El fascinante descubrimiento de Leonardo da Vinci
Sus grandes inventos no son una novedad, pero cada vez nos vamos enterando de nuevos descubrimientos que siguen dando que hablar. La figura de Leonardo da Vinci está rodeada de misterios, mitos y leyendas, y también de investigaciones y objetos que se han ido dilucidando y perfeccionando con el paso del tiempo.
Pero, ¿cuál es ese gran descubrimiento que nos lleva hoy a publicar este artículo? Lo cierto es que, en el año 1500, Leonardo da Vinci resolvió un gran misterio después de estudiar mucho tiempo: el brillo del planeta Tierra.
Descubrió que solo se puede observar el brillo de la Tierra cuando hay luna creciente y se pone el Sol, es decir, en el horizonte. Es preciso buscar entre las puntas de nuestro satélite para ver una imagen fantasmal, como si estuviera llena. Hasta la teoría de da Vinci se creía que era el brillo propio de la luna que reflejaba en el planeta, pero es al revés.
La confirmación del descubrimiento
Cuando el Sol se pone en la Luna, esta se oscurece, pero no en su totalidad. Todavía queda una luz en el cielo, que es ni más ni menos que la Tierra. Nuestro planeta es el que se encarga de iluminar en la noche, con un brillo 50 veces más fuerte que el de la Luna cuando está en su fase completa. Esto produce un resplandor ceniciento que da al satélite un aire fantasmal.
Imaginemos por un momento que estamos en el año 1500. Necesitaríamos de una capacidad realmente extraordinaria para pensar lo mismo que Leonardo da Vinci. Es que hasta ese momento, el centro del universo giraba en torno a la Tierra.
Y esa idea siguió por algunas décadas más. Por ejemplo, a mediados del siglo XVI, 24 años después de la muerte de Leonardo, le fue refutada a Nicolás Copérnico su hipótesis de que la Tierra giraba alrededor del Sol y no a la inversa (heliocentrismo).
El genio de Leonardo da Vinci
Los bocetos de tanques, máquinas que volaban, escafandras y hasta un robot nos permiten pensar que Leonardo estaba muy adelantado a su época. Para él, el brillo de la Tierra fue un tema que le tuvo mucho tiempo en vela.
Estaba muy interesado en todo lo relacionado con la luz y a la sombra, en su papel de artista o dibujante. Cuando estaba en su rol de ingeniero o matemático, su pasión era la geometría. El resto del tiempo pensaba cómo viajar a la Luna.
Su teoría
En relación a su “resplandor misterioso”, cabe destacar que su explicación decía que se trataba de “la luz del Sol que rebota en los océanos de la Tierra y es como si golpeara en la Luna”.
Da Vinci estaba equivocado en dos cuestiones. En primer lugar, que la Luna no tiene océanos. Se confirmó cuando los astronautas del Apolo aterrizaron en el “Mar de la Tranquilidad” y caminaron sobre roca. En realidad, los mares de la Luna son de lava endurecida y no de agua.
En segundo término, los océanos no son la razón por la que la luz del Sol refleja en la Tierra. Son las nubes las encargadas de este fenómeno. Esto también fue atestiguado por los tripulantes de la nave espacial. Ellos vieron que las partes donde hay océanos estaban oscuras y donde había más nubes, nuestro planeta brillaba.
Sin embargo, Da Vinci había comprendido lo general de esta idea y sentó un precedente en la historia, como con la mayoría de sus inventos. Es probable que los humanos viajen a ese sitio que cubrió gran parte de la imaginación de Leonardo hace 500 años.
La NASA tiene pensado enviar astronautas a la Luna en 2018 y permanecerán allí por semanas o meses (los del Apolo 11 estuvieron un par de días). En el proceso quieren analizar el anochecer y el halo del brillo terrestre. Algo que también hubiera gustado hacer a nuestro querido inventor del siglo XVI.