¿Qué hace que la gente se manifieste?

Roberto Muelas Lobato · 21 junio, 2017

En estos últimos años parece que el número de protestas y manifestaciones se ha incrementado. Desde los levantamientos en países árabes, calificados como “primavera árabe“, la indignación se extendió como la pólvora y en occidente surgieron movimientos como el 15-M, occupy Wall Street o la revolución de los paraguas. Al margen de estos grandes movimientos, manifestaciones más pequeñas se han producido por todo el mundo con más o menos suerte. ¿Qué hace que la gente se manifieste?

Independientemente de la consecución de los propósitos, es un hecho que salir a la calle es una forma válida de protesta. Si bien resulta difícil concebir como ilegal una protesta pacífica, los gobiernos intentan mantener lo más bajos posibles los niveles de las manifestaciones ya que, en muchas ocasiones, los intereses son opuestos. Para ello, se han intentado controlar que la gente se manifieste de diferentes formas, como impidiendo las grandes reuniones en la calle sin consentimiento previo.

Aun así, mucha gente sigue optando por unirse a las manifestaciones con la esperanza de que sus protestas sean escuchadas y atendidas. Por otro lado, mucha gente, normalmente la gran mayoría, no participa en las manifestaciones. Entonces, ¿qué es lo que hace que algunas personas participen y otras no?

Algo está mal

En primera instancia, para que la gente se manifieste es necesario que haya un motivo de queja, una reivindicación. Este debe afectar a uno o varios grupos de personas o, al menos, ser percibido así. Algunas de las quejas más comunes en occidente son las malas condiciones laborales, como bajos salarios, la corrupción de los gobiernos o la defensa de ideologías, como la animalista o la religiosa.

Una vez la queja es reconocida debe ser compartida por un grupo. Si todos los miembros de mi grupo comparten la misma queja es más probable que todos nos manifestemos. Y cuando más comprometido esté con mi grupo, más aún. Por tanto, la identidad social va a ser uno de los factores que determine la participación en las manifestaciones.

La eficacia de las manifestaciones

Otro factor va a ser la eficacia percibida. Si creo que la manifestación va a ser eficaz y se va a conseguir solucionar los motivos de la protesta, es más probable que participe. Pero no solo hay que tener en cuenta a los grupos que participan en las manifestaciones. También hay que tener en cuenta contra quién protestan, que, normalmente, suele ser el estado o alguna de sus instituciones.

La eficacia que atribuyamos al estado o a los miembros de las fuerzas de seguridad que pueden tratar de disolver la manifestación también va a afectar a nuestra decisión de participar o no en la manifestación. Así, cuanto menos eficacia pensemos que tienen, más dispuestos estaremos a salir a la calle a manifestarnos.

personas en una manifestación

Las emociones a pie de calle

Otro factor de gran importancia para que la gente se manifieste son las emociones. Éstas pueden llevarnos a manifestarnos incluso cuando la eficacia que atribuimos a la manifestación es baja. La ira a sido la emoción más estudiada en estos casos. Grandes niveles de ira van a contribuir en gran medida a la hora de tomar las calles, sobre todo si esa emoción es compartida por el grupo social.

Por supuesto, otras emociones van a influir. Una de ellas es el desprecio. Cuando el desprecio hacia el grupo opresor es grande, la elección va a ser manifestarse participando en actividades ilegales e incluso violentas. Lo mismo va a suceder cuando es la humillación la emoción grupal predominante.

Aunque hasta ahora solo hemos nombrado emociones negativas, las positivas también suelen estar presentes en las manifestaciones. A nivel individual nos vamos a encontrar emociones positivas entre las personas que participan en las manifestaciones. Mientras como grupos pueden sentir ira, individualmente van a sentir emociones positivas relacionadas con la eficacia de la acción para uno mismo.

Dos vías para salir a la calle

Los modelos desde la psicología proponen que estas dos vías descritas son los principales motivos que hace que la gente se manifieste . Estas dos vías han sido equiparadas a dos tipos de motivaciones. Por un lado estarían los motivos instrumentales y por otro los emocionales. De esta manera, la eficacia se correspondería con la motivación instrumental y la gestión de las emociones con la motivación emocional.

Estas dos vías, que parten de una reivindicación por parte de un grupo social, están relacionadas entre sí. Una motivación instrumental fuerte va a influir en las emociones al igual que éstas van a influir en la eficacia percibida. A pesar de esta relación, una sola de estas motivaciones puede ser suficiente para tomar parte en una manifestación.

Motivos superiores

Si bien las dos vías descritas son las principales causas psicológicas de la participación en las manifestaciones, no son las únicas. Otro motivo a destacar, sobre todo cuando la protesta viene de grupos con fuertes ideologías, es la obligación moral. Los grupos religiosos que participan en las manifestaciones lo suelen hacer basándose en en las obligaciones éticas que su ideología les impone.

Participar en una manifestación es una decisión que va a depender de varios factores como se ha visto. Pero, lo que está claro, es que si no compartimos las reivindicaciones ni nos sentimos parte del grupo de la gente que se manifiesta no participaremos. Si, por el contrario, nos sentimos parte del grupo y compartimos sus reivindicaciones, las expectativas de éxito y las emociones van a determinar que nos quedemos en casa o que salgamos a la calle.