las amigas de la luna

Las amigas de la luna

Sonia María Cruz Martínez 29 agosto, 2012 en Psicología 0 compartidos

Esta historia, afortunadamente, es verídica.

Sucedió que hace poco, apenas unas semanas, me encontraba en el pueblo de Valle Gran Rey, en La Gomera. Sí, aquel que se quemó y cuyos habitantes tuvieron que ser desalojados. Tuve la suerte de no vivirlo en mis carnes, pues me fui dos días antes de que el fuego arrasase el precioso valle.

No obstante, pienso volver antes de que termine el año.

Allí, hay una playa de arena volcánica . Escondida, distante y alejada. No dudo que más de un niño ha sido concebido allí. Se llama Playa del Inglés.

Y sucedió que yo y unos amigos, nos dirigíamos a la playa de madrugada, no por primera vez. Es una gran aventura, pues el camino es largo y está completamente a oscuras. Hay que hacer uso de linternas para saber dónde poner los pies. Los ruidos extraños, ladridos de perros o movimientos sospechosos, nos ponen los pelos de punta.

Llegamos riéndonos, como de costumbre. Comimos pizza fría, contamos historias. Después llegó lo mejor. Nos tumbamos todos, y miramos al cielo.

El cielo es blanco con puntos negros, y no al revés. Las estrellas están tan juntas que parecen que bailan las unas con las otras. Los satélites se divisan como puntos que se mueven a gran velocidad. Constelaciones, planetas y puntos desconocidos. Por encima de nuestras cabezas, la Vía Láctea parece la diadema de nuestro mundo.

Uno se sobrecoge ante tal escena. Nuestro mundo es demasiado grande como para abarcarlo con nuestra mente, ¡imagínate el universo! Qué poder. Y qué miedo. Mirar al cielo, me hace pensar que no somos conscientes de la realidad que nos rodea. La realidad global.

A veces sonrío, al pensar que muchos problemas se podrían solucionar simplemente con levantar la vista.

Pero cuando la luz artificial no nos deja ver lo que hay más allá…

Sonia María Cruz Martínez

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