Antidepresivos: tipos, efectos y contraindicaciones - La Mente es Maravillosa

Antidepresivos: tipos, efectos y contraindicaciones

Valeria Sabater 15 Junio, 2017 en Psicología 0 compartidos

Hace casi tres años que sufro ataques de pánico y ansiedad. En los últimos meses todo se ha intensificado mucho más: había días en que me sentía incapaz de salir de casa, del refugio de mi cama, de la oscuridad de mis persianas bajadas. Después de un año tomando ansiolíticos, mi psiquiatra me ha recetado antidepresivos, fluoxetina, una dosis baja, para empezar…

Este testimonio cualquiera refleja la realidad actual de millones de personas. No importa la procedencia, el género, el país o el estrato social, porque la depresión, esa sombra devoradora, multidimensional pero única en cada mente y en cada cuerpo, afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo.

La depresión no es tristeza, es falta de vitalidad, es desesperanza, oscuridad y la pérdida del significado ante uno mismo y la vida…
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No es de extrañar, por tanto, que el consumo de antidepresivos se haya duplicado en los últimos 10 años. ¿Nos hemos olvidado quizá, de cómo se hace eso de “ser feliz”? ¿O es que los profesionales de la salud optan por la salida fácil de los fármacos ante los problemas de la vida? La respuesta a estas preguntas están aún en el aire, no son fáciles de responder porque a estos factores se le añaden más variables: la actual crisis económica, una industria farmacéutica que lucha por tener una solución química para cada tristeza, dolor o malestar…

El enfoque biológico para el tratamiento de la” infelicidad” está en auge, lo sabemos. Sin embargo, ese cóctel amargo que combina ingredientes como el dolor vital, la apatía, la desmotivación o la desesperanza no se mata a cañonazos. Es decir, los antidepresivos no son eficaces en todos los casos. De hecho, en la actualidad se está sobre-tratando distintos tipos trastornos con fármacos no adecuados.

Un antidepresivo no es un tipo de maquillaje con el que ocultar la marca de una herida en el rostro. Lo que los profesionales deben hacer en primer lugar es afinar el diagnóstico y entender que en gran parte de los casos, como son las depresiones leves, no será adecuado recetar este tipo de fármaco.

Veámoslo con detalle, conozcamos más sobre los antidepresivos.

Mujer con medusas

Antidepresivos ¿cuándo utilizarlos?

Cuando a un paciente le recetan un antidepresivo suelen ocurrir dos cosas. La primera es que toma una conciencia real de su enfermedad, de su realidad personal y del problema a afrontar. El segundo aspecto que suele darse casi de forma inevitable es una combinación de miedos y dudas. ¿Qué va a ocurrir ahora? ¿Qué efectos secundarios voy a experimentar? ¿De qué manera va a cambiar mi día a día?

Por otro lado, algo que suele darse con excesiva frecuencia es ver a pacientes que van de un antidepresivo a otro, probando marcas, ajustando dosis, subiendo de peso, bajando de peso, durmiendo más, durmiendo menos y abriendo foros en Internet sobre qué tipo de antidepresivos son más eficaces, si la Sertralina, la Fluoxetina, la Paroxetina o el Bupropión.

Viendo todo esto y añadiendo además algún que otro artículo que cada año pone en duda la eficacia de estos fármacos, entendemos por qué suele existir tanta polémica al respecto del uso y administración de estos medicamentos, de ahí, que sea necesario aclarar algunas ideas.

¿Para qué se usan los antidepresivos?

