Sabrina Spielrein, de paciente de Jung a psicoanalista destacada

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 16 febrero, 2019
Edith Sánchez · 16 febrero, 2019
A Sabrina Spielrein se le considera actualmente como una importante figura del psicoanálisis, aunque por muchas décadas fue ignorado su nombre. Pasó de ser paciente psiquiátrica a convertirse en una extraordinaria psicoanalista.

Sabrina Spielrein fue una destacada psiquiatra y psicoanalista rusa que comenzó su camino como paciente. Su nombre, injustamente, no ha tenido toda la relevancia que merece, ya que sus aportes fueron decisivos tanto para la psiquiatría como para el psicoanálisis.

Sigmund Freud elaboró su concepto de “pulsión de muerte”, uno de los ejes de su teoría, con base en un concepto anterior elaborado por Sabrina Spielrein. Ella lo llamó pulsión destructiva y sádica. Sabrina también contribuyó a la construcción del concepto de esquizofrenia que desarrolló Eugene Bleuler e hizo aportes decisivos para el avance de la psicología infantil.

Quisiera, al momento de morir, estar en la mente del doctor Jung y que pusieran en mi tumba: ‘Yo también fui un ser humano’”.

-Sabrina Spielrein-

Su obra tiene un gran valor. Al fin y al cabo, ella primero enfermó y luego hizo de su enfermedad materia prima para su trabajo. Fue totalmente ignorada por décadas, hasta que se redescubrieron su diario personal y varios de sus escritos, en 1977. Hoy en día se le considera una figura de primer nivel, a la par de Anna Freud o Melanie Klein.

Sabina Spielrein
Sabina Spielrein

La infancia de Sabrina Spielrein

Sabrina Spielrein nació en Rostov del Don (Rusia), el 7 de noviembre de 1885. Venía de una familia judía de clase alta y fue la mayor de cinco hermanos. Recibió una excelente educación en sus primeros años. De hecho, un poco excesiva. Al parecer, su padre la presionaba mucho para que tuviera un buen rendimiento académico. Y ella siempre fue brillante en sus estudios.

Las fuentes de información sobre la vida personal de Sabrina Spielrein son, principalmente, su diario y la historia clínica de ella como paciente. Según estos documentos, desde muy temprana edad fue definida como una “niña difícil”. Se ganaba castigos frecuentemente. Aún así, era imaginativa y muy inteligente. Una anotación dice que tenía “un interés sexual muy precoz y nada reprimido”.

Cuando tenía 18 años fue enviada por su padre a un hospital psiquiátrico en Zurich (Suiza), donde permaneció casi por un año. Se sabe que sufría frecuentes crisis depresivas y que tuvo un episodio psicótico agudo. Presentaba llantos y risas compulsivas. Eso precipitó su internamiento.

Sabrina Spielrein y Carl Jung

Al principio, Sabina fue tratada con terapia electroconvulsiva, pero esto no le produjo ninguna mejoría. Por eso la trasladaron a un nuevo hospital, también en Zurich. El encargado de atender a Sabrina Spielrein fue Carl Gustav Jung. La trató, psicoanalíticamente, como una paciente histérica. Era la primera vez que atendía a una persona desde esta perspectiva. En sus apuntes se lee que también definía como histéricos a sus padres y hermanos.

El tratamiento con Jung fue exitoso. Sabrina superó los síntomas que la habían llevado al internamiento. Ella y Jung se enamoraron y se volvieron amantes. La relación entre los dos se mantuvo desde 1904 hasta 1909. Sabrina Spielrein también marcó el comienzo de la relación entre Jung y Freud, ya que el primero le solicitó supervisión al segundo.

Según los conocedores, también esta paciente comenzó a marcar las diferencias que luego los separarían irremediablemente. Freud se interesó mucho en este caso y al conocer la relación amorosa entre Jung y su paciente, comenzó a elaborar el concepto de “contratransferencia”.

Carl Jung

Una psicoanalista que brilló con luz propia

Cuando terminó su análisis con Jung, Sabrina Spielrein decidió estudiar medicina, objetivo que logró con todos los honores. Su tesis fue verdaderamente notable y se tituló El contenido psicológico de un caso de esquizofrenia. Contó con la colaboración de Jung y de Bleuler para realizar ese maravilloso trabajo, que fue uno de los pioneros en ese tema. Obtuvo una matrícula de honor para estudiar psiquiatría.

Se resistió mucho antes de dejar a Jung, que era un hombre casado y sin deseos de separarse. Finalmente lo logró y entonces viajó a Munich y luego a Viena, donde contactó a Freud. Luego ingresó en la Asociación Psicoanalítica de Viena y en 1911 dio a conocer uno de sus trabajos más importantes: La destrucción como causa del nacimiento. Freud le da crédito a este trabajo en su obra Más allá del principio de placer.

Después y hasta 1923 trabajó como psicoanalista, especialmente en Ginebra. Fue la analista de Jean Piaget. Así mismo, comenzó a interesarse por la psicología infantil. Se casó con un médico ruso y tuvo dos hijas. Retornó a su lugar de origen, que ahora formaba parte de la Unión Soviética. Siguió ejerciendo el psicoanálisis, aunque estaba prohibido. Sus hermanos murieron durante las purgas de Stalin y ella, junto con sus dos hijas, fueron asesinadas por el ejército nazi en 1942.

  • Braun, J. (2013). Mi nombre era Sabrina Spielrein. Rev. Soc. Argent. Psicoanálisis, (17), 301-306.