, necesita atención. Es decir, tratará ser siempre el “objetivo de los focos”, por lo que buscará convertirse en el “centro de la fiesta” y que todos sepan que está ahí. Necesita un culto constante a sí mismo por parte de los demás.

3. La empatía

Dos personas altamente empáticas unidas por la cabeza
A colación del punto anterior, un detalle en el que se diferencian las personas narcisistas de las que tienen una sana autoestima es su capacidad para ser empáticas. Precisamente porque la persona con una sana autoestima puede desarrollar en la interacción social esta paciencia de la que hablábamos y que es imprescindible para la escucha activa.

Mientras que un narcisista solo piensa en sí mismo y su imagen, una persona con autoestima sana está en mejor posición para conectar con los demás. Es decir, al no tener ocupada su atención por la necesidad de agradar, puede emplearla en ponerse en la “piel” de otros. Así le es más fácil entender otros puntos de vista, ideologías y sentimientos.

4. Egoísmo frente a cooperación

Otra de las claves por las que podemos diferenciar narcisismo y autoestima es el egoísmo. Es fácil pensar que alguien que solo piensa en sí mismo se quiere bien, pero en realidad este querer que proyecta está tan lleno de dudas que termina siendo su peor enemigo.

Así, una persona con alta autoestima sabe cuándo y cómo mostrar generosidad y es cooperativa. Mientras, el narcisista es incapaz de ello, si no va a obtener un beneficio, será complicado que se esfuerce.

“Lo que hace tan agudo el dolor de los celos es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo”

-Stendhal-

5. Arrogante frente a compasivo
Mujer con ojos tapados entre narcisismo y autoestima

La arrogancia sería la quinta diferencia entre narcisismo y autoestima. Mientras que el narcisista no muestra compasión por nadie, salvo tal vez por sí mismo, las personas que realmente se quieren tienen presente se valor y el bonito reto que supone ayudar a los demás.

Así pues, el narcisista, en su arrogancia, se suele mostrar agresivo, envidioso y con necesidad de dominar para sentirse bien. Difícilmente aceptará una crítica y, por muy neutra que sea, tenderá a tomársela de manera personal… y no para bien, precisamente. Difícilmente aprenderá de sus errores porque tiene dificultades para percibirlos y, sobre todo, aceptarlos.

Una persona narcisista y una persona con una sana autoestima, en primera instancia, pueden parecer muy similares. Sin embargo, cuando el tiempo pasa y empieza a dar coherencia a las dos personalidades, vemos como esta semejanza entre narcisismo y autoestima se diluye igual que el espejismo del agua frente a un oasis.