  • Los antidepresivos tiene como finalidad reducir, aliviar y tratar la sintomatología asociada a los trastornos de ánimo, y en concreto, en los casos de depresión mayor, donde sí son eficaces y así lo avalan los estudios.
  • Los antidepresivos, mitigan el sufrimiento, es decir, tienen una función analgésica. Esto quiere decir que lo que no harán nunca estos fármacos es tratar la raíz del problema, y es ahí donde cobra auténtico protagonismo la psicoterapia.
  • Cuando un paciente atraviesa una depresión grave, el tratamiento debe durar como mínimo 6 meses, sin embargo, con el fin de evitar recaídas puede alargarse hasta los 18 meses.
  • Es conveniente saber que a los antidepresivos los llaman erróneamente la “píldora de la felicidad”. Este tipo de fármacos jamás nos inducirán un positivismo energético y motivador con el cual, abrirnos los ojos para escampar brumas y desesperanzas. La persona que toma antidepresivos, suele quedarse en realidad bajo el efecto de una anestesia emocional.

Hombre con antidepresivos

¿Son eficaces los antidepresivos?

La respuesta a si los antidepresivos son eficaces es “Sí”. Aunque con matices: en depresiones leves no tienen utilidad. No sirven para levantar el ánimo tras una ruptura, ni para atravesar mejor el duelo ni para ayudarnos a afrontar el miedo a volar o a hablar en público.

No podemos medicalizar todos los problemas de la vida, pero sí las enfermedades más agudas, como es el caso de la depresión mayor. Un trastorno que además, no se trata tanto como debería, porque de hecho, se sabe que casi el 40% de personas en España que lo sufren, aún no han dado el paso a pedir ayuda o a ponerse en tratamiento.

Tipos de antidepresivos

El mercado farmacéutico nos ofrece diferentes opciones según el mecanismo de acción, la degradación en nuestro organismo y los efectos secundarios asociados. Aunque todos tienen la misma finalidad, el médico debe considerar diferentes aspectos antes de prescribir uno u otro. 

  • Edad del paciente (recordemos que también los niños toman antidepresivos).
  • Sintomatología.
  • Presencia de otras enfermedades.
  • Efectos secundarios.
  • Embarazo.
  • Interacción con otros medicamentos que toma el paciente.

Veamos ahora qué tipos de antidepresivos podemos encontrar.

Conexiones sinápticas

Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina o ISRS

Muchos especialistas suelen empezar con este tipo de antidepresivos. Son los que suelen causar menos efectos secundarios (aunque recordemos que en cada persona reaccionan de un modo). Entre los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina tenemos por ejemplo la fluoxetina (Prozac, Selfemra), la paroxetina (Paxil, Pexeva), la sertralina (Zoloft), el citalopram (Celexa) y el escitalopram (Lexapro).

Son los más utilizados en la práctica clínica y son psicofármacos que actúan, como el propio nombre indica, inhibiendo de manera específica la reabsorción de la serotonina, sin afectar a otros neurotransmisores.

Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina y la Noradrenalina o ISRN

En este caso tendríamos fármacos como la venlafaxina y la duloxetina. El modo de acción del fármaco en este caso, es actuar sobre la serotonina y la noradrenalina, impidiendo su recaptación. Al actuar sobre estos dos neurotransmisores, suelen tener un efecto bastante rápido.

Antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos

Hasta no hace mucho eran los antidepresivos más recetados. Actúan casi del mismo modo que los anteriores, es decir, frenando la recaptación de serotonina y noradrenalina. Sin embargo su modo de acción es más impredecible y por lo general, puede mediar con otras hormonas, como la acetilcolina, la histamina y la dopamina. Dada esa acción imprecisa e incontrolable puede resultar un fármaco adictivo y peligroso.

Es como decimos uno de los más usados hasta no hace mucho, pero afortunadamente y vistos los riesgos, la industria farmacéutica ha traído al mercado otras opciones como los inhibidores “selectivos” de serotonina y noradranalina donde su acción no afecta a otras hormonas.

No obstante, eso sí, cabe decir que este tipo de antidepresivos se usan en contadas ocasiones y en casos muy graves de depresión mayor.

psicofármacos

Inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAOS)

Los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) fueron los primeros antidepresivos del mercado. Actúan bloqueando la acción de la enzima monoamino oxidasa y por lo general, su sintomatología secundaria asociada puede ser muy seria en algunos casos, en especial en el primer subtipo, los inhibidores irreversibles de la monoaminooxidasa.

