Terapias basadas en la evidencia: ¿en qué consisten?

¿Qué evidencia tenemos de que determinadas terapias funcionan? ¿Cómo se gestiona esta evidencia? En este artículo, nos colamos entre bambalinas para ver qué hay detrás de las principales corrientes terapéuticas que podemos encontrar en consulta.
Terapias basadas en la evidencia: ¿en qué consisten?
Ebiezer López

Escrito y verificado por el psicólogo Ebiezer López.

Última actualización: 20 junio, 2022

La psicología, como ciencia que busca comprender y abordar el comportamiento humano, necesita apoyarse en datos científicos confiables para avanzar. Por tal motivo, en los últimos años, cada vez más profesionales destacan la importancia de la práctica de terapias basadas en la evidencia.

Este tipo de psicoterapias se apoyan en estudios controlados que evidencian o cuestionan su efecto sobre la salud mental. A pesar de ello, no todos los especialistas en salud mental las practican, incluso algunos las señalan como reduccionistas.

Otras críticas mencionan que sus resultados se apoyan en datos sesgados. En este artículo, exploraremos en qué consisten estas psicoterapias y su grado de confiabilidad.

¿Qué son las terapias basadas en la evidencia?

El término “terapias basadas en la evidencia” surgió en el ámbito médico para hablar de tratamientos que demostraban eficacia en estudios clínicos. Lo que significa que es posible replicar y comprobar sus efectos utilizando el método científico. Con el paso del tiempo, este término comenzó a usarse en el campo de la psicología y la psicoterapia.

Hans Eysenck, un reconocido psicólogo inglés, publicó en 1994 un artículo sobre la psicoterapia basada en la evidencia. Allí, señaló que muchos tratamientos no demostraban ser más eficaces que la remisión natural de los síntomas de un trastorno o el placebo. De ahí la importancia de evaluar a través de métodos más rigurosos los resultados de los diferentes tratamientos disponibles.

Desde entonces, es esencial para los profesionales de salud mental revisar la evidencia que apoya o desacredita una intervención. Así, se pueden seleccionar y aplicar las mejores alternativas en la práctica clínica.

Hombre en terapia psicológica

Terapias basadas en la evidencia según la Asociación Americana de Psicología (APA)

La APA maneja una clasificación que incluye más de 80 tipos diferentes de psicoterapia; el criterio de clasificación es la cantidad y la calidad de la evidencia que respalda a estas intervenciones. De este modo, es posible encontrar terapias basadas en la evidencia “fuertes”, “modestas” o con “evidencia insuficiente”.

Cabe destacar que todos los tratamientos se clasifican según qué tan eficientes son para condiciones particulares. Esto se debe a que no es posible aplicar un mismo tratamiento de forma universal para las patologías existentes.

A continuación, veremos algunos ejemplos de psicoterapias basadas en la evidencia.

1. La terapia de activación conductual (AC) para la depresión

La AC para la depresión se basa en la premisa de que este trastorno genera abandono de las rutinas y aislamiento. Por esa razón, su objetivo es aumentar la frecuencia con que el paciente hace acciones que tienen recompensas. De este modo, se podría decir que se “activa” su conducta, evitando la letargia, el aislamiento y la pérdida del placer.

Simmonds-Buckley, Kellet y Waller (2019) publicaron una revisión sobre la eficacia de la AC grupal en el tratamiento de la depresión. Se determinó que la terapia de activación conductual tiene efectos moderados-altos en los síntomas depresivos en adultos. Por otro lado, las investigaciones señalan que también sería efectiva para abordar la depresión en jóvenes, aunque se necesitan más estudios (Tindall et al., 2017).

2. La terapia cognitivo-conductual para la depresión

Entre las terapias basadas en la evidencia, la de enfoque cognitivo-conductual es una de las más recomendadas. En las terapias enmarcadas en esta corriente se mezclan los principios de la terapia cognitiva con los principios de conductismo para abordar problemas en pensamiento y comportamiento.

Santoft et al. (2019) publicó una revisión sobre la eficacia de esta terapia en la depresión en atención primaria. Se halló que es un modelo de psicoterapia efectivo, aconsejable para pacientes con depresión moderada y leve.

3. La terapia dialéctica-conductual para el trastorno límite de personalidad (TLP)

El trastorno límite de la personalidad es una alteración que causa dificultades para regular y expresar las emociones. Como resultado, surgen diferentes problemas en la conducta como la autolesión o las conductas de riesgo, con el objetivo de conseguir alivio. En este sentido, la terapia dialéctica-conductual suele ser el tratamiento preferido para estos casos.

Se realizó un estudio para evaluar la eficacia de un programa de cinco semanas de terapia dialéctica conductual en pacientes con TLP. Los resultados demostraron que este tratamiento sí reduce los síntomas y a medida que el paciente mejora su regulación emocional, más se beneficia (Probst et al., 2019).

4. La terapia de aceptación y compromiso (TAC) para el dolor crónico

El dolor crónico es una alteración compleja que, en la mayoría de los casos, no puede curarse por completo. No obstante, a través de terapias basadas en la evidencia, es posible regular los síntomas y mejorar la calidad de vida. Así, la TAC es un tratamiento bastante prometedor para el alivio del dolor.

En palabras simples, propone que, modificando las expectativas sobre el alivio del dolor, es posible hacer que cause menos sufrimiento. Siguiendo esta línea, Feliu-Soler et al. (2018) llevaron a cabo una revisión de la evidencia disponible en este campo. Así, concluyeron que la evidencia es prometedora, si bien hace falta realizar estudios más rigurosos.

Mujer triste en terapia

5. Biofeedback

Las técnicas de biofeedback proveen al paciente de datos sobre sus funciones corporales, como el movimiento muscular. Por lo general, se cree que no es posible controlar este tipo de reacciones, pero al tener información es más fácil hacerlo.

Una publicación detalló la situación del biofeedback en el tratamiento de diversas patologías. Como resultado, se descubrió que es eficiente en el abordaje de múltiples problemas como incontinencia urinaria o dolores de cabeza. También se halló beneficios para tratar afecciones del equilibrio e incontinencia fecal (Kondo et al., 2019).

Estado actual de las terapias basadas en la evidencia

Como se mencionó al principio, las terapias basadas en la evidencia tienden a considerarse como el estándar en la psicoterapia. Muchos expertos argumentan que lo más ético es aplicar intervenciones que puedan demostrar su eficacia. Esto con el objetivo de garantizar que los tratamientos sean útiles y ayuden a mejorar la calidad de vida.

Ahora bien, estudios recientes sugieren que la psicoterapia basada en evidencia no es tan robusta como parece. Sakaluk et al. (2019) publicaron una metarevisión del valor que tienen este grupo de terapias. La conclusión fue que, en la mayoría de estas terapias, la replicabilidad y el valor de la evidencia era bastante bajo. Por ende, recomiendan mejorar los procesos de análisis para los ensayos clínicos.

En conclusión, si bien el concepto de terapias basadas en la evidencia debería ser el estándar, aún estamos lejos de alcanzarlo. Es necesario desarrollar métodos de evaluación más rigurosos para garantizar la calidad de los datos presentados.

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