5 hábitos para potenciar tu carisma

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 febrero, 2018
Pedro González Núñez · 24 febrero, 2018

¿En tu rutina existen hábitos para potenciar tu carisma? Como dijo Paul Rand, “cómo se hace algo o se presenta es a menudo más importante que el qué”. Es decir, en ocasiones es más importante las formas o las circunstancias en las que haces algo… que ese algo. Lo vemos, por ejemplo, en muchas personas que hacen deporte: igual se sienten más atraídas por el ambiente que se respira en el grupo que por el deporte en sí. Por otro lado, todos hemos asistido a una presentación en la que el conferenciante no daba mucha información y nos ha encantado y a otra en la que la densidad de la información era enorme y nos ha desagradado.

El carisma es esa especie de don que algunas personas han desarrollado y que les hace muy atractivas. Pueden no ser guapas, incluso no muy inteligentes, pero cuentan con una especie de halo que dota de un color especial a lo que hacen. Tienen una firma muy persona y esa firma funciona muy bien en el marco de las relaciones sociales. Hablamos de una cualidad y, como tal, se puede trabajar y potenciar.

“Carisma: don que se encuentra en los sujetos más insospechados (carismáticos)”.

-Adolfo Bioy Casares-

5 hábitos para potenciar tu carisma

Es evidente que el carisma es un elemento muy valioso. Para las relaciones sociales y laborales, tu personalidad. Con él, tu simple presencia puede hacerte ganar enteros. Sin embargo, ser carismático no siempre es sencillo, pues no es fácil hablar y conectar con otras personas. Sin embargo, hay formas de mejorar gracias a los hábitos saludables.

Comer y dormir bien

No siempre recordamos lo importante que es dormir y el comer bien. Sin duda, dentro de los hábitos saludables, cuidando de estos dos aumentamos nuestra capacidad para conseguir y mantener niveles elevados de energía. De lo contrario, el sueño y la fatiga podrán con nosotros.

Chico durmiendo

Cuando somos presas del cansancio, solemos adoptar actitudes pasivas. Ni física ni psicológicamente nos encontramos bien. Es decir, que nuestro lenguaje no verbal se resiente, es menos expresivo. Así, la gestión de las relaciones es mucho más pobre y conservadora, y acabamos por adoptar un “perfil bajo”.

Lograr una organización saludable, en la que nuestras principales necesidades queden satisfechas, es fundamental para estar al 100% cada día. Si tenemos la energía suficiente, las relaciones con los demás serán mucho más fluidas. Estos serán poderosos hábitos para potenciar tu carisma, no lo olvides.

Libertad manual

La comunicación no se reduce solo a las palabras. Nuestro lenguaje no verbal dice mucho de cada uno de nosotros. Este no se reduce a hacer movimientos de cabeza o a decir un monosílabo de vez en cuando para que nuestro interlocutor sepa que le estamos escuchando. De ahí que la libertad manual sea tan importante.

Si guardamos las manos en el bolsillo o simplemente cruzamos de brazos, estamos demostrando una actitud pasiva o defensiva. Como dicen algunos expertos, hemos caído en “la trampa”, ya que no son gestos que tiendan precisamente a incrementar nuestro carisma.

Por eso entre los buenos hábitos para potenciar tu carisma se encuentra el tener las manos libres para ganar en soltura. Así tendremos más posibilidades de sacarle más partido a nuestra comunicación no verbal. De esta forma, los demás componentes se van liberando progresivamente.

El contacto visual

Vamos con otro hábito que puede sacarle mucho brillo a nuestro carisma. Hablamos del contacto visual. En este sentido, es básico que mires a los ojos de tu interlocutor. Sobre este fundamento se construye una comunicación fluida.

Ahora bien, tampoco es necesario mirar de forma obsesiva a los ojos de nuestros interlocutores. Si hacemos eso, acabaremos por dejar salir los nervios. Simplemente no hay que evitar la mirada y terminar con la cabeza gacha hacia el suelo, al pecho o a los costados. Hay que buscar una actitud natural de forma no consciente.

Compañeros de trabajo hablando

La riqueza interior

Se puede decir que tener carisma es algo parecido a que sepamos expresar nuestra personalidad de manera acertada, graduando y modulando con inteligencia los rasgos que manifestamos en función de las circunstancias. No se trata de intentar ser quienes no somos, sino de adaptar nuestra actitud a la situación que vivimos.

Por otro lado, esta inteligencia muchas veces nos la da el conocimiento, tanto interno como externo. Una riqueza que reside en nuestro interior y que convierte en destreza y habilidad cuando la empleamos. Así, una forma de desarrollar nuestro carisma es desarrollar a su vez un potente mundo interior, una filosofía de vida propia y única. Con este bagaje cultural y personal, es mucho más sencillo conectar con personas de todo tipo.

Empatía

Vuelve a aparecer la sempiterna empatía, siempre tan útil y necesaria. Es tan sencillo como conocer a tu interlocutor y saber qué le emociona. Si logras entrar en un terreno que sabes que le atrae, te preocupas por su bienestar y lo que le interesa, será mucho más fácil conectar.

Gracias al trabajo empático, se pueden mantener contactos y relaciones agradables para ambas partes. Así, las conversaciones serán más fluidas y cercanas, y no habrá discursos, sino intercambios de opiniones.

“¿La razón y el secreto de nuestro éxito, cariño? Mi carisma, por supuesto”.

-Freddy Mercury-

Mano con corazones

Ya ves que, con estas sencillas claves, tienes en tu mano recursos, ideas y hábitos para potenciar tu carisma, de manera que tus relaciones sociales puedan ganar mucho. Si no te sale de manera natural, no te preocupes, con un buen trabajo también se puede conseguir.