Más tarde, apareció un segundo subgrupo, los inhibidores reversibles de la monoaminooxidasa o RIMA, tiene un riesgo más bajo pero como decimos, al ser tan antiguos es común hacer uso de los antidepresivos que actúan inhibiendo la recaptación de la serotonina.

Efectos secundarios de los antidepresivos

Tal y como hemos podido ver, cada antidepresivo tiene un menor o mayor grado de efectos secundarios asociados. Los medicamentos más antiguos (tricíclicos) son tan eficaces como los nuevos (ISRSs) sin embargo, son mucho más peligrosos. Por tanto, será siempre el médico especialista quien valore por cuál empezar, qué dosis prescribir y el tiempo determinado en el cual, se seguirá el tratamiento, que como ya hemos señalado, debería ir entre los 6 meses y 18 meses.

Veamos ahora los efectos secundarios asociados.

IMAOs

No es común que se prescriban a día de hoy. Cursan con hipertensión y resultan muy peligrosos cuando interaccionan con algún alimento que tenga tiramina (ciertos pescados, las nueces, quesos, algunas carnes…)

  • Pueden causar confusión.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Mareos, desmayos.
  • Problemas para ir al baño.
  • Los hombres pueden notar problemas de erección o retraso en la eyaculación.
  • Estos antidepresivos pueden producir la muerte en caso de sobredosis.

Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina o ISRS

  • Mareos y angustia.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas de memoria.
  • Problemas al orinar.
  • Irritabilidad.
  • Cambios de peso.
  • En casos graves, tendencias suicidas.

Mujer dolor cabeza

Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina y la Noradrenalina o ISRN

Tienen los mismos efectos que en el caso de los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina o ISRS

Tricíclicos

  • Los efectos secundarios asociados van desde la clásica sequedad de boca, al temblor, pudiendo llegar hasta la aceleración del ritmo cardíaco
  • Aparece estreñimiento
  • Somnolencia
  • Aumento de peso
  • Problemas para orinar
  • Mareos y desorientación
  • Problemas de erección o retraso en la eyaculación

Cabe recordar también que los antidepresivos tricíclicos son muy peligrosos en casos de sobredosis.

Conclusiones

Muchos antidepresivos pueden generar tolerancia y dependencia, es importante tenerlo muy en cuenta, en especial cuando hablamos de los tricíclicos. Además, algo que experimenta a la fuerza la persona que deja estos fármacos cuando el médico se lo indica, es un síndrome abstinencia más o menos intenso, de ahí que sea necesario cuidar mucho el modo en que vamos dejando estos medicamentos para que la progresiva retirada, permita que al organismo ir adaptándose poco a poco a la nueva situación.

Por otro lado, tal y como hemos señalado a lo largo del artículo, los antidepresivos no son la respuesta única y exclusiva al tratamiento de la depresión -en concreto la depresión mayor-. Son una ayuda esencial, eficaz y necesaria que debe combinarse con el aspecto psicológico y ese enfoque cognitivo-conductual con el que ir superando estas realidades tan duras y complejas.

No dudemos entonces en ningún momento de la importancia de los antidepresivos, así como de obtener siempre el mejor diagnóstico y la mejor ayuda por parte de los buenos profesionales que tenemos a nuestro alcance.

Referencias Bibliográficas

David D. Burns (2001) “Guía de antidepresivos de sentirse bien”: Madrid, PAIDOS IBERICA

– Azanza, J.R. (2006), Guía práctica de Farmacología del Sistema Nervioso Central. Madrid: Ed. Creación y diseño.

– Salazar, M.; Peralta, C.; Pastor, J. (2006). Manual de Psicofarmacología. Madrid, Editorial Médica Panamericana.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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