Amamos o nos necesitamos: ¿es el amor una necesidad?

17 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el trabajador social Leonardo Resano
Muchas veces, se nos complica definir qué es el amor por la cantidad de usos que se le ha dado en todo tipo de temas. Por ello, sería más recomendable empezar por distinguir qué NO es el amor.

Al llegar a ciertos momentos de nuestras vidas, es posible que nos preguntemos si realmente sabemos distinguir el amor de una necesidad. ¿Amamos o necesitamos?, ¿sabemos realmente qué es el amor?, ¿por qué es diferente de una necesidad?

Hablar del «amor», en cualquiera de sus expresiones, se torna muy complicado por el uso excesivo que se le ha dado a esta palabra en temas que, en realidad, son muy diferentes.

Al ser algo más que una palabra, quizás haya que hacer hincapié en qué no es el amor, en lugar de buscarle una posible definición.

El amor NO es…

  • La palabra «amor» (si lo defines, entonces no es).
  • Posesión (lo que posees te posee, no se puede encerrar ni atrapar).
  • Pensamiento (no pienses “amo” practica y siente “amar”).
  • Interés (donde hay motivo, no hay amor, no cotiza en bolsa, solo ES).
  • Necesidad (no está para cubrir vacíos del ego).
  • Temporal (no está en ti, estás en él siempre “ahora”).
Pareja paseando por la calle

Y la pareja NO consiste en…

  • «Ser pareja», sino en ser libres.
  • Hacerse promesas, sino en coger ambos el timón.
  • Firmar nada, sino en afirmar libertades.

Además:

  • No requiere demostraciones, sino comunicación.
  • No se relacionan las máscaras ni la imagen que uno tiene del otro.
  • No es «enamorarse», eso solo es neuroquímica que se acaba.

En cuanto al amor “de pareja” en sus múltiples manifestaciones, el enamoramiento es el más confuso, pues este estado transitorio supone una alteración de los neurotransmisores (la dopamina y noradrenalina suben y la serotonina disminuye) con efecto muy similar a la adicción a las drogas. Por eso, es recomendable dejar pasar este estado de enamoramiento para tomar decisiones.

Según el psicólogo John Bradshaw, las relaciones duraderas deben superar el enamoramiento o estado de transición hasta el “compañerismo”.

Existe un estudio muy comentado sobre cómo cambiamos los recuerdos en cuanto a este tema. Holmberg y Holmes (1994) entrevistaron a 400 parejas casadas que afirmaban que les iba muy bien y estaban enamorados.

Dos años después, volvieron a entrevistarles y las parejas que se habían separado o se encontraban en una situación peor, afirmaron que la relación había ido mal desde el inicio. Esto nos permite ver cómo somos capaces de construir recuerdos que justifican nuestras decisiones. 

Ahora, veamos qué es una relación de amor.

La relación de amor

  • Es expresarse en todos los sentidos.
  • Es libertad total (de lo contrario, no es una relación).
  • Es jugar sin reglas, porque no hay reglas si hay amor.
  • Es imaginación, sorpresa y apoyo sin condición.
  • Es respeto a uno mismo para respetar a los dos.
  • Es conducir con baches y revisar las ruedas entre los dos.
  • Una relación no es compromiso, sino liberación.

Con el paso de los años se van ocultando libertades y aumentando juicios, orgullos y egos. A todo esto, sumamos el problema de la tecnología con el consiguiente aumento de lo superficial sobre lo humano.

Van aumentando las operaciones de estética como regalos, la obsesión por obtener reconocimiento, y la decadencia va en aumento, así como el exhibicionismo del físico por redes sociales y móviles; hasta el punto que ya hay tratamientos y terapias para este gran problema.

La institucionalización como obstáculo para el amor

Institucionalización

No se puede encerrar en templos, sectas, religiones, modas, ritos o filosofías. ¿Crees que puedes etiquetar, clasificar o apropiarte de la libertad? Por eso, el amor no tiene santuarios, pues se encuentra cuando no se busca y aparece cuando quitas los obstáculos. 

¿Acaso no había luz cuando estaba la habitación con las cortinas cerradas? Solo tienes que apartarlas, la libertad no se busca, aparece dándote cuenta de tu prisión.

Resultados

Un ruiseñor no trina para ser aplaudido y esa naturalidad le da belleza en sus melodías. A veces, se considera el amor un resultado, algo muy trabajoso. Consiste en quitar más que en poner por eso estamos hablando de obstáculos.

También ocurre con las aficiones y actitudes. No se nos educa para amar lo que hacemos, sino para amar el resultado y buscar el reconocimiento. Eso nos aleja de la belleza del apasionamiento natural que nace de una conducta sin meta, de una reacción a la armonía con el entorno que nos rodea.

Condicionamiento

Romper y cuestionar toda condición que encierra y oculta esta capacidad de amar que llevamos dentro. ¿Qué haces por lo que se espera de ti o por lo que tú mismo quieres?

Hay personas tan atrapadas en la identificación que aman más un símbolo que a una persona, una bandera o una ideología como prioridad para dividirse y sentirse especiales. Son carencias y vacíos por miedo a amar, pues el amor arrasa con todo lo que creías seguro.  

Apego

Confundir amor con necesidad es una conducta muy frecuente. Muchos adolescentes empiezan una relación porque sus amigos o amigas tienen ya pareja y piensan que es mejor tener una pareja antes que aprender a gestionar la soledad, el miedo, la evitación, la protección… Esto nos da un ejemplo de cómo el apego puede hacernos dependientes mentalmente de otra persona.

Como el amor es libertad, el apego es un obstáculo al amor y hay que saber trabajar este tema. Compartir libertades nos hace fuertes, depender nos aleja del amor.

Pareja teniendo un encuentro

El ego lo hace desaparecer

En resumen, el amor aparece cuando desaparece el ego con su necesidad de atención.

Hay muchos trenes que pasan por tu vida; todo el mundo te lo recuerda y todo el mundo se agarra a ellos para echártelo en cara. ¡Coge el tren! ¡Es tu oportunidad! Y nadie, nadie, nadie… se acuerda de que, a veces, primero hay que bajarse del que uno va.

  • Willi J. (2002) La pareja humana, relación y conflicto. Ediciones Morata.
  • Riso, W. (2008) Amar o depender. Barcelona. Editorial Planeta.
  • Fromm, E (1997) El arte de amar. Barcelona. Editorial Paidos Ibérica.