¿Cuáles son las adicciones más comunes y cómo tratarlas?

Sustancias, actividades o comportamientos son susceptibles de generar una dependencia e interferir con el funcionamiento de una persona. Descubre cuáles son las adicciones más frecuentes en la población.
¿Cuáles son las adicciones más comunes y cómo tratarlas?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 04 agosto, 2023

Una adicción es capaz de destrozar la vida de una persona y de quienes están a su alrededor. Esa excesiva fijación en una sustancia, actividad o conducta perjudica la economía, las relaciones y la salud física y psicológica de quien es dependiente. ¿Quieres conocer cuáles son las adicciones más comunes? ¡Te lo contamos!

Antes que nada, conviene saber que una persona puede volverse adicta casi a cualquier cosa. Incluso, es factible que algo tan saludable como el deporte o algo tan abstracto y sanador como la espiritualidad se conviertan en el elemento que atrape la atención de alguien, le despoje del control sobre sus impulsos y consuma su energía causándole serios perjuicios.

No obstante, hay algunas adicciones más frecuentes que otras y sobre las que, quizás, debemos estar más atentos a la hora de prevenir e intervenir a tiempo.

¿Qué consideramos una adicción?

Para comprender por qué el mundo de las adicciones es tan amplio y vasto, convengamos cuáles son las manifestaciones de que se desarrolló una dependencia. Tal como recoge un artículo publicado en Revista de Neuro-psiquiatría, las principales son las siguientes:

  • Malestar: la persona experimenta un gran malestar si se le priva de ese elemento clave de su adicción.
  • Falta de control: pese a ser consciente de las consecuencias de esta adicción, la persona no es capaz de abandonarla. Existe un descontrol sobre los impulsos y la conducta que hace que la dependencia se perpetúe.
  • Desarrollo de la tolerancia: lo que en un inicio era una actividad placentera y satisfactoria, termina generando tolerancia. Esto implica que cada vez sea necesaria una intensidad mayor para lograr los efectos deseados o evitar sentirse mal.
  • Vulnerabilidad: con el tiempo, los comportamientos se vuelven automáticos y se ven disparados por emociones y otros estímulos ambientales. Así, hay un pobre control cognitivo, una falta de conciencia y de autocrítica sobre la situación propia.
  • Atención plena en la sustancia: el elemento en sí (una sustancia, conducta o actividad) se convierte en el centro de la vida de la persona, ocupa la mayor parte de sus pensamientos, de su tiempo y de sus energías en detrimento de otros aspectos como las relaciones sociales o el desempeño laboral.


Las adicciones más comunes son a las sustancias

Es indudable que las adicciones a sustancias son las más conocidas y también las más frecuentes entre la población. Según la encuesta correspondiente al 2020 de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, las que detallamos a continuación son las principales.

Alcohol

Debido a su estatus legal, el alcohol es la sustancia que más casos de adicción acumula. Y esto es, en parte, al fácil y temprano acceso que las personas tienen a él.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el consumo nocivo de alcohol causa más de 3 millones de muertes al año y genera serios problemas de salud y personales.

Además, se estima que la prevalencia de trastornos por consumo de alcohol asciende a casi el 15 % en hombres y más del 5 % en mujeres en la Región de Europa y la Región de las Américas, respectivamente.

Nicotina

Otra sustancia legal que causa graves perjuicios es el tabaco. Además del fácil acceso, los efectos nocivos de la nicotina no son tan perceptibles en el corto plazo, lo que genera una sensación de invulnerabilidad en el consumidor lo cual prolonga la adicción.

Aunque el consumo de tabaco disminuyó en los últimos años, los cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo aumentaron su popularidad, contribuyendo de modo negativo.

Esta sustancia tiene un alto potencial adictivo, por lo que no es de extrañar que cerca del 8,5 % de la población presente adicción o dependencia de la nicotina (Substance Abuse and Mental Health Services Administration, 2021).

Marihuana

Algunas personas piensan, erróneamente, que la marihuana no conduce a dependencia. Sin embargo, esta actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral liberando dopamina, al igual que lo hacen otras drogas.

