Hipnomanía, ¿qué hay detrás de la obsesión por dormir?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Conoces la hipnomanía? ¿Sabes que puede ser el origen de otros trastornos mentales o del sueño? ¿En qué se diferencia de otros trastornos parecidos relacionados con el sueño? Sigue leyendo para conocer más.
 

Los trastornos del sueño son frecuentes en la población y, en concreto, el insomnio es el más frecuente de ellos. Alrededor de un tercio de la población refiere tener problemas de insomnio. Entre las posibles causas están la hipnomanía o la obsesión por dormir, aunque esta también puede ser una consecuencia derivada del propio insomnio. Más adelante veremos cómo se forma este círculo vicioso.

Según apunta la Sociedad Española de Neurología, entre un 20 y un 48 % de la población adulta española sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño. Esto es importante puesto que la obsesión por dormir también puede ser la causante de otros trastornos del sueño, como puede ser la excesiva somnolencia diurna o hipersomnia, y de otros trastornos mentales, como la depresión.

A lo largo del artículo conoceremos más sobre esta condición, sus síntomas, causas y tratamiento, y la posible relación con otros problemas psicológicos y físicos.

Mujer con dificultades del sueño

Qué es la hipnomanía y cómo diferenciarla de otras condiciones similares

El nombre hipnomanía proviene de la unión de dos palabras latinas: hipnos, que significa ‘sueño’; y manía, que significa ‘locura’. Este término se refiere al intenso e incontrolable deseo de dormir, a la necesidad constante de dormir, hasta el punto de convertirse en una obsesión.

 

Este deseo puede ser independiente de la cantidad de horas dormidas y de la sensación de sueño al levantarse, aunque muchas veces sí está relacionado con problemas como el insomnio. Es importante diferenciar la hipnomanía de otros términos parecidos, como la clinomanía, la narcolepsia o la hipersomnia.

La clinomanía se refiere al deseo u obsesión por permanecer tumbado constantemente. No debemos confundirlo con el clásico «cinco minutos más» que sigue al sonido de la alarma. La clinomanía implica el absoluto abandono del resto de actividades diarias con tal de poder permanecer en la cama, pero no necesariamente durmiendo.

La hipersomnia se refiere a la presencia de somnolencia excesiva tras haber dormido suficiente, por lo menos siete horas, y no se refiere sólo a la cantidad de sueño, sino que la persona que la sufre puede incluso tener problemas para permanecer totalmente vigil tras despertar.

La narcolepsia, por su parte, es un trastorno orgánico (no mental) en el que se presenta una necesidad irrefrenable de dormir. Esta se acompaña de periodos de cataplejía en los que se pierde súbitamente el tono muscular, deficiencia de hipocretina (también llamada orexina) y latencia de sueño REM acortada (menor o igual a 15 minutos).

 

Causas y consecuencias de la hipnomanía

La hipnomanía puede ser tanto la causa como la consecuencia de otros trastornos e incluso puede estar enmascarando otros. El insomio puede ser el origen de la hipnomanía debido a que la reducción de la calidad y la cantidad del sueño derivan en la obsesión por dormir más.

¿Y qué problema hay? Que la propia obsesión por dormir más puede ser la que causa el insomnio. De esta manera se crea un círculo vicioso en el que ambos factores se retroalimentan.

En el caso de la hipersomnia, el hecho de estar pensando constantemente en la necesidad de dormir (por la creencia de no haber dormido lo suficiente) puede ocasionar que, incluso sin tener sueño, aparezca somnolencia. Esta somnolencia puede provocar que no seamos capaces de mantener el nivel de alerta y nuestro rendimiento se vea muy mermado.

Además, podemos encontrarnos con otro problema añadido: irse a la cama sin sueño hará que pasemos horas en la cama creyendo que tenemos sueño, pero sin conseguir conciliarlo, dando como resultado la sensación o creencia de padecer insomnio.

 

«Dormir no es arte pequeño: se necesita, para ello, estar desvelado el día entero».

-Friedrich Wilhelm Nietzsche-

Por otro lado, la hipnomanía puede estar enmascarando un problema mayor. Las personas que padecen depresión pueden pasar el día entero pensando en el momento de llegar a la cama, ya que es el momento en el que el día termina y pueden dejar de pensar y sufrir.

Normalmente, la depresión melancólica se acompaña de problemas para conciliar el sueño y de despertar precoz. Sin embargo, en el caso de la depresión con características atípicas el problema de sueño que predomina es la hipersomnia.

En caso de sospecha de hipnomanía, es necesario comprobar que no se cumplen también el resto de criterios diagnósticos de los trastornos depresivos, con el fin de hacer un adecuado diagnóstico diferencial y elegir el tratamiento más eficaz.

Posibles tratamientos

En primer lugar, con el objetivo de encontrar un tratamiento adecuado, es necesario hacer una correcta evaluación para comprobar que la hipnomanía no es consecuencia de un problema mayor. Asimismo, es necesario hacer un adecuado análisis funcional para conocer los antecedentes y consecuentes del problema.

 

Si, una vez realizada la evaluación, se concluye que la hipnomanía está relacionada con un trastorno de insomnio, podrán realizarse distintas intervenciones para tratar el insomnio. Es necesario intervenir sobre este, ya que puede ser el origen del problema, de manera que, si se consigue aumentar el número de horas de sueño o su calidad, se conseguirá reducir la obsesión por dormir. Se pueden emplear:

  • Técnicas de relajación muscular progresiva o entrenamiento autógeno, para relajar el cuerpo.
  • Técnicas de control de estímulos: instrucciones para reducir conductas incompatibles con el sueño y para regular el horario.
  • Pautas de higiene de sueño: hábitos que faciliten el sueño.
  • Restricción del sueño, para limitar el número de horas que se pasan en la cama en vigilia.
  • Intención paradójica: muy empleada para interrumpir la preocupación por el insomnio.

Cuando la hipnomanía es causa y consecuencia del insomnio, esta última técnica resulta de gran utilidad. En estos casos, el hecho de dormir poco o mal genera el pensamiento «necesito dormir más», convirtiéndose en una obsesión. Esta obsesión es, a su vez, la que impide dormir con normalidad. Para romper este círculo vicioso se emplea la intención paradójica.

 

Esta técnica consiste en pedir a la persona que pase el mayor tiempo posible en la cama despierto. Al cambiar al cerebro la orden «tienes que dormir» a «tienes que estar despierto», la necesidad de dormir deja de ser una obsesión y se le deja de prestar atención y, como resultado, la persona consigue dormir.

«La mejor cura para el insomnio es dormir mucho».

-W.C. Campos-

Mujer con insomnio

Cómo nos la juega el cerebro

La relación entre hipnomanía e insomnio es un claro ejemplo de cómo el cerebro nos sabotea. Preocuparse está bien y puede permitirnos encontrar la solución a un problema, pero preocuparse de más puede agravar dicho problema. Es como si nuestro cerebro tuviera un «umbral de preocupación tolerable» y, cuando lo sobrepasamos, perdemos la capacidad de resolver el problema, aun cuando tenemos la solución a nuestro alcance.

Le damos tanto protagonismo a la preocupación por dormir menos de lo normal, que somos nosotros los que lo acabamos convirtiendo en un trastorno. Con esto no se quiere transmitir la idea de que no haya que preocuparse por los hábitos de sueño, sino que hay que preocuparse de una manera útil y constructiva, evitando que la propia preocupación nos quite el sueño.

 

«Ninguna cosa de la vida es tan importante como pensamos cuando pensamos en ella».

-Daniel Kannehman-