3 tipos de tácticas sobre propaganda política

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 mayo, 2018
Alejandro Sanfeliciano · 16 mayo, 2018

A pesar de que el concepto de propaganda política ha caído en desuso en las última décadas del siglo XX, su utilización y sus efectos siguen vigentes a día de hoy. Lo que ocurre es que se describe recurriendo a otros términos como persuasión y publicidad, debido al predominio de la imagen y los medios de comunicación de la sociedad actual.

La propaganda política es un tipo de comunicación que forma parte de los sistemas sociales y políticos contemporáneos. Su estudio se ha tratado desde diversas disciplinas y el término ha contado con multitud de definiciones a lo largo de la historia. Ahora bien, para entender el concepto de propaganda política tenemos que acudir a 3 criterios fundamentales:

  • Contenido: el contenido de la propaganda debe ser político, ya sea de manera directa o indirecta. El mensaje puede parecer no politizado superficialmente, pero si se analiza en profundidad encontremos su asociación política.
  • Control del mensaje: un aspecto importante es que el emisor tiene el 100% del control del mensaje; tanto en la fase de producción como en la de difusión.
  • Objetivo: la finalidad del mensaje es promocionar los intereses e ideas del emisor, además de la intención de producir respuestas en los receptores acordes con unos fines determinados previamente.

En este artículo vamos a hablar sobre algunas técnicas que se utilizan a la hora de realizar propaganda política. Las categorías que mostramos a continuación, no son exhaustivas, ni mutuamente excluyentes; lo que quiere decir que ciertas técnicas pueden estar en varías categorías al mismo tiempo.

Político con muchas caras

Técnicas de etiquetado

Estas técnicas utilizan el etiquetado como recurso principal. Se trata de usar términos con gran carga emocional o conceptual con el fin de asociar el mensaje a aspectos positivos o negativos, según convenga. Existen varias formas de aplicar la técnica del etiquetado:

  • Uso de etiquetas negativas: condena de una idea al ponerle un rótulo negativo, a pesar de que no haya argumentos que lo sustenten. Por ejemplo la utilización de la etiqueta “el eje del mal” para referirse a otro grupo de personas que no comparten las mismas ideas.
  • Definición asimétrica: aprovecharse de la ambigüedad de ciertas palabras para que evoquen en los receptores un mensaje distinto a lo que ocurre en realidad. Por ejemplo decir que el objetivo de la guerra es “la paz”; no es lo mismo la paz para un gobernante que para un ciudadano de a pie.
  • Generalización resonante: utilización de frases impresionantes y vagas, con poco mensaje pero con gran carga emocional. Por ejemplo, el candidato X supone un “gran cambio” para el país.

Técnicas de asociación

Estas estratégias utilizan la asociación como recurso principal. Su manera de hacer efecto consiste en que los receptores asocien las características de un concepto (positivo o negativo) con otro, que en un principio es neutro para la audiencia. Entre ellas podemos encontrar:

  • Yuxtaposición: asociación de ideas independientes colocándolas juntas una al lado de otra. Sin necesidad de establecer ninguna relación explícita entre ellas. Por ejemplo este mensaje, “el líder X es autoritario; el líder Y juega con el líder X al golf los jueves”, aquí pretende atribuir las cualidades autoritarias o simplemente la negatividad del líder X al líder Y, por el hecho de compartir actividades juntos.
  • Palabras virtuosas: utilizar ciertas palabras en el mensaje que producen sensaciones o emociones positivas en la audiencia. De esta manera se puede asociar la positividad de esas palabras al mensaje o al emisor que las recita. Un ejemplo de ello es el uso en un discurso de las palabras “libertad“, “seguridad”, “verdad”, etc.
  • Gente común: acudir a imágenes cotidianas de las personas y sus modos, costumbres y lenguaje. De esta manera, se logra un sentimiento de pertenencia por gran parte de la audiencia hacia la idea o el mensaje. Por ejemplo, el uso de fotografías de parejas jóvenes de clase media en la publicidad de los partidos.

Hombre hablando y manipulando la conversación con un amigo

Técnicas basadas en la autoridad de la fuente

El método principal de esta técnicas es acudir a la autoridad de la fuente. De esta manera los argumentos del mensaje pueden quedarse a un lado y la idea será validada gracias al emisor o persona que corrobora la idea. Algunos ejemplos de este tipo de técnicas son los siguientes:

  • Construir significado a través de fuentes secretas: acudir a fuentes cuya identidad o procedencia no se revela y se habla de ellas en términos genéricos. De esta manera, citándolas en calidad de expertos pueden afirmar el mensaje, no pudiendo comprobar la veracidad del mismo debido a su “anonimato”. Ejemplo de esto puede ser un mensaje del tipo “fuentes allegadas y muy bien informadas afirman que el partido X está financiado ilegalmente…”
  • Los hombres sabios no pueden equivocarse: acudir a personas con gran prestigio para parafrasear alguna idea suya, que este acorde al mensaje propagandístico. Por ejemplo, “como dijo X… y si lo dijo X nadie puede menospreciarlo”. Esto se conoce como argumento de autoridad.
  • Condenar el origen: desacreditar una idea sin acudir a los argumentos que la sostienen, únicamente descalificando la fuente de donde proviene. Ejemplo de ello puede ser tachar de mentiroso a un líder para romper su mensaje. En los círculos filosóficos, se conoce como argumento ad hominem.

En este artículo hemos mencionado y explicado tres tipos de tácticas de propaganda política muy utilizadas hoy en día. Pero existen muchas más. Ahora bien, sería ilusorio pensar que nosotros no podemos ser influenciados por ellas, por esta razón, es necesario conocer sus características para hacerles frente y actuar ante la persuasión de poderes políticos.