El amor verdadero no nace o aparece, se construye

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 septiembre, 2017
Valeria Sabater · 22 marzo, 2015

Hablemos de amor verdadero, pero de ese amor sin envoltorio, sin artificios ni romanticismos. El auténtico y el que es capaz de perdurar en el tiempo aportando una felicidad sincera, una cotidianidad enriquecedora donde la pareja puede crecer personalmente y en conjunto.

¿Existe el amor verdadero? Desde luego que sí, pero no debemos tener como referencia el mundo del cine o de la literatura, estamos seguros de que a tu alrededor, o puede que incluso tú mismo, lo estés viviendo. Si es así, estamos seguros de que ya conoces el secreto: el esfuerzo, la dedicación por construir día a día esa relación, ahí donde ambos miembros son capaces de hacer equipo y aportar sus energías por igual.

Porque en ocasiones, el amor por sí solo no basta. No importa la pasión, la atracción o ese sentimiento que nos ciega y nos desborda. Una relación saludable necesita algo más que todo esto para ser auténtica y perdurable. Hablemos hoy sobre ello, ahondemos en el concepto del amor verdadero: el que no duele y que nos enriquece.

“Ser profundamente amado por alguien te da fuerza, mientras que amar a alguien profundamente te da valor.”

-Lao Tzu-

El mito del amor romántico

Puede que el mundo del cine y la literatura sean los grandes culpables de que muchos hayamos crecido teniendo como referencia ese tipo de amor “romántico” visto en la gran pantalla y leído en las páginas de los libros. Nos han mostrado grandes historias capaces de encandilarnos para hacernos soñar, falacias insostenibles que raras veces podemos encontrar en el mundo real.

Pareja que siente amor verdadero besándose

“El amor romántico” no es amor verdadero, debemos tenerlo claro. Y más aún, debemos ir con cuidado de no caer en esos peligrosos mitos que a veces se encierran en el ideal del romanticismo:

El amor es para siempre

Esta idea no es del todo falsa, no podemos negar que son muchas las parejas que capaces de mantener vivo su amor hasta el día de su muerte. Ahora bien, lejos de pensar que “el amor debe ser para siempre”, pregúntate primero si eres feliz hoy. Y más aún, en ocasiones hay amores fugaces pero tan intensos que merecen la pena vivirse.

Los celos son una muestra de amor

Para el amor romántico, los celos son una expresión de afecto. Sin celos no existe un amor real y sincero. La idea de los celos como muestra de amor es un riesgo absoluto, una muestra de dominación y desconfianza que edifica gran parte de esas relaciones tóxicas que vemos a menudo.

El amor es pasión

Otra idea errónea del amor romántico, pensar que una relación sin pasión no es una auténtica pareja. Los sentimientos deben llevarse al extremo, donde la sexualidad encuentra su máxima expresión y el afecto no tiene término medio.

Un mito falso. Una relación atraviesa etapas y, aunque con el tiempo se pierda la intensidad del inicio, sigue existiendo una intimidad y una complicidad que unen aún más a la pareja.

“Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.”

-Jean Jacques Rousseau-

Los cimientos de un amor verdadero

El amor verdadero no necesita artificios ni se sustenta en esa magia donde las cosas salen bien porque “estamos predestinados”. Obviamente, ello no quita que exista esa chispa donde la casualidad, tuvo quizá gran parte de culpa de que dos personas se encontraran, pero dejando el “halo de magia” a un lado, lo que verdaderamente importa es el día a día, ahí donde las pequeñas cosas, edifican una auténtica relación.

Chico besando a su novia con amor verdadero

Una buena comunicación

Una comunicación donde la escucha sea sincera y se pueda hablar de modo democrático, llegando a acuerdos. Las fuerzas están repartidas, no hay perdedores, la balanza tiende a equilibrarse y los diálogos son continuos.

Y ojo, en una buena comunicación también están presentes las discusiones, es normal y es necesario ser sinceros. Es importante no guardarse o esconder nada, si no, puede aparecer el rencor.

Apoyo y reconocimiento

Los dos miembros se respetan y se valoran con autenticidad, reconociendo virtudes y defectos. No hay desprecios, no hay ironías ni humillaciones, la consideración es muta y se permite el crecimiento personal, a la vez que se madura como pareja.

Complicidad y cariño sincero

Es posible que con los años perdamos esa pasión de los inicios, pero aún así seguimos siendo felices. Una pareja saludable, feliz y satisfecha sabe que el amor verdadero se nutre de esa complicidad cotidiana donde buscarse con las miradas, donde seguir sonriendo e ilusionándonos por un futuro en común.

Imagen: “Before Sunset” (2004)