De tal modo, el consumo continuado sí genera adicción. Una adicción que, según apunta el sitio web del Plan Nacional Sobre Drogas, aparece entre el 7 % y el 10 % de las personas que lo probaron y en 1 de cada 3 consumidores habituales.

Opioides

La adicción a los opioides afecta al 1-2 % de la población, por lo que no es en exceso alta pero sí preocupante. Y esto se debe a que muchas veces dicha dependencia se genera a raíz de comenzar el consumo de estos analgésicos recetados por vía médica; incluso, a niveles bajos.

La incapacidad para después abandonar la ingesta y las muertes producidas a causa de la misma hacen de esta una situación a tener en cuenta.



Otras de las adicciones más comunes

Como decíamos, no solo existen las adicciones a sustancias, sino que hay un amplio espectro. Entramos ahora en las denominadas adicciones comportamentales o conductuales; aquellas referentes a actividades o conductas que generan adicción y pérdida de control en la persona. Entre las más frecuentes encontramos las siguientes.

Internet

El uso problemático de internet creció en los últimos años, dándose en el 3,7 % de la población (cifra aproximada), según datos del Informe Sobre Adicciones Comportamentales 2021.

La adicción a internet impide a la persona disfrutar de una vida funcional y satisfactoria, causando deterioro en sus relaciones, cambios de humor y una necesidad cada vez más frecuente de permanecer conectado.

Niños y adolescentes son, en especial, vulnerables a este respecto, pero personas de cualquier edad pueden desarrollar tal dependencia tecnológica.

Juego

La adicción al juego es la única adicción comportamental que aparece recogida en el DSM-V y afecta un estimado del 1,2 % de la población (André et al., 2020).

En este caso, la persona hace un uso continuado de juegos de apuestas (ya sean físicos o virtuales), con la necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero; pierde el control y siente malestar si se intenta abandonar tal conducta.

Sexo

La sexualidad es una esfera de gran relevancia en la satisfacción y la autorrealización del ser humano; es también el medio para conectarnos de forma íntima con otras personas.

Sin embargo, puede convertirse en una adicción. De hecho, lo es para al menos el 3-6 % de la población adulta general en los Estados Unidos (Ajegena et al., 2018).

Así, el sexo se transforma en el centro de los pensamientos y la conducta de la persona, habiendo una incapacidad para detener el comportamiento sexual y serias consecuencias sociales, físicas y psicológicas.

Amor

Por último, no podemos olvidar que entre las adicciones más comunes se encuentra la adicción al amor. Esta se destaca como una necesidad compulsiva de relación, acompañada de obsesión y ansiedad y que persiste pese a las consecuencias negativas.

Se estima que afecta al 3-6 % de la población adulta general y puede generar grandes tasas de sufrimiento (Costa et al., 2021).

¿Cómo podemos tratar las adicciones más comunes?

Pese a sus diferencias, las diversas adicciones comparten puntos centrales y comunes entre sí, por lo que el abordaje y la intervención suelen ser similares en todos los casos. En primer lugar, ha de ponerse el foco en la prevención, atendiendo a los factores de riesgo y de protección.

Las dinámicas familiares, el estilo de crianza y el desarrollo de habilidades personales (a nivel social y emocional) son aspectos importantes que pueden evitar o desencadenar el consumo y la adicción.

Una vez desarrollada la problemática, la intervención suele incluir elementos motivacionales (que animen a la persona a adherirse al tratamiento), concienciación y una serie de técnicas cognitivas y conductuales que contribuyan a manejar los impulsos y a recuperar el control, sobre todo, con relación a situaciones desencadenantes asociadas de modo previo (Sánchez-Hervás, 2004).

Nuevos enfoques para tratar las adicciones

Los nuevos enfoques apuntan también a la importancia de los aspectos sociales y culturales de la adicción. Desde este prisma, la recuperación pasa por reintegrar a la persona a una sociedad funcional y ayudarle a adoptar un papel satisfactorio en su comunidad.

En cualquier caso, si se presenta alguna de las adicciones más comunes, o cualquier otra que cumpla los criterios para serlo, es fundamental ponerse en manos de profesionales de la salud. Con una buena evaluación y un plan de tratamiento personalizado y pertinente es posible superar el problema.


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