El poder del efecto placebo

El poder del efecto placebo

Yamila Papa 30 Agosto, 2014 en Psicología 0 compartidos

Los resultados de una investigación realizada por la Medical School's Osher Research Center y el Beth Israel Deaconess Medical Center indican que el efecto placebo existe tanto en las personas que son “engañadas” por los médicos y los familiares, como por aquellas que están conscientes de que se trata de una trampa.

Según la definición, el efecto placebo es la “capacidad” de curación que tiene un agente terapéutico o una medicina sin ningún tipo de efecto farmacológico. Esto quiere decir que es un fenómeno neurobiológico, que tiene la capacidad de estimular cualquier órgano del cuerpo, crear expectativas de cura y liberar sustancias con la habilidad de unirse a sus propios receptores y usarlos como analgésicos contra los dolores. Los opioides reducen la percepción del dolor y a la vez pueden incrementar la sensación de bienestar.

El efecto placebo se asocia al poder de sugestión que tiene la mente y el pensamiento. Si una persona (sea un doctor o no), nos dice que al tomar cierto remedio estaremos mejor, el cerebro lo relaciona de tal manera, que efectivamente, terminaremos encontrando mejorías en nuestro cuadro. Se basa entonces en el engaño, porque creemos que cierta receta o tratamiento funcionará sólo porque eso es lo que nos indican o leemos. Sin embargo, este estudio ahora comprueba que los placebos también pueden funcionar aún cuando la persona no está siendo engañada, según se publicó en la revista PloS ONE.

Los placebos se utilizan para ensayos clínicos y control de medicamentos. A pesar de no contener los ingredientes activos que se prescriben a los pacientes, suelen responder positivamente. Los datos son tan evidentes que muchos médicos en Estados Unidos han decidido directamente dan en secreto tabletas con placebos a sus pacientes que o bien son psicosomáticos o padecen de hipocondría, dos trastornos que relacionan las enfermedades con la mente.

Este engaño funciona, pero es éticamente cuestionable, ya que cada vez son más los profesionales que optan por esta técnica, indica un profesor en medicina, Ted Kaptchuk, que forma parte del grupo de investigación al respecto. El objetivo del estudio es analizar si el poder que tienen los placebos en las personas puede ser utilizado y aprovechado honesta y respetuosamente en los enfermos.

Para dicha investigación se agruparon a 80 adultos que padecían de síndrome de colon irritable, los cuáles fueron divididos en dos equipos. El primero no recibió ningún tratamiento y el segundo obtuvo placebos. En realidad, les dijeron que se trataba de píldoras de azúcar y que debían tomarlas dos veces al día. Esto quiere decir que los participantes sabían muy bien que esas pastillas no contenían ingredientes activos ni estaban hechas con sustancias para curarles su dolencia. Además, los científicos dijeron que ni siquiera tenían que creer en el efecto placebo, sólo cumplir con la dosis diaria durante tres semanas consecutivas.

En ese período fueron monitorizados y al final del ensayo, los que habían tomado ese placebo mostraban mejorías de casi un 60%, frente al 35% de los que no tuvieron ningún “tratamiento”. A su vez, el equipo que tomó las píldoras de azúcar mostraba tasas de mejoría equivalentes al efecto de los medicamentos para tratar el síndrome de intestino irritable, aún los más potentes.

Uno de los investigadores, Anthony Lembo, dijo que al principio no tenía esperanza de que este ensayo funcionara y que se había sentido un poco avergonzado por decirle a los pacientes que no iban a ingerir fármacos y ni siquiera placebos. Sin embargo, para su sorpresa, el “experimento” parece haber funcionado en una gran cantidad de estas personas.

Este proyecto es sólo el puntapie inicial en relación a las investigaciones sobre los efectos placebo en los pacientes que estén bien informados al respecto. Sin dudas, esta hipótesis se debe confirmar con más estudios, pero por el momento, son algo más que prometedor para conocer un poco más el poder que el pensamiento positivo tiene en todos nosotros y la adaptabilidad del cerebro para emular agentes que traten diversas situaciones adversas.

Yamila Papa

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