Thich Nhat Hanh: lecciones de sabiduría del maestro Zen

Valeria Sabater · 29 agosto, 2018

Thich Nhat Hanh cuenta con 91 años y es el maestro Zen por excelencia. Prolífico escritor, poeta y promotor de la transformación interna a través de la meditación, este monje budista de rostro afable, sereno e inspirador, se distingue ante todo por su gran activismo por la paz y los derechos humanos.

Quien no haya leído aún alguno de sus libros es muy posible que piense, quizá, que estamos ante otro gurú más del budismo. Sin embargo, el maestro Hanh es mucho más que eso. Su legado y amplísimo trabajo combina matices excepcionales de gran interés y valía. Por un lado, incluye toda la sabiduría propia de las corrientes tradicionales más destacables del budismo. Por otro, sabe cómo aplicarlas a través de métodos de la psicología moderna.

“Todo momento es un regalo de la vida”.

-Thich Nhat Hanh-

Por tanto, podríamos decir que una de las principales virtudes de Thich Nhat Hanh ha sido acercarnos a los occidentales de manera sólida y sencilla toda la práctica del zen. Aún más, si a día de hoy conocemos y profundizamos en conceptos como la atención plena es porque figuras como Hanh han traducido y refinado esa herencia antiquísima para hacer de ese legado un recurso y una filosofía accesible y útil para todos.

Por otro lado, además de esa labor didáctica e inspiradora de este monje budista, está sin duda su propia vida. El “maestro vietnamita”, como suelen llamarlo, ha practicado lo que él define como un budismo comprometido. Ya en su juventud tuvo claro que lo suyo no era esa religión contemplativa y pasiva de reclusión en un monasterio. Él tomó parte en la guerra de Vietnam atendiendo a su gente y fundando después escuelas y servicios de ayuda para reconstruir pueblos y aldeas.

Como vemos, estamos ante una figura de gran relevancia social y espiritual que bien merece nuestra atención.

Thich Nhat Hanh y Martin Luther King

Thich Nhat Hanh, lecciones de sabiduría

Thich Nhat Hanh nació en Vietnam en 1926. Ha dado clases en la Universidad de Columbia y la Sorbona e incluso llegó a ser nominado por Martín Luter King Jr. para el Premio Nobel de la Paz en 1967. A día de hoy, y después de haber sobrevivido a un derrame cerebral en el 2014, lleva una vida más relajada en una una comunidad budista cerca de Burdeos que él mismo fundó en 1982.

Escritor infatigable y transmisor de la filosofía zen budista, llama la atención ante todo la profunda sencillez con las que sus mensajes llegan a conquistarnos. En libros como Hacia la paz interior, El corazón de las enseñanzas de Buda o El milagro del mindfulness nos transmiten conceptos, ideas y principios donde lo doctrinal se entremezcla con la sabiduría y la propia psicología.

Veamos por tanto algunas de esas lecciones, retazos de una sabiduría llena de matices y bellezas que siempre nos sirve de inspiración.

1. La amabilidad puede cambiar el mundo

“La fuente del amor está en nosotros y podemos ayudar a otros a darse cuenta de que la felicidad está a su alcance. Basta una palabra, una acción y un pensamiento para reducir el sufrimiento de otra persona y darle alegría”.

La Universidad de Michigan y la Universidad de Tohoku, en Japón, realizaron un estudio en el 2006 donde quedaba demostrada esta relación. Así, las personas con actitud abierta y positiva que promueven actos amables en su entorno más cercano, crean siempre cambios muy beneficiosos en los demás. Mejoran el ánimo, crean lazos de confianza y alivian pesares y preocupaciones.

Si fuéramos capaces de practicar todos en el día a día el sano ejercicio de la amabilidad y el respeto, tal y como señala el propio Thich Nhat Hanh, podríamos cambiar el mundo.

2. Amor consciente, amor que favorece la libertad del otro

“Debes amar de tal manera que la persona que amas se sienta libre”.

El maestro vietnamita nos lo dice bien claro: amar a alguien es ofrecerle atención, una presencia capaz de hacer germinar al otro como si fuera la más hermosa flor. Ahora bien, esa atención plena hacia nuestros seres queridos debe favorecer a su vez un crecimiento no opresivo, un afecto que impulse hacia la libertad, que extienda sus raíces hacia la plenitud y sus pétalos a la iluminación.

Así, y según nos explica en sus libros y lecciones, lo mejor que podemos ofrecer al mundo es ese amor auténtico que cuide y respete a todas las especies de este planeta por igual, una energía noble y bienintencionada que revierta en el propio cosmos.

Mujer con una flor representando la sabiduría de Thich Nhat Hanh

3. Sé consciente del sufrimiento ajeno

“No evites el contacto con el sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia de esta realidad en el mundo. Encuentra maneras para estar con aquellos que están sufriendo por todos los medios, incluyendo el contacto personal, las visitas, imágenes, el sonido…”.

Estas palabras, pronunciadas por Thich Nhat Hanh en uno de sus discursos, evidencian ese compromiso activo ante quienes sufren que tanto lo definen. A su vez, llama la atención la necesidad de que seamos conscientes de ello en todos los sentidos: viendo el dolor ajeno, sintiéndolo e incluso escuchándolo.

Porque quien sufre tiene rostro, quien lo pasa mal lo demuestra con sus actos y su voz Aún más, quien sufre puede estar cerca de nosotros, justo a nuestro lado y a veces ni siquiera lo escuchamos. Por tanto, seamos conscientes de esa realidad tan recurrente en nuestro día a día.

4. Puedes manejar el miedo

“El miedo nos mantiene enfocados en el pasado o preocupados por el futuro. Si podemos reconocer nuestro miedo, podemos darnos cuenta de que en este mismo momento estamos bien. En este momento, hoy, todavía estamos vivos, y nuestros cuerpos están trabajando maravillosamente. Nuestros ojos aún pueden ver el hermoso cielo. Nuestros oídos todavía pueden escuchar las voces de nuestros seres queridos”

Esta reflexión del maestro vietnamita es sin duda una de las más bellas, acertadas y sabias. No solo habla del miedo, habla del afrontamiento y de saber ir más allá de esa emoción útil, pero a menudo mal gestionada, que tanto limita nuestras vidas. El temor debe favorecer nuestra supervivencia no detenerla.

Por ello, no hay nada mejor que apreciar el momento presente para darnos cuenta de algo muy simple: estamos vivos, la vida continua y tenemos la capacidad de seguir adelante en compañía de los nuestros, en sintonía con un mundo del que seguimos formando parte íntima y valiosa.

mujer con alas simbolizando las lecciones de Thich Nhat Hanh

Para concluir, algo que llama la atención en la filosofía de Nhat Hanh es esa habilidad para combinar una gran variedad de enseñanzas provenientes del zen tradicional con distintas corrientes del budismo y la psicología moderna. Todo armoniza, todo encaja y todo inspira en él. Por ello, sus aportaciones, consejos y reflexiones nos son siempre tan comprensibles como válidas para favorecer nuestro crecimiento personal.

El maestro vietnamita es una leyenda viva cuyo legado jamás se extinguirá.