7 pasos para sanar nuestras heridas emocionales

Las heridas emocionales pueden permanecer abiertas y causar sufrimiento durante mucho tiempo si no nos dedicamos a sanarlas. Es por ello que a continuación te enseñamos algunas claves para superarlas.
7 pasos para sanar nuestras heridas emocionales
Raquel Aldana

Escrito y verificado por la psicóloga Raquel Aldana.

Última actualización: 26 mayo, 2022

Las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y podemos llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia…

No obstante, debemos de hacernos conscientes de nuestras heridas emocionales y evitar maquillarlas, pues cuanto más tiempo esperemos a sanarlas más se agravarán. Además, cuando estamos heridos, vivimos de forma constante situaciones que tocan nuestro dolor y hacen que nos pongamos múltiples máscaras por el miedo a revivir nuestro dolor.

Así es que, a continuación, os mostramos 6 etapas que necesitamos experimentar para sanar nuestras heridas emocionales. Antes de ello, no obstante, definiremos un poco mejor este concepto, así que no te lo pierdas.

Qué son las heridas emocionales

Las heridas emocionales son la consecuencia de una vivencia traumática del pasado, en la que los sentimientos y el procesamiento cognitivo posterior se ven condicionados.  Las heridas emocionales producen un gran dolor y la persona suele tener pendiente hacer un procesamiento adecuado del trauma y un tratamiento adecuado.

Las heridas emocionales manifestadas en la adultez suelen ser consecuencia de vivencias de la infancia, en especial cuando se trata de abandono, rechazo, humillación, traición o injusticia.

Cómo saber si tienes una herida emocional

En ocasiones, las heridas emocionales vienen desde tan lejos que se han convertido en una parte normalizada de la identidad. Aun así, sus señales calan en algún momento, dando lugar a ciertos patrones:

  • Comportamientos de miedo y evitación, o incluso agresividad, ante situaciones similares a las que produjeron la herida emocional.
  • Esos patrones de conducta evitan que la persona se desenvuelva en su vida de manera fluida, de forma que se crean situaciones forzadas y tensas a menudo.
  • Síntomas físicos fruto del miedo y la angustia: contracción muscular, sudoración, parálisis, etcétera.
  • Pensamientos rumiativos: es difícil deshacerse de las ideas negativas que circulan por la mente cuando el sujeto se expone a aquello que rasca las heridas emocionales.

¿Cómo me libero de las heridas emocionales?

Una vez identificada la herida emocional, debes saber que es posible sanarla. Requiere tiempo, trabajo sobre uno mismo y, muchas veces, desbloquear dolores emocionales. Sin embargo, merece la pena. A continuación tienes los pasos a seguir para lograrlo.

1. Acepta la herida como parte de ti mismo

La herida existe, puedes estar o no de acuerdo con el hecho de que existe, pero el primer paso es aceptar esa posibilidad. Según Lisa Bourbeaur, “aceptar una herida significa mirarla, observarla detenidamente y saber que tener situaciones que resolver forma parte de la experiencia del ser humano“.

Mujer con un corazón mostrando heridas emocionales

No somos mejores o peores solo porque algo nos haga daño. Haberte construido tu coraza de protección es un acto heroico, un acto de amor propio que tiene mucho mérito, pero que ya ha cumplido su función. Es decir, te protegió de los ambientes que te dañaron, pero, una vez que la herida está abierta y la puedes ver, es momento de pensar en sanarla.

Aceptar nuestras heridas resulta muy beneficioso, entre otras cosas, porque nos ayudará a no querer cambiarnos a nosotros mismos.

2. Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas te lo haces a ti mismo y a los demás

La voluntad y la decisión de sobreponernos a nuestras heridas es el primer paso hacia la paciencia, la compasión y la comprensión con nosotros mismos. Estas cualidades que desarrollarás para ti mismo, irás desarrollándolas para con los demás, lo que alimentará tu bienestar.

A veces no nos damos cuenta de que ponemos nuestras expectativas vitales en los demás, esperando que suplan nuestras carencias y que colmen nuestras esperanzas. Lo cierto es que nuestro comportamiento lleva a anular nuestras relaciones y gran parte de nuestra vida, generando gran malestar porque los demás no responden como esperamos.

3. Date el permiso para enfadarte con aquellos que alimentaron esa herida

Mujer con heridas emocionales abrazando a un gato

Cuanto más nos dañen y más profundas sean nuestras heridas, más normal y humano resultará culpar y sentir enfado hacia quien nos perjudicó. Date permiso para enfadarte con ellos y perdónate a ti mismo. De lo contrario, desahogarás todo ese rencor contigo mismo y con los demás, pues si lo haces es como si estuvieras arañando tus heridas de forma constante.

Sentirse culpable dificulta el perdón, pero liberarnos de esa culpa y el rencor es la única forma de sanar nuestras heridas.

También es necesario perdonar, pues debemos aceptar que las personas que hieren es probable que lleven dentro un profundo dolor. Nosotros mismos dañamos a los demás con las máscaras que nos ponemos para proteger nuestras heridas.

4. Ninguna transformación es posible si no aceptamos nuestras heridas emocionales

Estas heridas emocionales te van a enseñar algo, aunque es probable que te cueste aceptarlo porque nuestro ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar nuestros problemas.

Lo cierto es que, normalmente, el ego quiere y cree tomar el camino más fácil, pero en realidad nos complica la vida. Son nuestros pensamientos, reflexiones y actuaciones los que nos la simplifican, aunque nos parezca demasiado complicado por el esfuerzo que requiere.

Intentamos esconder la herida que más nos hace sufrir porque tememos mirar de frente a nuestra herida y revivirla. Esto nos hace portar máscaras y agravar las consecuencias del problema que tenemos, pues, entre otras cosas, dejamos de ser nosotros mismos.

5. Date tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida

Mujer con una máscara representando nuestras heridas emocionales

Lo ideal es deshacernos de estas máscaras cuanto antes, sin juzgarnos ni criticarnos, pues esto nos permitirá identificar cómo debemos tratar nuestras heridas para sanarlas.

Es posible cambiar de máscara en un mismo día o llevar la misma durante meses o días. Lo ideal es que seas capaz de decirte a ti mismo: Vale, me he colocado esta máscara y la razón ha sido esta. Entonces sabrás que estás en camino y que en el resto del viaje, tu guía será la inercia que te permita sentirte bien sin ocultarte.

6. Identifica conductas y corrígelas

Tus heridas emocionales tienen conductas y pensamientos asociados que te están dificultando vivir tu vida con plenitud. Reconocerlas y comenzar a cambiar esos hábitos es necesario para reconvertir tu día a día y tus relaciones en algo sano.

7. Vive el presente

Quedarse estancados en el pasado y en la experiencia traumática nos impedirá disfrutar de la vida, y ésta es ahora. Para ello, empieza valorar y agradecer todo lo que eres y tienes en el aquí y ahora. 

Asimismo, una de las técnicas más afectivas para conectar con el momento presente es a través del mindfulness o atención plena. Inténtalo, no te arrepentirás.

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Imágenes cortesía de bruniewska y natalia_maroz



  • Benner, D. G. (2016). Healing emotional wounds. Wipf and Stock Publishers.
  • Durst, N. (2002). Emotional wounds that never heal. Jewish Political Studies Review, 119-129.