Control estimular en adicciones

11 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Describimos en detalle la técnica del control estimular y exponemos las formas más comunes de llevarla a la práctica en terapia.

El control estimular en las adicciones es una de las técnicas fundamentales de cara a conseguir el difícil -pero posible- objetivo de abandonar un hábito destructivo.

Dicen que muerto el perro, se acabó la rabia, y aunque pueda parecer algo simple, este es básicamente el objetivo que tienen las técnicas de control estimular, encaminadas a eliminar aquellos estímulos que pueden desencadenar la conducta adictiva. Aunque en este artículo nos vamos a centrar más en las adicciones, el control de estímulos se puede realizar en el contexto de cualquier hábito destructivo.

Esta técnica se enmarca dentro de las técnicas de tipo conductual y en concreto de autocontrol. Suponen una acción concreta encaminada a eliminar, sustituir o modificar estímulos que pueden llevarnos a la respuesta que deseamos eliminar.

Como hemos expresado más arriba, la técnica, en sí, es bastante simple: solamente hay que hacer cambios en los antecedentes para evitar caer en la conducta.

Sin embargo, el hecho de que sea simple no implica que sea sencillo conseguir resultados con ella. Eso sí, si tanto terapeuta como paciente son capaces de llevarla a cabo de manera adecuada, con empatía por una parte y compromiso por otra, los resultados de éxito están prácticamente garantizados.

Por un lado, el terapeuta debe ser empático con la persona que tiene en frente; eso sí, sin perder el contacto con la realidad. No todos los estímulos deseables de suprimir o modificar son susceptibles de hacerlo, por lo que habrá que encontrar alternativas.

Por otro lado, el paciente tiene que estar muy motivado y convencido de que quiere cambiar. Si la persona está, según el Modelo de Prochaska y Di Clemente, en el estadio precontemplativo o contemplativo, será difícil que lleve a cabo el control estimular. El paciente tiene que haber tomado una decisión y comprometerse a llevar a cabo las pautas expuestas por su terapeuta.

Psicóloga con paciente

Formas de llevar a cabo el control estimular

Existen multitud de formas de llevar a cabo el control estimular, desde eliminar directamente el estímulo que precipita la respuesta hasta hacer cambios fisiológicos dentro de nuestro organismo. Sea como sea, el terapeuta tendrá que asegurarse de que el paciente es capaz de realizarlo y que el acto es factible de llevar a la práctica.

Este último punto, por lo tanto, dependerá mucho del caso, de los recursos con los que cuente la persona, apoyo social, autocontrol, motivación, etc.

En este sentido, sabemos que es mucho más exitoso trabajar sobre los primeros eslabones de la cadena conductual. Es decir, si sufro dependencia emocional hacia una persona y el hecho de llamarla depende sobre todo de que consuma alcohol, es mejor trabajar antes sobre la conducta de beber que sobre la conducta de evitar la llamada.

Algunas formas en las que se puede llevar a cabo un control estimular son:

  • Eliminar estímulos antecedentes. Esta opción se lleva a cabo, sobre todo, cuando la conducta adictiva es bastante grave y la persona carece de habilidades de autocontrol. Por ejemplo, en una situación en la que el paciente está intentando dejar de fumar y siempre que toma café, necesita acompañarlo de un cigarro. En este caso, deberíamos aconsejar eliminar el café totalmente, ya que aquí sí que habría mucho más autocontrol por su parte y además evitaríamos el cigarro asociado a esa situación.
  • Disminuir estímulos antecedentes. Esta forma de control estimular la llevaríamos a la práctica cuando el paciente tiene cierto autocontrol y además no podemos eliminar de manera radical los estímulos antecedentes. Por ejemplo, en un caso en el que el paciente siente que cada vez que sale a la calle, aparece un impulso muy fuerte de comprar o adquirir objetos. En este caso, es más realista pedirle al paciente que deje en casa las tarjetas de crédito y que salga con menos dinero en efectivo. No sería realista decirle que cancele su tarjeta o que salga sin dinero en absoluto.
  • Retrasar la conducta. Otra forma bastante eficaz de hacerle frente a la conducta adictiva es comprometiéndose en retrasarla. Muchas veces sentimos un fuerte impulso de ir a la nevera y coger ese chocolate que parece llamarnos. En este caso, debemos tomar la decisión de no ir, al menos en los próximos 20 minutos. A la vez, es importante, hacer una conducta alternativa para distraernos. Si este compromiso lo cumplimos, hay muchas posibilidades de que, pasado ese tiempo, el impulso haya descendido en intensidad.
  • Hacer cambios a nivel fisiológico. Por último, una buena opción para no caer en la trampa adictiva es realizar cambios en nuestro propio organismo. Existe un caso de control estimular para casos graves de alcoholismo. Se trata del fármaco Disulfiram o Antabuse. El paciente alcohólico toma el fármaco y la acción que realiza este en su organismo es la de suprimir la enzima que se encarga de metabolizar el alcohol (aldehido-deshidrogenasa).

Por lo tanto, lo que va a ocurrir es que el paciente va a tener una reacción a la sustancia sumamente desagradable, con vómitos, taquicardias, sudoración, etc.

Al margen de este caso extremo de control estimular, otro ejemplo de utilizar los cambios que se dan a nivel fisiológico podría ser hacer la compra tras haber almorzado, sin hambre, para evitar comprar productos hipercalóricos.

Mujer pensando en la personalidad, carácter y temperamento

Conclusiones sobre el control estimular en adicciones

El control estimular en adicciones es una técnica muy efectiva si se lleva a cabo de manera apropiada. No obstante, es difícil que solo con ella se llegue al abandono total de la sustancia. Por lo tanto, el control estimular debe combinarse con otras técnicas para maximizar el tamaño del efecto.

En adicciones, algunas de las técnicas con las que puede compatibilizarse son las técnicas cognitivas, destinadas a cambiar las creencias erróneas que puede tener el paciente sobre su problema. Por otro lado, también puede trabajarse junto a otras técnicas, como la relajación, para sobrellevar mejor el síndrome de abstinencia o el mindfulness.

Labrador, F.J (2008). Técnicas de modificación de conducta. Editorial Pirámide