La teoría del intercambio social

Alejandro Sanfeliciano · 7 enero, 2018

Existen multitud de formas de explicar todo lo que implican las relaciones sociales. George C. Homans lo hizo a través de su teoría del intercambio social. Esta teoría, nacida de conceptos económicos y de intercambio, nos habla de cómo se produce la interacción social y nos indica cuáles son los factores que nos motivan a ella.

Así, la teoría del intercambio social propugna que todas las relaciones se forman, se mantienen o se rompen debido a un análisis de coste-beneficio. Lo que lleva a realizar comparaciones de las alternativas planteadas y finalmente, optar por aquellas relaciones que nos aporten un mayor beneficio con un menor coste.

Esta teoría fue muy valorada entre los paradigmas conductistas por ser susceptible de cuantificar y medir y por su simpleza. Pero con el tiempo y con la aparición de los paradigmas cognitivos y constructivistas se ha quedado obsoleta. En el presente artículo vamos a hacer un análisis de la teoría del intercambio social junto con las críticas que ha recibido, para conocerla en mayor profundidad.

Dos figuras dándose la mano

Características de la teoría del intercambio social

Como hemos mencionado anteriormente, la teoría del intercambio social gira entorno a los aspectos ecónomicos de las relaciones. Según esta teoría, cada vez que tenemos una relación, hacemos un balance de sus costes y beneficios y dependiendo del resultado la valoraremos más o menos. De esta manera, modificando nuestra interacción social según estos baremos lograremos un estado ampliamente satisfactorio para nosotros.

Esta teoría se basa en dos principios que sustentan todo el razonamiento:

  • Individualismo: este principio postula que toda la conducta va dirigida siempre hacia el individuo. Incluso los actos puramente sociales, no serían más que conductas intermedias para una meta de carácter individual.
  • Hedonismo: la finalidad última del ser humano es lograr satisfacción y placer. Así que toda conducta irá enfocada hacia la consecución de dicho placer.

Tras observar estos dos postulados, los razonamientos se hacen obvios. Ya que según esto, las relaciones sociales están orientadas hacia una meta personal (individualismo). Y además, la consecución de esa meta debe proporcionar placer (hedonismo), por lo que debe ser rentable en términos de costes-beneficios.

Hay que tener en cuenta que esta teoría deriva del conductismo, el cual está basado en un paradigma de “estímulo-respuesta” sin atender a la variables cognitivas. En la teoría del intercambio social, los estímulos acerca de las relaciones sociales estarían representados por los costes y beneficios derivados de las mismas. La respuesta a esos estímulos sería sencilla: ante un balance negativo dejar la relación y ante un balance positivo mantenerla.

Se trata de una teoría que fue muy atractiva durante la época conductista de la psicología. Sin embargo, tras la aparición del cognitivismo se encontró con serios problemas y fuerte críticas. A continuación, exploraremos los errores y limitaciones de la teoría del intercambio social.

Amigos teniendo una conversación positiva

Críticas a la teoría del intercambio social

La primera limitación que le podemos encontrar a la teoría del intercambio social es su poca preocupación por los procesos internos. Solo tiene en cuenta los estímulos positivos y negativos que se reciben de los demás, pero en el interior del individuo existe un procesamiento mucho más complejo cuando se genera una actitud hacia una persona.

Otro aspecto que podemos criticar a esta teoría es la validez de sus dos postulados teóricos. Tanto el paradigma individualista como el hedonista se han quedado anticuados en el panorama actual de la psicología. Estos tienen una serie de errores teóricos que desmontan su validez.

En lo referente al individualismo, es cierto que existe un gran preocupación por uno mismo y que parte de la interacción social es utilizada a beneficio propio. Pero supone un error decir que toda conducta va dirigida a favor del individuo. Las conductas de apoyo mutuo y la colectividad favorecen en gran medida la adaptación, por lo que es fácil que existan conductas no individuales en la naturaleza. Además, los estudios acerca de la identidad social nos muestran como abandonamos nuestra individualidad para sentirnos parte de un grupo y cómo nuestras metas cambian por ello.

En lo referente al postulado hedonista, se produce un error de forma. El hedonismo nos dice que la meta de la conducta del ser humano es el placer. Pero nosotros sabemos que la alegría o el mismo placer sirven de incentivo para aprender conductas dirigidas a metas. Entonces, esto nos lleva a afirmar que el placer es el medio y el fin. El placer sirve para lograr placer. Esto se vuelve en gran medida una tautología que no aporta ninguna información.

Como vemos, la teoría del intercambio social es interesante conocerla para el estudio de la psicología social. Y quizás fue de utilidad a la hora de explicar determinados aspectos de la interacción social. Pero en estos momentos, se encuentra alejada de una teoría integrada sobre la realidad social que vivimos los seres humanos.