Vulvodinia: síntomas, causas y tratamientos

La vulvodinia es un trastorno del dolor que aparece en la vulva. Para su diagnóstico y tratamiento resultará fundamental acudir a un profesional médico. ¿Cómo se manifiesta, qué síntomas conlleva y cómo tratarla? Te lo contamos todo.
Vulvodinia: síntomas, causas y tratamientos
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 08 diciembre, 2020.

Última actualización: 08 diciembre, 2020

El dolor se define como una “experiencia sensorial y emocional (subjetiva) desagradable”. Los trastornos que implican dolor, muchas veces, causan una grave alteración en el día de la persona, además de incomodidad y sufrimiento. Si el dolor, además, afecta a la zona genital, los síntomas pueden repercutir también en la vida íntima de la persona (es decir, en el área sexual). Entre estos trastornos encontramos la vulvodinia.

La vulvodinia es un trastorno del dolor de la vulva que se manifiesta con irritación, dolor y escozor en dicha zona. Aún no se conocen sus causas, aunque se relacionan con algunos factores que veremos a lo largo del artículo. Esta alteración puede interferir en la vida de la persona, especialmente en el área sexo-afectiva (el trastorno conlleva dolor también al tener relaciones sexuales).

Realizar un buen diagnóstico resultará esencial para empezar a aplicar los tratamientos más eficaces en este trastorno. Pero, ¿qué más sabemos sobre él? ¿Qué síntomas conlleva y cuáles son los tratamientos más empleados?

Mujer con vulvodinia

Vulvodinia: ¿qué es?

La vulvodinia es una molestia o un dolor crónico en la zona que rodea la abertura de la vagina, es decir, la vulva. No tiene una causa identificable, y dura como mínimo tres meses, para poder diagnosticarse. Sin embargo, puede durar mucho más, incluso años. Los síntomas típicos de la vulvodinia son dolor, irritación y ardor en la vulva. Esto hace que las relaciones sexuales, por ejemplo, sean algo difícil de considerar (porque mantenerlas produce dolor).

Conviene conocer que encontramos dos tipos de vulvodinia según sus síntomas: la localizada y la general. En la primera el dolor se sitúa en una única zona de la vulva (generalmente la abertura de la vagina, es decir, el vestíbulo); en estos casos, el dolor aparecer ante la presión de la zona, por ejemplo al tocarla, insertar un tampón o mantener relaciones sexuales.

En cambio, la vulvodinia general implica un dolor generalizado, es decir, en diferentes partes de la vulva (o toda). Aquí el dolor es muy constante, aunque con algunos períodos de alivio. ¿Qué empeora los síntomas en este tipo de vulvodinia? La presión en la vulva, usar pantalones ajustados o estar sentada durante mucho tiempo. Vamos a ver ahora, con más detalle, qué síntomas más conlleva este trastorno de la vulva.

Síntomas

El dolor es uno de los principales síntomas de la vulvodinia, así como otros mencionados. Sin embargo, no son los únicos, y también se incluyen los siguientes:

  • Escozor.
  • Paspadura.
  • Ardor.
  • Inflamación.
  • Picazón.
  • Sensación pulsátil.
  • Relaciones sexuales dolorosas (dispareunia).

Todos estos síntomas afectan a la zona de la vulva. Su intensidad puede variar mucho de un caso a otro. Así, el dolor puede ser constante o esporádico. Además, puede aparecer únicamente cuando se toca o presiona la zona sensible o aparecer de forma espontánea.

El dolor puede aparecer en la zona vulvar de forma generalizada o de forma localizada en una determinada región (por ejemplo en el vestíbulo, que es la abertura de la vagina).

Por otro lado, en la vulvodinia el tejido vulvar puede resultar infamado o hinchado, aunque la mayoría de las veces su aspecto es normal. No debemos confundir la vulvodinia con la vestibuolodinia, una afección que provoca dolor únicamente cuando se aplica presión en la zona que rodea la entrada de la vagina.

Causas

¿Cuáles son las causas de la vulvodinia? Por el momento, la causa es desconocida, sin bien es cierto que esta afección se ha relacionado con algunos factores que podrían propiciar su aparición, tales como los siguientes:

  • Alergias (por ejemplo a ciertos químicos).
  • Reacción exagerada en las células de la vulva a una infección o lesión.
  • Tener una piel sensible.
  • Cambios hormonales.
  • Lesiones o irritación de los nervios que rodean la región de la vulva.
  • Haber padecido anteriormente una infección vaginal.
  • Espasmos musculares en el suelo pélvico, así como debilidad en dicha zona.
  • Factores genéticos que causan sensibilidad o reacciones exageradas de infección o inflamación.

Es decir, manifestar uno o más de estos factores podría aumentar la probabilidad de sufrir vulvodinia. Por otro lado, debe quedar claro que las infecciones de transmisión sexual (ITS), por ejemplo, no causan vulvodinia.

Mujer con escozor

Tratamiento

En cuanto al tratamiento de la vulvodinia, se disponen de algunas opciones para aliviar sus síntomas. Generalmente, se combinan diversos tratamientos. ¿Qué opciones encontramos? Algunas de las más utilizadas son:

  • Uso de medicamentos: esteroides, antidepresivos tricíclicos o anticonvulsivos, que pueden ayudar a disminuir el dolor crónico. Por otro lado, los antihistamínicos pueden reducir la picazón de la zona afectada.
  • Anestésicos locales: éstos pueden ayudar a aliviar los síntomas de forma temporal.
  • Terapia para el piso pélvico: muchas de las mujeres que padecen vulvodinia sienten tensión en los músculos del piso pélvico, por lo que ejercicios para relajarlo pueden aliviar en parte el dolor.
  • Terapia de biorretroalimentación: se trata de una terapia que puede reducir el dolor, y que consiste en enseñar a la paciente cómo relajar los músculos pélvicos, controlando la manera en la que el cuerpo responde a los síntomas.
  • Bloqueos nerviosos: algunas mujeres, especialmente las que no se benefician de otros tratamientos, pueden mejorar con inyecciones locales de bloqueo nervioso.

La vulvodinia puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida, y sus síntomas pueden ser de intensidad muy variada dependiendo de la mujer. El diagnóstico de este trastorno será muy importante para conocer qué nos ocurre y cómo debemos actuar; para llegar a él, el médico nos preguntará sobre antecedentes médicos, sexuales y quirúrgicos.

Además, a veces para llegar al diagnóstico se acude a un examen pélvico y a la prueba del hisopo (para revisar las áreas de dolor). Convivir con el dolor no es fácil, por lo que cuidarnos y realizar revisiones médicas periódicas en todas las áreas resultará fundamental para prevenir posibles trastornos.

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