El legado de Sigmund Freud a la neurociencia

El legado de Sigmund Freud a la neurociencia se llama "inconsciente". El padre del psicoanálisis fue pionero a la hora de hacernos ver que las personas no somos conscientes de gran parte de los procesos que lleva a cabo el cerebro y la mente.
El legado de Sigmund Freud a la neurociencia
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Valeria Sabater

Última actualización: 15 febrero, 2019

El legado de Sigmund Freud a la neurociencia está ahora más vigente que nunca. El célebre psicoanalista de Viena fue pionero en muchas aspectos, siendo el más notable en demostrar que gran parte de nuestros procesos mentales son inconscientes. No necesitó tampoco resonancias magnéticas para hacernos ver que nuestra mente tiene un potencial inmenso y casi desconocido.

Hoy en día vivimos en un contexto que muchos científicos han querido bautizar como “neurocultura”. El término “neuro” precede ya a una gran cantidad de campos de estudio que emergen casi como por arte de magia. Tenemos el neuromarketing, la neuroeducación, la neurocreatividad, neuroeconomía… Si esto es así se debe a un hecho que no deja de ser altamente interesante.

La mayoría de las ciencias han comprendido que todo lo que es y hace el ser humano parte de ese órgano sensacional. Conocerlo, saber cómo trabaja, cómo procesa la información y responde ante su entorno nos ayudará a entender mejor nuestro comportamiento. En palabras de Fernando Vidal, profesor de sociología de la Universidad de Barcelona, las personas no tenemos un cerebro, las personas “existimos” a partir del cerebro.

Esto hace que a día de hoy, neurólogos de prestigio como David Eagleman, agradezcan esas bases que Sigmund Freud asentó en su día con sus teorías, estudios y ensayos. Su legado está más vivo que nunca.

“La mente es como un iceberg, flota con una séptima parte de su volumen sobre el agua”.

-Sigmund Freud-

Perfiles de hombres con la mente transparente representando el legado de Sigmund Freud a la neurociencia

El legado de Sigmund Freud a la neurociencia

El legado de Sigmund Freud a la neurociencia se llama inconsciente. Eric Kandel, neurólogo y Premio Nobel de Medicina, escribió en su libro The Age of Insight (2012) que a día de hoy aún le seguimos debiendo muchas más cosas de las que pensamos al padre del psicoanálisis. Ahora bien, cabe señalar que muchas de sus teorías están a día de hoy obsoletas.

Es de común acuerdo, por ejemplo, que sus aportaciones al campo de la sexualidad son insostenibles en la actualidad. Muchas de las patologías de las que nos habló (recordemos el histerismo femenino) carecen de sentido actualmente. No obstante, todo lo relativo a los procesos mentales y el revolucionario concepto del inconsciente, marcaron sin duda un antes y un después.

De ahí que sea necesario profundizar un poco más en el impacto que muchos de sus enunciados tuvieron (y tienen) en el campo de las ciencias.

El incomprendido brujo vienés

Sigmund Freud recibió constantes críticas al respecto de sus innovadoras teorías. Fue ese hombre que se atrevió a interpretar los sueños. Se alzó a su vez, como esa figura que descubrió la importancia del inconsciente y que quiso abrir un camino para llegar a ese universo escondido en la mente humana.

Ahora bien, como él mismo dijo una vez, toda teoría revolucionaria suele ser sancionada en sus inicios. En uno de sus diarios escribió que a lo largo de la historia se habían cometido (a su parecer) tres injusticias:

  • La primera con Copérnico, al dudar de él tras defender que la Tierra giraba alrededor del Sol.
  • La segunda con Charles Darwin. Fueron muchos quienes lo atacaron por enunciar su teoría de la evolución.
  • Por último estaba él mismo, pues tras demostrar que “el hombre ni siquiera era dueño de su propia casa” (debido al control del inconsciente sobre la mente consciente) había recibido el mote de “brujo” por sus propios colegas.
Pintura representando el legado de Sigmund Freud a la neurociencia

Los enunciados de Freud más vigentes que nunca

Neurólogos como David Eagleman y Erik Kandel defienden el legado de Sigmund Freud a la neurociencia. Sus enunciados están ahora más vigentes que nunca por diversas razones.

  • Sabemos que la mayor parte de nuestra vida mental, incluida la emocional, suele ser inconsciente en gran parte de las ocasiones.
  • La forma en que tomamos decisiones y en que construimos nuestra realidad, responde a menudo a actos no conscientes.
  • Nuestros instintos, como puede ser el hambre, la sed o incluso la agresividad también median el comportamiento humano sin que tengamos a menudo un control sobre ello.
  • Otro aspecto que nos hizo ver Freud es que la enfermedad mental forma parte de un continuo. Es decir, todos somos susceptibles de sufrir en algún momento una condición psicológica. La mente puede ir desde un estado normal a un extremo más alterado.

Calmar la mente sin necesidad de fármacos

Cuando Sigmund Freud tenía a sus pacientes tendidos en un sofá intentado indagar en sus problemas de la infancia, estaba descubriendo la estructura de la mente. Asimismo, también tenía otro objetivo: calmarla y sanarla.

Patricia Churchland, psicóloga de la Universidad de California y Daniel Dennett, de la Universidad de Massachusetts, señalan que el legado de Freud a la neurociencia es inmenso por diversas razones. Él no recetaba fármacos. Él hacía uso de la terapia del habla. El psicoanálisis requería tiempo, en el cual el terapeuta iba excavando poco a poco en los laberintos frondosos de la psique humana.

Identificaba mecanismos de defensa, pulsiones, traumas, necesidades escondidas, carencias y miedos limitantes. Sacar a la mente consciente todo ese limo de las profundidades mentales generaba alivio y liberación. No siempre hacía la falta química.

Hombre con pájaros en la mente representado el legado de Sigmund Freud a la neurociencia

Para concluir, la ciencia del cerebro es sin duda una de las áreas más relevantes de nuestra actualidad, no hay duda. Por ello, nunca está demás aceptar el legado de Sigmund Freud a la neurociencia. Fue esa primera chispa que nos permitió encender el combustible hacia un viaje que no ha hecho más que empezar.

Él fue un pionero más en este camino por comprender lo que somos, así como el enorme potencial que tenemos a nuestro alcance gracias a este órgano sensacional.


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  • Talvitie, Vesa (2009) Neurociencia cognitiva e inconsciente freudiana: de las fantasías inconscientes a los algoritmos neuronales. Routledge
  • Kandel, Eric (2012) The Age of Insight. Random House

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