La fototerapia y sus beneficios en la salud mental

12 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
Son muchos los retos que todavía tenemos por delante cuando hablamos de salud mental. Desafíos que no pueden ser atacados con las técnicas de las que disponemos, por eso queremos levantar la vista al horizonte y ver qué nos puede aportar, en un futuro, una herramienta como la fototerapia.

La fototerapia, también llamada terapia lumínica o luminoterapia, consiste en aplicar radiaciones electromagnéticas (luz) a través de una lámpara específica (lámpara de fototerapia).

Para que esta terapia sea útil es importante que la lámpara se coloque a medio metro de la persona y a una intensidad de 10.000 lux, en sesiones de 20-30 minutos.

Se usa para distintas enfermedades médicas, sobre todo dermatológicas. Sin embargo, además, ha demostrado ser de gran utilidad para mejorar otros trastornos como:

  • Trastornos del sueño: insomnio, trastornos del ritmo circadiano (por fases avanzadas, retrasadas, por turnos laborales o “jet lag”).
  • Trastornos afectivos, siendo su aplicación más extendida en el trastorno afectivo estacional, pero también para depresión no estacional o la fase depresiva del TAB.
  • Problemas de sueño y trastornos del estado de ánimo en personas con demencia.
Mujer despierta por insomnio una clase de disomnia

No se debe perder de vista que es un tratamiento médico y, por lo tanto, debe ser aplicada por profesionales. Además, hay que tener en cuenta que puede tener efectos secundarios, tales como:

  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga ocular.
  • Irritabilidad.
  • Nerviosismo.
  • Hiperactividad.
  • Manía (debe tenerse especial precaución en la aplicación de fototerapia en pacientes con depresión bipolar).

Niels Ryberg Finsen, premio Nobel de medicina, sentó las bases de la fototerapia científica allá por 1890. Ideó una lámpara eléctrica de arco voltaico, la lámpara de Finsen, para el tratamiento de afecciones cutáneas.

Posteriormente, y hasta la actualidad, se extendió su uso para el tratamiento de enfermedades dermatológicas, neoplásicas, neonatos con hiperbilirrubinemia… Pero no fue hasta los años 80 cuando se empezó a investigar la utilidad de la fototerapia en el tratamiento de determinadas psicopatologías.

¿Cómo influye la luz en los patrones de sueño?

Nuestro ciclo de sueño-vigilia esta controlado por los ritmos circadianos. Estos son un conjunto natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo en un ciclo de 24 horas.

Estos ritmos vienen definidos por los periodos de luz-oscuridad y son controlados por nuestro “reloj biológico”, localizado en el hipotálamo. Veamos  con más detalle el funcionamiento de este reloj.

El hipotálamo, en concreto, el núcleo supraquiasmático (NSQ), es la estructura cerebral más ampliamente implicada en la regulación u organización de los ritmos circadianos.

Durante el día, el NSQ recibe información luminosa de las células ganglionares de la retina, que contienen melanopsina (fotopigmento sensible a la luz). Estas células envían la información luminosa también a otras estructuras cerebrales e inhiben el sueño.

Y por otra parte, durante la noche, células ganglionares del NSQ envían informacion “de oscuridad” a la glándula pineal, que segrega melatonina e induce el sueño.

El mal funcionamiento de alguna de estas estructuras, por lesión o envejecimiento, puede producir problemas de insomnio o desorganización de las fases de sueño.

A su vez, la discrepancia entre ritmos internos e información ambiental, por cambio de zona horario o cambio de turno de trabajo, también pueden producir trastornos de sueño.

Fototerapia en el tratamiento de los trastornos del sueño

La prevalencia del insomnio aumenta con la edad por los cambios neurofisiológicos y neuroquímicos que se producen en el reloj interno. Esto provoca, normalmente, un adelanto en las fases del sueño (acostarse y levantarse antes), además de un patrón de sueño fragmentado.

Investigaciones demuestran que la aplicación de luz brillante, entre 7.000 y 10.000 lux, mejora el patrón de sueño y el estado de ánimo de los ancianos. Esto se produce gracias a que la luz brillante facilita la sincronización de las señales ambientales y las señales internas.

