Personas amargadas: características psicológicas y cómo entenderlas

Seguro que alguna vez has conocido a personas con comportamientos tóxicos hacia los demás, y has pensado, ¡vaya amargura! Pero, ¿qué hay detrás de estas personas amargadas? ¿Cómo entenderlas mejor?
Personas amargadas: características psicológicas y cómo entenderlas
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 01 febrero, 2022

Tener que enfrentarnos a personas de mal carácter puede resultar incómodo e incluso intimidante. Y es que se trata de situaciones complejas en las que muchas veces no sabemos cómo actuar. Sin embargo, tratar con personas amargadas no es necesariamente un reto tan difícil como puedes llegar a pensar.

Todos pasamos por algunos días malos en los que nuestra actitud no es la mejor. Sin embargo, hay personas que viven de manera constante en este estado, proyectando amargura todo el tiempo, incluso en los supuestos momentos que “deberían” ser felices. ¡Descubramos más sobre este tipo de personas!

“Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos”.

-Daniel Defoe-

¿Cómo son las personas amargadas?

Seguramente te habrás encontrado con alguien amargado en algún momento de la vida. Incluso es probable que tú en muchos momentos no hayas sido precisamente la escenificación de la alegría. Pero, ¿sabes qué es la amargura? No te preocupes, aquí te lo explicaremos.

La amargura es una mezcla bastante compleja de emociones, entre las que se destacan la tristeza y la ira. Esto no quiere decir que todos al sentir rabia o tristeza nos volvamos personas amargadas. Esto sucede cuando no podemos gestionarlas de manera asertiva y en lugar de drenar estas emociones y liberarlas, las guardamos, convirtiéndolas por el camino en resentimiento.

Hombre hablando a una mujer amargada

¿Qué genera amargura?

La decepción, el sentirnos traicionados, los sentimientos de injusticia o de incumplimiento de las expectativas pueden llegar a producir amargura. Esto afecta de manera directa a todos los ámbitos de la vida, con una incidencia negativa en las relaciones interpersonales.

Este tipo de personas suelen jugar con la culpabilidad. Les cuesta un mundo asumir sus responsabilidades, buscando y señalando en el entorno a los que entienden o identifican como causantes de sus desdichas.

¿Por qué son así las personas amargadas?

Comprender por qué una persona se muestra amargada puede convertirse en toda una tarea de investigación. Y es que hablamos de diversos factores que influyen en la aparición de la amargura, y también de personas que suelen mostrarse muy reservadas y ponen varias pruebas a los demás antes de abrirse.

Sin embargo, hay un aspecto general que podemos mencionar: el manejo inadecuado de sus emociones. La amargura con frecuencia solo es la forma que adquiere el enfado, la decepción o la tristeza.

Otras causas que explican el comportamiento de estas personas

La rabia contenida e ignorada también puede ser un factor importante en la aparición de la amargura. Haber vivido situaciones de injusticia que quedaron sin resolución puede ayudar a que la amargura se presente.

Las personas amargadas siguen ancladas en eventos de su pasado en los que experimentaron emociones que hicieron que se sintieran mal. Al no ser hábiles en la gestión de este malestar, se han quedado atrapadas en un estado del que no son capaces de salir.

“Aquí abajo habría menos amarguras si los hombres no se dedicasen con tanto ahínco a recordar dolores antiguos, en vez de soportar con entereza los presentes”.

-Goethe-

Actitudes y características psicológicas comunes de las personas amargadas

Las personas amargadas suelen mostrar conductas reiterativas, tales como:

  • Culpar a los demás de todo lo que sucede.
  • Creer de antemano que todo lo que hagan les va a salir muy mal.
  • La queja es una constante en su vida.
  • Reclaman de manera constante por cualquier cosa.
  • Suelen percibirse a sí mismos como las víctimas en todas las situaciones.
  • Sus temas de conversación giran alrededor de cosas negativas y problemas.
  • Suelen alejar/alejarse de las personas, por lo que generalmente son muy solitarios.
  • Buscan herir emocionalmente a los demás. Muchas veces sin ningún motivo aparente.
  • Tienen constantes discusiones con sus parejas y familiares.
  • Son egoístas. Sus intereses están por encima del de los demás.
  • Crean ambientes hostiles en sus lugares frecuentes como el hogar y el trabajo.
Pareja quejándose

¿Qué podemos hacer?

Tener algún tipo de interacción con una persona amargada es bastante difícil y puede incluso llegar a ponernos de muy mal humor también. Sin embargo, es importante que tengas en cuenta que, generalmente, las personas amargadas no viven en ese estado todo el día. Entonces, ¿qué hacer?

  • Hay momentos específicos en los que la amargura es mucho peor y justo en esos instantes lo mejor que podemos hacer es evitar interactuar con ellos.
  • Entiende que las personas amargadas no tienen conflictos solo contigo; es su manera de relacionarse. No te lo tomes como algo personal.
  • La empatía. Sabemos que puede ser muy complejo tratar con alguien amargado, pero trata de ver más allá de sus actitudes negativas. La comprensión es clave para saber que no lo hace por ser malo.
  • No dejes que utilice comportamientos pasivo-agresivos contigo. Esta es una de las cualidades más destacadas de las personas amargadas y es importante que pongas un alto a este tipo de conductas para evitar problemas.
  • Habla siempre desde la comprensión, pero sé firme. Pon límites en relación con sus actitudes hacia ti, pero con tu mente y corazón abiertos para tratar de entender por qué actúa de esa manera.

Esa aura de desaliento con la que cargan las personas que nos rodean en un determinado momento puede generarnos un gran malestar. Incluso nuestra tentación más grande puede ser la de alejarnos para evitar esa erosión, casi obligatoria, cuando esta situación se produce.

En este artículo, en cambio, hemos visto algunas estrategias que podemos utilizar si nos animamos a intentar mejorar el estado de ánimo del otro.

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El amargado es como el ancla de un barco varado y perdido en una deriva donde antes hubo felicidad y ahora, solo quedan tristezas no afrontadas.



  • Goleman, D. (1996) Inteligencia emocional. Editorial Kairós.
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  • Sober, E. (1998). El egoísmo psicológico. Isegoría, (18), 47-70