La sinestesia : ver sonidos, escuchar colores y saborear objetos

La sinestesia es una condición perceptiva no patológica en la que los sentidos se entrecruzan dando lugar a efectos muy sorprendentes para el sujeto.

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 26 abril, 2022

Imagina que acaricias un gato y, mientras tanto, percibes el sabor del caramelo en tu boca. O que escuchas una sinfonía de Beethoven y comienzas a ver todo de color azul. O bueno, no es que te lo imaginas: es que de verdad te sabe a caramelo y estás viendo el color azul.  Ese es el sorprendente mundo de quienes tienen lo que conocemos como la sinestesia.

La sinestesia es una combinación de los sentidos. Consiste en experimentar sensaciones provenientes de diferentes sentidos a la vez ante un solo acto perceptivo. Por ejemplo: los sinestésicos pueden ver los sonidos, tocar una superficie suave y sentir un sabor dulce, u oler un color.

La sinestesia es una condición neurológica en la que se juntan o mezclan planos sensoriales diferentes

No es una mera asociación o que “les parece” ver, oír o saborear algo: es que de verdad lo sienten. Incluso, cuando una persona pierde uno de los sentidos, la sinestesia puede seguir presentándose. Una persona que oye colores, por ejemplo, puede seguirlos viendo aunque esté completamente ciega.

La sinestesia no es voluntaria, sino involuntaria

Todas estas percepciones son involuntarias, así como cuando miramos una pared blanca, la seguimos viendo blanca queramos o no. Es algo totalmente espontáneo, que no se puede controlar, y que ha fascinado por años tanto a científicos como a artistas.

En cuanto al arte, esta amalgama de los sentidos ha mezclado las paletas de pintores, los sonetos de poetas y los pentagramas de músicos. Por ejemplo, el pintor impresionista Kandinsky veía colores al escuchar música y pintaba sinfonías, o el poeta simbolista Rimbaud escribía poesía con correspondencia entre las vocales y los colores. Es esta, por cierto, la clase de sinestesia más común: el asociar letras o números con un color en específico.

Tipos conocidos de sinestesia

Existen tantos tipos de sinestesia como combinaciones de sentidos. No obstante, los más conocidos son los siguientes:

  • Léxico-gustativa: la pronunciación de una palabra induce una sensación involuntaria del gusto en la boca.
  • Grafema-color: una de las formas más comunes de sinestesia. Se trata de la asociación directa de cualquier signo, letra o número con un color específico.
  • Cromestesia: la persona visualiza diferentes colores, de acuerdo con algunas características de la música, como el timbre o la frecuencia de la misma.
  • Personificación: se dota de una personalidad concreta a símbolos visuales, como letras o números.
  • Emocional: asociación entre el procesamiento del color y de los rostros. Algunas de estas personas dicen ser capaces de ver el aura de los demás.
  • Tacto espejo: se experimentan sensaciones táctiles cuando otra persona las recibe, o cuando la otra persona toca una superficie.
  • Espacio-tiempo: se experimenta una conexión entre parámetros de tiempo y espacio, como si fueran entidades físicas.
  • Tacto-emoción: una percepción táctil despierta emociones. Por ejemplo, texturas determinadas provocar fuertes reacciones de felicidad.
  • Auditiva-táctil: se perciben sensaciones somáticas al escuchar sonidos.
  • Número-forma: se ven formas al pensar en números, pero estas no tienen que ver con la grafía de los mismos.
  • Espacial: esta sinestesia permite ver los números como puntos en el espacio, con visión de profundidad.
  • Personificación ordinal lingüística: se asocian números o secuencias con personalidades o géneros.

Causas de la sinestesia

A quienes experimentan este fenómeno, se puede decir que, literalmente, “se les cruzan los cables”. Según estudios científicos, la sinestesia se origina cuando hay una actividad cruzada entre las partes del cerebro que se encargan de procesar los sentidos.

Se calcula que un 4,4% de la población mundial es sinestésica.

Esta condición puede ser genética, presentarse durante el desarrollo fetal, o darse como consecuencia del uso de drogas como el LSD, hongos u otras sustancias psicodélicas. También se presenta en autistas y en personas que padecen algún tipo de epilepsia. Durante la depresión, los sinestésicos experimentan estas sensaciones con mayor intensidad.

Todos fuimos sinestésicos

La investigadora Daphne Maurer publicó un trabajo muy interesante sobre la sinestesia en neonatos. En su publicación de 2005 relata cómo los bebés menores de 4 meses presentan un cerebro sinestésico, ya que todavía no se han especializado las diferentes áreas sensoriales en su correspondiente estímulo.

No obstante, a medida que el desarrollo cerebral sigue su curso, se produce la conocida poda neuronal y los sentidos se “separan”. Esto explica la sinestesia de nacimiento, pues se produciría por una poda sináptica insuficiente en estas áreas.

Su confusión con otras enfermedades

Se calcula que una de cada dos mil personas presenta esta condición de forma aguda, y una entre cada veinte de forma leve, pero aún no se han encontrado datos precisos por una simple razón: quienes la experimentan no se dan cuenta, incluso por años, porque para ellos esa es su forma de percibir el entorno y es, hasta que comparten sus percepciones, que se percatan de que lo viven en forma distinta.

Sin embargo, en ocasiones puede confundirse este fenómeno con otras enfermedades. La esquizofrenia, por ejemplo, puede ser uno de los diagnósticos apresurados ante algo que es completamente normal para algunas personas. Su manera de percibir, de sentir, de oler y de ver es diferente, pues sus sentidos no están asociados de la manera en la que los entendemos, sino que se entrecruzan entre sí.

No obstante, debemos tener claro que la sinestesia no es una enfermedad, ni un trastorno, es tan solo una manera peculiar de degustar el mundo. Algunos estudios señalan que incluso trae beneficios en cuanto a creatividad o a memoria se refiere, de modo que, si la tienes, saborea los sonidos, disfruta de cómo se mira ese aroma y acaricia los colores a tu alrededor con la mano.

¿Y tú? ¿Tienes algún tipo de sinestesia o nunca te habías replanteado si la tenías?

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  • Maurer, D., & Mondloch, C. J. (2005). Neonatal synesthesia: A reevaluation. Synesthesia: Perspectives from cognitive neuroscience, 193-213.
  • Melero, H. (2013). Sinestesia.¿ Cognición corporeizada?. Átopos. Salud Mental, Comunidad y Cultura 14: Psicopatología de los sentidos.