El entrenamiento en inversión de hábito para los tics nerviosos

31 Octubre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Los tics y hábitos nerviosos comienzan de forma espontánea y pueden llegar a cronificarse, produciendo consecuencias severas. En esta línea, la inversión de hábito ofrece tasas de éxito superiores al 90% en el abordaje de esta problemática.
 

Una gran parte de la población padece o ha padecido algún tic o hábito nervioso a lo largo de su vida. Si bien estos dos elementos no son iguales conceptualmente, suelen aparecer juntos y la intervención para ambos es similar. Una de las técnicas más eficaces, de la cual vamos a hablar en el artículo de hoy, es el entrenamiento en inversión de hábito para los tics nerviosos.

A pesar del estigma que aún recae sobre estos hábitos, constituyen un comportamiento más común de lo que parece. Un 1% de la población mundial presenta tics, y las cifras se elevan a niveles muy superiores cuando hablamos de hábitos nerviosos. Por ejemplo, un 25% de jóvenes y alrededor de un 10% de mayores de 35 años se muerden las uñas. Pero, ¿en qué consisten exactamente estos dos conceptos?

Estos dos elementos comparten algunas características definitorias, pero también presentan diferencias. En ambos casos se trata de producciones que la persona realiza de forma repetitiva, involuntaria y sin objetivo. Pero, mientras los tics son conductas más sencillas y acotadas en el tiempo (como arrugar la nariz), los hábitos nerviosos son producciones más complejas y más largas (como morderse las uñas).

Este tipo de conductas, que comienzan de forma espontánea, pueden llegar a automatizarse y cronificarse, con consecuencias negativas a nivel físico y social. Por ello, el entrenamiento en inversión de hábito pretende ayudar a la persona a tomar conciencia de su conducta y ofrecerle una alternativa incompatible.

 
Hombre nervioso

¿En qué consiste la inversión de hábito para los tics nerviosos?

Identificar la conducta problemática

Ha de definirse el tic o el hábito a eliminar de la forma más precisa posible. Igualmente se han de identificar sus factores precipitantes. Por ejemplo, alguien tiene el hábito nervioso de rascarse la cabeza y lo hace más a menudo cuando está nervioso o cuando lleva el pelo suelto.

Monitorizar

A continuación, se le indica a la persona que complete un autorregistro en el que anote cada vez que se presente la conducta problema a lo largo de su vida cotidiana. Ha de apuntar también el momento y lugar en que esta tiene lugar.

De esta forma, resulta más sencillo tomar conciencia de la frecuencia con que aparece el tic o el hábito nervioso e identificar qué clase de situaciones están más relacionadas con su presencia. También se utiliza para establecer una línea base a partir de la cual se programan reducciones progresivas del hábito.

Establecer una respuesta incompatible

La respuesta incompatible es una conducta que la persona pueda ejecutar en el momento en que comience el tic o el hábito nervioso, y que compita con estos últimos. Para que sea eficaz debe cumplir algunos requisitos como emplear el mismo grupo muscular que la respuesta a eliminar, y poder pasar desapercibida en público.

 

Por ello se ha de elegir una conducta específica en función del tic que se trate de eliminar. Por ejemplo, si la persona tiene el hábito de rascarse la cabeza puede sujetar con fuerza un bolígrafo entre sus dedos. Sea cual sea la respuesta incompatible, el individuo ha de ponerla en marcha cada vez que comience a realizar la conducta problemática o cuando prevea que va a hacerlo. Además, ha de mantenerla durante un minuto.

Programa de reforzamiento

También puede resultar adecuado implementar un programa de refuerzo mediante el cual la persona reciba recompensas por el esfuerzo de inhibir el hábito y lograr las metas propuestas. El refuerzo puede ser simplemente la aprobación social de sus allegados o pueden fijarse otras actividades u objetos que le resulten agradables.

Por ejemplo, si durante un día reduce la frecuencia del hábito según la meta establecida, puede premiarse con una hora de videojuegos. Si cumple con la reducción durante toda la semana, el viernes como recompensa puede ir a cenar a su restaurante favorito.

Psicólogo ateniendo caso de bulimia en adolescente

Eficacia del entrenamiento en inversión de hábito para los tics nerviosos

 

Esta herramienta ofrece tasas de éxito superiores al 90%. Es la técnica más frecuentemente utilizada y más eficaz en la reducción o eliminación de comportamientos repetitivos y desadaptativos. A pesar de ser diseñada para el tratamiento de los tics se ha implementado con éxito en el abordaje de numerosos hábitos nerviosos.

Es un entrenamiento relativamente sencillo y que ofrece grandes mejoras en cortos periodos de tiempo. Por tanto, se considera el tratamiento de elección para este tipo de problemática.

Calderón, M. J. G., & Ayensa, J. I. B. Usos terapéuticos de la técnica de inversión del hábito: una revisión. Vacacela Gia, I. P. (2015). Trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico): diagnóstico e intervención psicológica para mejorar el estilo de vida del paciente.