Tú le das el sentido a la navidad

Sergio De Dios González · 22 diciembre, 2013


Las calles ya se han llenado de adornos, los escaparates están decorados, los primeros villancicos empiezan a sonar y las bolsas empiezan a pasear por las calles con destinos ajenos a quienes las llevan. Llegan las Navidades.

Sin embargo, aunque estén señaladas en prácticamente todos los calendarios del mundo ninguna persona la vive de la misma forma. Para muchos niños representan la ilusión: la de ver a sus padres más tiempo que en todo el año, la de encontrarse con personas que no ven habitualmente, la de poder escribir una carta con deseos (sean o no concedidos), la de creer que el mundo es bueno porque las personas que les rodean también lo creen un poco más.

De hecho, pasado el tiempo, la mayoría de los adultos experimenta un pequeño sentimiento de nostalgia, como el eco del primer amor, que recoge el deseo de volver a vivirlo como de pequeños. Acompañémosles en su ilusión y nos volveremos a hacer pequeños por unos instantes; enseñémosles qué tan hermoso puede ser escribir una carta de deseos como una carta de cosas que queremos ofrecer.

Para otras personas, la Navidad es aquel momento en el que más echan de menos a esas personas que se han ido, a esas personas que se sentaron a la mesa el año pasado y que ya no están. Su sentimiento debe ser respetado y acompañado, porque no es precisamente alegría lo que necesitan, sino sentirse entendidos y reconfortados.
Muchas veces, estas personas no se permiten sentir así, sienten que desentonan con el espíritu de estas fiestas, cuando no hay nada más puro que los propios sentimientos verdaderos. Como todas, es una buena época para acompañar, acompañémoslas en su dolor y la soledad que sienten probablemente sea mucho menor.

Hay personas que piensan que las Navidades son la excusa perfecta para ser un poco más consumistas que el resto del año, para poder alejarnos un poco más de nuestro interior, para empolvar con dulce por unos días lo que en nuestras vidas no soportamos. Estas personas expresan claramente lo que no quieren. Enseñémosles que no es así, porque si no, estarán en lo cierto y será peor eso que ser el protagonista que se presenta en el cuento de Navidad de Dickens.

Quizá las Navidades sólo sean una excusa, fechas en el calendario, luces o villancicos, pero cuando es para dar, ofrecer o acompañar, la excusa no sólo es buena, sino que es realmente hermosa. Que deseemos un tiempo especial de paz y amor no significa que no queramos esto el resto del año, si no que deseamos un lugar para dar color y valor a estos valores, que sin duda, son extraordinarios.