El sesgo de publicación

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 30 marzo, 2019
¿De dónde sale el sesgo de publicación? Parece que, en la literatura médica, se da por supuesto que el sesgo hacia la publicación de resultados llamativos tiene su origen en los directores de revistas.

En estadística se entiende el sesgo como el error sistemático que puede producirse en los estudios y ensayos. Cuando se produce el sesgo, se seleccionan o favorecen unas respuestas frente a otras (1). Curiosamente, este sesgo lo presentan una gran parte de las investigaciones en mayor o menor medida. ¿Cómo ocurre con el sesgo de publicación?

Lo fundamental es conocerlos para intentar evitarlos, minimizarlos o corregirlos (2). Los sesgos pueden producirse en cualquier etapa del proceso de investigación. Esto es: en la planificación, la conducción, el análisis, la presentación de resultados y la ulterior publicación de estos (3).

Así, el sesgo de publicación se define como la tendencia a publicar investigaciones con resultados positivos (se encuentra asociación, se encuentran diferencias) y a dejar de hacerlo con aquellas que muestran resultados negativos (no se encuentra asociación, no se encuentran diferencias). También puede aplicarse a la publicación de resultados (artículos) que por ser convenientes o más leídos se privilegiarían por el autor para ser enviados a una revista o por el editor para ser publicados (4).

A mediados del siglo pasado, Sterling definió el sesgo de publicación. Señaló que los estudios que presentan resultados estadísticamente significativos tienen más probabilidad de ser publicados. Por el contrario, los estudios con resultados no significativos se publican menos (5).

Pruebas del sesgo de publicación

Como comentábamos, uno de los primeros autores que llamó la atención sobre el sesgo de publicación fue Sterling. Así, este autor revisó todos los artículos publicados en cuatro revistas durante un año (1955 o 1956). De esta manera, comprobó que el 97 % de los artículos en los que se usaban pruebas de significación se rechazaba la hipótesis nula (9).

Según los resultados de las investigaciones sobre el tema, los estudios publicados se hallan respecto a los no publicados en una razón de entre 128:1 y 1:1; la mayor parte de los estudios dan una razón entre 10:1 y 1:1 (7).

Factores que inciden en el sesgo

Según la autora Mª Carmen Rosa Garrido, actualmente existen varios factores que inciden en el sesgo de publicación (5):

  • Primero, la decisión de los autores de no publicar los resultados de su estudio al no ser estos estadísticamente significativos.
  • El rechazo de los editores de las revistas a publicar un estudio con resultados negativos. Así, esto se da aun teniendo la calidad metodológica suficiente para dar fiabilidad a los resultados.
  • La exclusión de este tipo de estudios en las búsquedas bibliográficas de otros investigadores.

Eliminar o prevenir el sesgo de publicación

Con el objetivo de prevenir y eliminar el sesgo de publicación, algunos autores (6) proponen:

  • Eliminación de las pruebas de hipótesis.
  • Una revisión a priori por pares y la falta de publicación de estudios con tamaño de muestra inadecuados.
  • Desarrollo de una actitud más positiva hacia resultados no significativos.
  • Mejora de los procesos de revisión y publicación por pares.

Evaluación sobre el sesgo

Se han desarrollado numerosos procedimientos estadísticos para evaluar si una muestra de estudios identificados está sesgada o para evaluar el impacto de dicho sesgo.

La mayoría se basan en el supuesto de que, para un área sustantiva dada, los estudios con las muestras pequeñas deben producir un rango relativamente amplio de tamaños de efecto, mientras que los estudios con muestras grandes deben producir un efecto cercano al tamaño del efecto de la población (6).

Personas interpretando datos estadísticos

Los directores de revistas y el sesgo de publicación

¿De dónde sale el sesgo de publicación? Parece que, en la literatura médica, se da por supuesto que el sesgo hacia la publicación de resultados llamativos tiene su origen en los directores de revistas (7).

Esta sospecha tiene cierta base. En 1980, la revista British Medical Journal indicó que su artículo ideal describiría «resultados que afecten la práctica clínica… y hallazgos que mejoren el pronóstico o simplifiquen el tratamiento de enfermedades comunes…». Así, hacían alusión al sesgo de publicación, sin quererlo.

La medida más eficaz para prevenir el sesgo de publicación es el registro de todos los ensayos clínicos (7). Así, es la prevención la meta hacia la que hay que avanzar (7).

Así, es importante recalcar la importancia que tiene este sesgo en la comunidad científica. Al hacer uso de una evidencia sesgada, las decisiones tomadas al establecer los resultados de algunas investigaciones pueden no ser las más óptimas (4). Ello podría desencadenar decisiones de prescripción inadecuadas que pueden no ser las mejores para el paciente, así como tampoco para la comunidad científica en general.

  1. ASALE, R. (2018). sesgo, ga. Retrieved from https://dle.rae.es/?id=XipMgHq
  2. Bonita, R., Beaglehole, R., & Kjellström, T. (2008). Epidemiologia básica. OPS.
  3. Manterola, C., & Otzen, T. (2015). Los sesgos en investigación clínica. International Journal of Morphology, 33(3), 1156-1164.
  4. Gómez-Restrepo, C. (2008). Acerca del sesgo de publicación en literatura sobre antidepresivos. Revista Colombiana de Psiquiatría, 37(1), 8-10.
  5. Garrido, R., & ª Carmen, M. (2016). Sesgo de publicación:¿ existe también en estudios de metanálisis?. Index de Enfermería, 25(1-2), 7-8.
  6. Vevea, J. L., & Woods, C. M. (2005). Publication bias in research synthesis: sensitivity analysis using a priori weight functions. Psychological methods, 10(4), 428.
  7. Dickersin, K. (1994). Sobre la existencia y los factores de riesgo del sesgo de publicación.
  8. “The editor regrets . ..” [Editorial]. Br Med J 1980;280:508.
  9. Sterling, T. D. (1959). Publication decisions and their possible effects on inferences drawn from tests of significance—or vice versa. Journal of the American statistical association, 54(285), 30-34.