Cuando sabes que una relación está acabada

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 enero, 2016
Pedro González Núñez · 10 enero, 2016
Cuando una relación llega a su fin siempre lo intuimos, siempre percibimos la distancia emocional. Sin embargo, tenemos miedo a asumir la realidad

Tal vez pienses que me he equivocado en el título del artículo, y la palabra cuando debiera llevar tilde, al ser interrogativa. Sin embargo, no es mi intención preguntar ¿Cuándo sabes que una relación esta acabada?, sino contar algunos sentimientos que vivimos cuando sabes que, efectivamente, una relación está acabada.

Porque, por triste que parezca, muchos de nosotros alargamos relaciones mucho más allá de lo necesario, aún sabiendo que la chispa del amor ya está desvanecida, y no quedan ni los rescoldos de una hoguera que antaño ardió majestuosa y feliz.

Por eso debemos acabar la relación cuando ya sabemos que no queda nada. En honor a aquello que un día fue bello y hermoso. Alargar innecesariamente el sufrimiento solo es echar más tierra al fuego apagado, y solo se consigue enturbiar los recuerdos de la felicidad que antaño se vivía en esas almas amantes.

“Las personas cambian y se olvidan de decírselo a los demás”

-Lillian Hellman-

¿Por qué alargar una relación acabada?

A menudo lo hacemos: alargamos relaciones afectivas que ya no nutren, que ya no traen alegrías sino todo lo contrario. Son esas situaciones donde vive el distanciamiento, las falsas esperanzas y esos reproches que se hacen más dañinos y menos respetuosos.

Así, expertos en el tema como John Gottman, nos señala en uno de sus estudios que a veces basta escuchar una conversación entre una pareja para predecir ese distanciamiento. Es decir, la distancia emocional pervive entre nosotros durante meses e incluso años sin que lleguemos a evidenciar la auténtica realidad: la ausencia de amor, de complicidad.

“¿Cuál es mi camino? ¿Esperarte? ¿Olvidarte? ¿Hacer lo que tú haces, ir de los brazos de uno y de otro, hoy dormir con alguien mañana con otro diferente?”
-Frida Kahlo-

pareja distante en su relación

El miedo a la soledad

Para el ser humano, la necesidad de sentirse protegido en sus rutinas es muy fuerte. De esta forma nos creemos menos solos, y sabemos que siempre habrá alguien esperando, alguien a nuestro lado, alguien al otro lado del sofá o la cama.

  • Los hombres y mujeres de este mundo tenemos mucho miedo a la soledad, pues no nos han formado para vivir de esa manera. Siempre necesitamos tener a alguien junto a nosotros.
  • Desde muy pequeños, se nos enseña que una relación es cuanto necesitamos al llegar a adultos. Un trabajo, una casa, una pareja y ya tienes tu vida plena, cumplida y con los objetivos alcanzados.
  • Sin embargo, cada día observamos con más fuerza que eso no nos satisface. Necesitamos ser nosotros mismos, alcanzar otros sueños más ocultos, pero no nos encontramos preparados para llegar a esos objetivos, y esto causa frustración por la incapacidad de ser realmente felices con nosotros mismos.

En esos momentos, nos refugiamos en las rutinas de relaciones rotas, que sangran amor por los cuatro costados, pero que nos ofrecen cierta tranquilidad y reposo, aunque distan mucho de ser lo que realmente necesitamos y soñamos.

Asumir el final con valentía

En la vida nos han enseñado a tener miedo. Así, una de esas angustias más recurrentes es sin duda dar por finalizada una relación afectiva. Nadie nos ha enseñado a gestionar y a afrontar estas situaciones y a menudo, optamos por alargar sufrimientos en lugar de dar el paso, en lugar de aceptar la realidad.

“El más difícil no es el primer beso, sino el último.”
-Paul Géraldy-

Puede ser que el cariño perdure. También quedará algo de respeto, comprensión y amistad o camaradería. Ahora bien, debemos tenerlo claro: eso no es amor, y el no saberlo, junto al terror a que se pierda, nos atora la mente, el alma y el corazón, y nos impide tomar la fatídica decisión que representa el fin de esa relación.

Tal vez, la inseguridad que aparece en nuestro corazón desde bien pequeños nos impide tomar las duras decisiones que están por venir, porque sabes que el amor ha acabado, pero no eres capaz de decirlo en voz alta, o de contártelo a ti mismo.

Puede que el terror a la soledad y el no tener a nadie cuando llegues a casa te impide tomar esa decisión que sabes que sería la correcta, aunque no encuentras el valor para encaminar tus pasos en la dirección adecuada.

pareja que termina su relación

 

Tal vez el miedo al qué dirán. ¿Cómo se lo tomará mi familia?, ¿qué pensarán de mí mis vecinos y amigos,  ¿cómo voy a hacerle esto a mis hijos? Y mientras, vives una existencia infeliz y penosa que arrastra tu dignidad por una relación que perdió la pasión hace años, y que cada día te mata un poco más por dentro de tu corazón.

No siempre es fácil mirar dentro de un corazón, y más aún si está roto. Pero es necesario, porque una relación acabada, en la que no queda amor, es una de las maldiciones más terribles que puede encerrar tu alma. Así que sé valiente, sincera tu pensamiento y haz lo que debes hacer si sueñas con volver a ser feliz algún día.

Estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Manchester y publicado en el The Journal of Positive Psychology, nos indican que todos podemos superar estas pérdidas. El miedo se apaga con el tiempo y la angustia se acaba transformando para darnos paso a nuevas oportunidades para construir una felicidad auténtica. Intentémoslo.

  • Carrère, S., & Gottman, J. M. (1999). Predicting divorce among newlyweds from the first three minutes of a marital conflict discussion. Family Process38(3), 293–301. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.1999.00293.x
  • Gottma, John (2016) The Relationship Cure. New York: Harmony