Los celos por el pasado de la pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 marzo, 2017
Alicia Garrido Martín · 6 marzo, 2017

Esos insaciables celos del pasado de la pareja… ¿Los conoces? ¿Has sido víctima de ellos? (Tanto estando en un lado como en el otro de la relación). Quizá has caído en ese laberinto interminable de los celos retrospectivos. Esos celos que sufren muchas personas referidos no ya solo al aquí y ahora, sino al ayer de su pareja.

Por si no es suficiente la inseguridad del presente, aparece el pasado de la pareja como un huracán que arrasa por completo con la tranquilidad, la paz mental y la seguridad interna. Y no es que aparezca repentinamente, es que muchas veces se busca. Se busca morbosamente cada detalle de las historias y relaciones que esa persona ha vivido cuando no estaba con nosotros.

Los detalles se hacen siempre insuficientes para el monstruo hambriento y voraz de los celos. Nunca es suficiente. Es como una suerte de vertedero donde todo entra, donde todo es bienvenido. Hasta un punto de auténtico desquicio. No vale con saber las relaciones de la pareja actual. Hay que conocer cada detalle de esas relaciones.

Los celos del pasado o ese monstruo hambriento que nunca se sacia

Por supuesto, una de las obsesiones es saber cómo era físicamente esa persona. Cómo era su forma de ser, cómo le trataba, cómo le hacía sentir… Muchas personas se estarán preguntando ¿para qué? ¿Es una especie de masoquismo? La lógica de una mente “puramente” racional sentaría cátedra con un… “¿Para qué quieres saber su pasado si él ahora te ha elegido a ti?”

“El pasado, pasado está. No hay que preocuparse por él. ¿Y si quisiera volver a su pasado? Pues que vuelva. Tú ya sabes qué hacer entonces”. Quizá estas palabras las hayas escuchado en alguna amiga, o en algún amigo. En esa persona racional que intenta poner filtro y límites a tanto desorden mental y emocional.

Qué es el trastorno de personalidad por dependencia

Pero qué hay detrás de esta auténtica obsesión sobre el pasado emocional de la pareja… O al menos la pregunta que uno puede hacerse es qué estamos buscando al acumular esa información. Datos, datos y más datos. Cuantos más mejor, porque nunca es suficiente para el hambre de este enorme monstruo.

La inseguridad en uno mismo es la base de todos los celos

De alguna manera, aparece una necesidad de querer ser la única persona en la vida de nuestra pareja. Pero, ¿qué hay detrás de querer ser la única persona en su vida? Hay una inseguridad de base (en mayúsculas, subrayada y en negrita). La propia estima está derribada. Necesitamos buscar a fuera la seguridad que no habita en nosotros. Algo que nos desestabiliza por completo.

Buscamos desesperadamente datos que nos confirmen que somos nosotros los únicos. Los más maravillosos y especiales del mundo entero. Que por algún azar extraño esa persona ha vivido una “vida” alejada de nosotros (su verdadero y único amor) antes de conocernos.

La dependencia es consecuencia de esta brutal inseguridad. Si mis cimientos están derruidos, buscaré desesperadamente algo que los afiance fuera de mí. Buscaré a alguien que me sirva de espejo. Que me refleje todo aquello que yo no soy capaz de ver ni valorar por mí misma. Y me aferraré a ese espejo hasta la toxicidad emocional y mental.

Dependemos cuando no hemos aprendido a cuidarnos por nosotros mismos

Todos los medios están justificados para mi fin. Porque, pensad en esto… ¡menudo FIN! No es un fin cualquiera ni pequeño. Es mantenerse vivo a cualquier costa. No desaparecer. Que la inseguridad voraz que siento no me carcoma hasta la inexistencia. Y si tengo que recurrir a agarrarme a una persona a toda costa, lo haré. Por que si no, yo desaparezco. Yo no soy nadie.

Realmente tener celos del pasado de la pareja es un problema muy habitual y deberíamos tener una mirada que intente ir más allá de este hecho. Todo tiene un sentido. Es este sentido el que hay que buscar y atesorar. Para poder finalmente revertirlo en una manera de ayudarse, construirse, cuidarse y quererse por quien eres. Porque compararse con los demás es un ejercicio infructuoso de ecos amargos.

La comparación es inútil, porque todos somos distintos. Cada persona es única e irrepetible. Valórate y quiérete desde esa diferencia. Pero empieza desde esa raíz y míralo todo con claridad. No te dejes cegar por argumentos que han carcomido tu salud mental. Cuídate mucho. La batalla de acabar con los celos no es una tarea fácil, es luchar contra un titán que está enrraizado a lo más profundo de nuestro ser.

Lo que importa es el presente

A pesar de repetir que “lo que importa es el presente”, las personas celosas del pasado de sus parejas no consiguen dejar atrás las relaciones pasadas. Tu pareja es como es por su pasado. Todo lo que ha hecho, para bien o para mal, ha ido moldeándola hasta ser como es. Hasta ser la persona que te ha gustado y de la que te has enamorado. Si no tuviera el pasado que ha tenido, quizá no se hubiera fijado en ti.

Algunas personas, después de varias relaciones fallidas saben perfectamente lo que quieren. Y también saben lo que no quieren. Aprenden a valorar cualidades humanas desde la madurez y la experiencia. Y con toda la experiencia, buena y mala, apareces tú, que reúnes todo aquello tan especial que enamora a la otra persona. De alguna forma, es ese pasado el que la ha acercado a ti.

En cierta medida es normal incomodarse al pensar a tu pareja con otra persona, pero eso no debe obsesionarnos. Su pasado es lo que la ha convertido en quien es, así que lo mejor que podemos hacer es centrarnos en sus cualidades presentes y saber que si está con nosotros es por algo… Así que empieza a centrarte en el presente y deja atrás aquello que ya no existe. Como dice el Dalai Lama: “Sólo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer y principalmente vivir”.

¡Siempre puedes empezar hoy!