Las personas con turnos de trabajo rotatorios se pueden ver beneficiadas también por el uso de la fototerapia. Se ha demostrado que la exposición a luz blanca intensa en el momento adecuado, usada como zeitgeber o sincronizador, facilita la transición en el cambio de horario.

  • En el caso del síndrome de fase de sueño retrasada, la exposición a luz brillante, dos horas antes de la hora habitual de despertar, hace que el ritmo circadiano se retrase. Esto es, empieza una hora antes, pero también acaba una hora antes, adelantando la hora a la que se inicia el sueño.
  • Por el contrario, en el caso de fases de sueño adelantadas, la exposición a luz intensa, dos horas después de la hora habitual de levantarse, hace que el ritmo circadiano se adelante. Esto permite a la persona levantarse más tarde y acostarse más tarde.

¿Qué papel juega la luz en nuestro estado de ánimo?

La luz solar favorece la producción de serotonina, una de las hormonas más implicadas en la felicidad. Esto puede producir bajones en el estado de ánimo y cambios de humor.

Este fenómeno explicaría por qué en los meses de otoño e invierno se produce la llamada astenia otoñal, que en casos graves puede llegar a convertirse en un trastorno afectivo estacional.

En los países donde las horas de luz son escasas o en épocas en que los días son nublados, se puede reducir la producción de serotonina y de vitamina D. Por otra parte, al haber más horas de oscuridad, los ritmos circadianos se alteran y se produce un aumento de melatonina.

Contra esto, la fototerapia permite la exposición a la luz ultravioleta, que mejora tanto el funcionamiento neuroquímico del cerebro como el efecto de los antidepresivos (en caso de estar éstos pautados).

Se debe empezar con exposiciones de 15-20 minutos, hasta llegar a los 30-45, siempre a 10.000 lux de intensidad. Los efectos pueden tardar hasta 3 semanas, por lo que se recomienda prolongar el tratamiento más de 4 semanas.

Fototerapia en los trastornos del estado de ánimo

El trastorno afectivo estacional (TAE) es un tipo de depresión que suele aparecer y desaparecer cada año en la misma época. Es más frecuente que aparezca en otoño/invierno y que desaparezca en primavera/verano.

Es más frecuente en mujeres y, como hemos mencionado antes, en habitantes de países con menos horas de luz solar. El tratamiento principal para el TAE es la fototerapia. El objetivo es sustituir la luz solar real en periodos en los que ésta escasea, exponiéndose a primera hora de la mañana a luz brillante.

Estudios recientes han demostrado que la fototerapia podría ser eficaz también para el tratamiento de depresiones bipolares y trastorno depresivo mayor no estacional.

  • En el caso del tratamiento de la depresión bipolar, después de 4-6 semanas de terapia lumínica, el 68 % experimentó mejora en la sintomatología, sin efectos secundarios.
  • En el caso de la depresión no estacional, además de la mejora en el estado de ánimo, la fototerapia ayudó a corregir los problemas de insomnio, sueño fragmentado y despertar precoz de estos pacientes.
Mujer con depresión

Fototerapia en demencias

Una investigación de la Universidad Chalmers de Suecia y de la Universidad de Tecnología de Wroclaw (Polonia) ha abierto una ventana de esperanza para el tratamiento del alzhéimer y otras demencias. En este caso, mediante luz láser, se podría proceder a la localización y eliminación de las placas de proteína beta amiloide causantes de la enfermedad.

Por otra parte, un equipo de investigadores del Massachussetts Institute of Technology expusieron a un grupo de ratones con alzhéimer a una luz parpadeante. El resultado fue que una luz a 40Hz (rango de ondas gamma) reducía la acumulación de beta amiloide.

En la progresión del alzhéimer parece ser que la reducción de ondas gamma es lo que produce la formación de placas de amiliode. Esta acumulación es la responsable del deterioro de funciones como la memoria y el aprendizaje.

De momento, esta aplicación de la fototerapia en alzhéimer solo se ha investigado en animales, pero no debemos cerrar la puerta a la esperanza de que algún día pueda utilizarse con éxito en humanos. Actualmente, esta enfermedad no tienen cura, así que cualquier avance supone un rayo de luz para estos pacientes.

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