¿Conoces la disonancia cognitiva?

¿Conoces la disonancia cognitiva?

Gema Sánchez Cuevas 19 Enero, 2013 en Psicología 6 compartidos
Rostro de mujer preocupada

¿Has experimentado la sensación de pensar una cosa y hacer otra, sin darte cuenta de que mantienes dos ideas incompatibles?, ¿te generan estas situaciones tensión o malestar? Esta sensación que experimentas tiene un nombre, se llama disonancia cognitiva.

En psicología, la disonancia cognitiva se conoce como la tensión o incomodidad que percibimos cuando mantenemos dos ideas contradictorias o incompatibles, o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos.

¿Qué hacemos ante la disonancia cognitiva?

Cuando experimentamos tensión o incomodidad por la existencia de dos ideas incompatibles, trataremos de eliminarla o de evitar la situación e informaciones que puedan aumentarla. Es decir, intentaremos reducir la disonancia que experimentamos. Para reducirla podemos hacerlo de varias maneras como cambiar la conducta, alterar el ambiente o añadir nuevas informaciones y conocimientos. Así, podemos encontrar que casi todos hemos caído en disonancias cognitivas.

Por ejemplo, cuando no vamos al gimnasio aunque sea nuestro objetivo de la semana, comemos chocolate cuando estamos haciendo una dieta, deseamos algo y no lo podemos obtener, criticándolo y quitándole valor, nos fumamos un cigarro cuando nos lo ha prohibido el médico o cuando lo que acabamos de comprarnos no responde a nuestras expectativas.

En el caso de no ir al gimnasio, va en contra de nuestras creencias de “querer perder unos kilos” o “llevar una vida saludable”. Ya no fuimos al gimnasio, por lo tanto, ¿qué es más fácil, cambiar algo que hicimos en el pasado, un hábito o cambiar nuestras creencias?

La opción más fácil suele ser la última. Así que tenemos que añadir nuevas creencias, cambiar las que tenemos o quitar importancia a las creencias incompatibles para eliminar la incoherencia. “Ir al gimnasio es algo que se nota a largo plazo, no pasa nada porque no haya ido”, “por un día no se notara mucho”, “ya iré la semana que viene”.

Podemos cambiar las creencias de muchas maneras pero manteniendo nuestro objetivo final que sería dar más valor a la opción elegida, y restarlo a la alternativa no seleccionada. Y así sucede con el resto de los ejemplos.

Cara de una mujer con flores alrededor saliendo de una caja

Primero actúo, luego justifico mi actuación

Como vemos, la disonancia cognitiva explica nuestra tendencia a la autojustificación. La ansiedad o tensión que conlleva la posibilidad de que hemos tomado una decisión equivocada o de que hayamos hecho algo incorrecto, nos puede llevar a inventar nuevas razones o justificaciones para apoyar nuestra decisión o acto. No soportamos al mismo tiempo dos pensamientos contradictorios o incompatibles, y justificamos dicha contradicción, aunque sea con nuevas ideas absurdas.

Es importante señalar que la disonancia cognitiva solo se produce cuando los sujetos tienen libertad de elección al realizar la conducta. Si nos obligan a hacer algo en contra de nuestra voluntad, no se produce esta tensión. Aunque convencernos de que nos obligaron también puede servir como autojustificación para reducir el malestar.

Mujer mirando de lado

Pero, ¿es malo que reduzcamos la disonancia cognitiva?

En principio no, ya que es un mecanismo que utilizamos para nuestro bienestar. Lo importante es ser conscientes de cuándo lo utilizamos para no caer en el autoengaño. Por ejemplo en las rupturas de pareja, o en amores no correspondidos solemos justificarnos con frases como “ya sabía yo que no iba a funcionar”, “no merecía la pena”, “no era lo que me esperaba”, cuando por dentro sentimos dolor y nos cuesta admitirlo.

Incluso en personas que tienen baja autoestima también podemos observarlo, ya que son personas que se quieren poco a ellas mismas y se intentan mentir para esconder lo que consideran debilidades, creando corazas y máscaras que esconden lo que realmente sienten. ¿Y qué sucede? Pues que a las personas las tratan como piensan que son, es decir, según la cara que les muestren, en cambio en su interior se sienten incomprendidas. Por eso es muy importante, saber que estamos utilizando el mecanismo de la disonancia cognitiva, para no llegar al autoengaño, la crítica y la mentira.

Gema Sánchez Cuevas

Psicóloga, docente, editora y redactora.Mi pasión es la psicología, mi motor la curiosidad y mi arma la escritura. Todos tenemos recursos para el cambio, ¿comenzamos a buscarlos?

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