En la pareja: ¿qué tiene de positivo y de negativo la rutina?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 junio, 2018
Yamila Papa · 5 febrero, 2015

¿Cuántas veces has escuchado que un matrimonio cercano se ha separado porque “se terminó el amor”? ¿Realmente ese sentimiento se puede acabar o no hacemos lo suficiente por mantenerlo? ¿Será que descuidamos demasiado al amor y no nos damos cuenta de cuales son sus peores enemigos? Tal vez la razón esté en la rutina.

Sin duda, la rutina y la monotonía son dos de los motivos por los que las parejas pelean, se separan o divorcian. Sin embargo, también podemos aprovechar ambos a nuestro favor y mejorar el vínculo con esa persona a las que queremos y con la que hemos establecido un compromiso.

Imagina que eres un detective que está investigando un asesinato. El muerto en cuestión se llama “Amor” y el principal sospechoso del crimen es la “rutina”. Empiezas a buscar pruebas y te das cuenta que Amor confió demasiado en Rutina hasta que éste último lo apuñaló por la espalda.

La intromisión de la rutina

Hacer todos los días lo mismo es muy frecuente en nuestras vidas y por extensión en la vida que llevamos con nuestras parejas. Así, lo que termina causando la ruptura no es “la muerte del amor” sino la intromisión de la rutina.

El peor enemigo del amor sin dudas es la monotonía, dicho de otro forma, el aburrimiento. El hacer siempre las mismas cosas, ir a los mismos sitios (o no ir a ninguno), charlar sobre los mismos temas, mirar las mismas películas, ir de vacaciones al mismo destino año tras año, etc.

Pareja aburrida

La rutina es el puntapié inicial para otros problemas en la relación, como por ejemplo, la infidelidad. Con ésto no pretendemos justificar a la persona que engaña a su pareja, sino establecer una de las razones de fondo que facilitan que esto suceda.

Piensa por un instante, ¿Qué hacemos cuando nos aburrimos? Buscamos otra cosa que nos divierta. Bueno, algo similar ocurre con el amor y la rutina. Si recibimos y ofrecemos siempre lo mismo y eso nos aburre, será más fácil querer encontrar diversión en otro lado.

La pareja debe luchar contra muchas tempestades a lo largo de los años. La monotonía es una de las tormentas más fuertes pero a diferencia de otros problemas, va apareciendo de a poco y nos sucede lo mismo que le pasó a la rana confiada. Pulsa aquí si quieres conocer la historia.

Pero por otra parte, ¿Sabías que existe un “lado bueno” de la rutina? Claro, porque como indica otro refrán popular relacionado a los vasos, hay que ver el medio lleno y no el medio vacío. La monotonía en el matrimonio siempre se ha visto como algo negativo y esto no tiene que ser así el 100% de las veces.

Lo positivo y lo negativo de la rutina

¿Qué hay de positivo en la rutina? En primer lugar enumeraré los aspectos buenos de la rutina en la pareja porque, aunque siempre pensemos que no hay ninguno, en realidad esto no es así:

  • La seguridad: la sensación de estar cuidados y protegidos cuando hacemos siempre lo mismo puede ser algo bueno, ya que de lo contrario, el miedo nos hace actuar de una manera extraña, bajo presión. Muchas parejas jóvenes le temen a la rutina de cenar siempre en la cocina o de hacer la compra los sábados por la mañana. En realidad, nadie tiene por qué sufrir con ello, sino aprender a buscar la felicidad en “lo seguro”.
  • El conocimiento: si siempre están haciendo cosas diferentes, ¿en qué momento te sentarás a analizar lo que le gusta a tu pareja (y a ti)? Cada una de las cosas que hagamos por rutina nos demuestran a quién tenemos al lado, lo que el otro piensa o siente y eso realmente es bueno.
Pareja mirando el móvil

La monotonía es mala cuando por los quehaceres o por la misma vorágine diaria nos olvidamos de la persona que duerme con nosotros cada noche. Esto quiere decir que aquello que ocurre fuera de la pareja es lo que la destruye, pero también cómo nos planteamos cada situación.

Por ejemplo, si todos los días es la mujer quien hace la cena al llegar del trabajo y eso implica no preguntarle a la pareja cómo ha estado su día, o bien el marido se encarga de ir a buscar a los niños en la escuela pero al llegar se queda frente a la televisión o el ordenador. Esas son las cosas que dañan poco a poco la relación, como las gotas que van cayendo paulatinamente sobre la piedra.

Atención, no es un problema si estas actividades o hábitos se hacen algunas veces a la semana, sino cuando es una tarea hecha de la misma manera de lunes a domingo, durante meses y meses (o hasta años). Es preciso entonces diferenciar y determinar qué tipo de rutina es la que queremos en nuestra vida, si la positiva que nos ayuda a forjar una buena relación o la negativa que destruye y “mata al amor”. Está en ti la decisión.