8 pasos para saber qué quieres hacer con tu vida

Eva Maria Rodríguez · 18 mayo, 2015

Persigue tus sueños. Sigue tu propio camino. Haz lo que amas. ¿Cuántas veces has oído o leído cosas así? Son ideas de vida maravillosas, pero no significan nada cuando no has definido tus sueños con exactitud, cuando no has encontrado tu camino o no sabes muy bien qué quieres hacer con tu vida.

Esta duda es ese eterno leivmotiv que aparece de forma frecuente a lo largo de nuestro ciclo vital. No importa tampoco que tengamos veinte o sesenta años, ese vacío insondable surge como una sombra en el horizonte impregnándonos a menudo de sufrimiento. Así, el no saber qué dirección tomar, qué elegir o a qué aferrarnos implica a menudo que terminemos haciendo una única cosa: improvisar en lugar de dar forma a una vida con significado.

Ahora bien hay un aspecto que no podemos dejar de lado. Lo creamos o no, esa materia prima a partir de la cual se reconduce nuestra existencia proviene precisamente de esos momentos de duda. De esos instantes donde nos quedamos en la antesala de la inseguridad y la reflexión, ahí donde poco a poco, aunamos un nuevo compromiso con nosotros mismos para clarificar propósitos y situar metas en el horizonte. A veces, lo único que necesitamos es un instante de reposo antes de tomar un nuevo y maravilloso impulso.

“La sabiduría es el arte de aceptar aquello que no puede ser cambiado, de cambiar aquello que puede ser cambiado y, sobre todo, de conocer la diferencia”.

-Emperador Marco Aurelio-

Cuando no sepas qué quieres hacer con tu vida recuerda: no sucumbas, no te permitas el lujo de perder el tiempo lamentándote o alimentando la propia frustración. Solo toma aire, respira profundo y aplica estos 8 pasos. El cambio que necesitas está al alcance de tu mente, pero primero deberás entrenarla y reconducirla hacia una serie de propósitos…

8 claves cuando no sabes qué quieres hacer con tu vida

Una de las mejores respuestas al respecto de esta misma duda la dio en su día el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Vale la pena reflexionar unos instantes en estas líneas, las cuales, nos dan una pista certera sobre esos pasos que todos deberíamos aplicar para sobrellevar un poco mejor los instantes de miedos y dudas existenciales:

Recuerda tu vida hasta el momento actual y pregúntate: ¿qué he amado de verdad hasta ahora? ¿qué ha levantado mi alma, qué es lo que me ha hecho feliz en algún momento? Ahora alinea cada una de esas dimensiones y observa cómo forman una escalera en la que has subido hacia tu verdadero yo.

Escribir

1. Desarrolla una visión de tu vida a 5 años

El mundo está lleno de oportunidades, pero cuando surgen las dudas y las inseguridades, nosotros mismos somos el peor obstáculo para nuestra felicidad. Cambiar tu día a día para mejor implica elegir antes de nada un destino y dar un paso para llegar allí. Por ello, para saber qué quieres hacer con tu vida debes definir primero qué tipo de destino es el que quieres para ti.

Sea cual sea tu situación, imagina ahora y por un momento que todos tus sueños se han hecho realidad en los últimos años. Coge papel y lápiz o abre un documento de texto en tu ordenador y escribe todo lo que se te ocurra respecto. Escribe durante 10 minutos (usa un temporizador) sobre aspectos como a qué hora te levantas, cuánto dinero ganas, cómo es tu trabajo, con qué tipo de gente te relacionas, cómo es tu casa, qué coche conduces, qué comes, qué tipo de vida llevas o como te sientes.

Esas ideas que has delimitado, son en realidad tus auténticos propósitos.

2. Lee, conecta con tu entorno, inspírate, sé receptivo

La lectura de un buen libro de autoayuda es increíblemente poderosa, siempre y cuando seas capaz de adoptar y poner en práctica las ideas que encuentras en ese libro. Leer solamente no va a suponer nada para ti si no aplicas los consejos que encuentras.

Asimismo y no menos importante, también es esencial que empieces a aplicar una adecuada apertura mental, emocional y experiencial. Relaciónate, conecta con las personas y con tu entorno. Abre tu corazón y tus sentidos para escampar los miedos y permitir que lleguen cosas nuevas. Esas que te inspirarán y te invitarán a proyectar nuevos caminos, metas más altas…

3. Participa en tareas de voluntariado: una forma de darle sentido a la vida

Participar en labores de voluntariado te permitirá conocer personas interesantes, motivadas y positivas. Además, te ayudará a descubrir en ti mismo aspectos más profundos, esos que a menudo nos ayudan a dar mayor sentido a nuestra existencia. Si no sabes qué quieres hacer con tu vida, este paso es a menudo muy catártico, muy liberador y satisfactorio.

4. Busca una pasión

Todos hemos querido hacer algo alguna vez, pero no siempre hemos aunado el suficiente valor para llevarlo a cabo. Los motivos pueden ser varios, desde el “no tengo tiempo” al “qué dirán” o el “cómo me voy yo a poner a hacer esto a mis años”. Si estos enunciados aparecen con frecuencia en tu cabeza haz un reseteo mental y líbrate de los no puedo o se me ha pasado el tren para ciertas cosas.

La vida debe vivirse con pasión. Solo así aparece el auténtico sentido, solo así se saborea en cuerpo, mente y emociones.

5. Aprende a tomar decisiones

Cuando no sabes qué quieres hacer con tu vida hay un aspecto de tu crecimiento personal que está fallando. Nos referimos a esa elevada incapacidad para tomar decisiones. Nos cuesta, surgen las dudas, las inseguridades… Son tantos nuestros miedos que al final no decidimos nada y optamos por quedarnos en ese lugar donde nada nuevo acontece: la zona de confort.

  • Cuando no sepas qué dirección tomar, qué hacer o qué no hacer, intenta utilizar el enfoque de Seis sombreros de pensamiento de Edward Bono. Analiza la situación desde múltiples puntos de vista, incluidas las perspectivas racionales, emocionales, intuitivas, creativas, positivas y negativas.

6. Responde libre de miedos a la pregunta “qué quiero hacer”. Aprende a clarificar

Atrévete a responder sin límites a esta pregunta: qué quiero hacer con mi vida. Y no te reprimas. No te excuses. No valen respuestas del tipo “me gustaría hacer esto pero no puedo porque….”. Contesta con sinceridad y seguridad sin usar el tiempo condicional. Porque si es importante saber tomar decisiones aún lo es más saber clarificar objetivos:

  • Quiero ser feliz.
  • Quiero sentirme autosuficiente.
  • Lo que quiero es trabajar en lo que verdaderamente me gusta.
  • Asimismo, sé que lo que más deseo es ver felices a los míos, por ello sé que debo hacer cambios para poder darles lo mejor de mí.
  • Quiero ascender en mi trabajo.

7. Identifica tus miedos

¿Qué es lo que te asusta? Atrévete a reconocerlo. Cuando nos enfrentamos a nuestros miedos perfilamos también aspectos muy relevantes sobre nuestro carácter. Y, sorprendentemente, esto genera en nosotros un gran sentimiento de autoconfianza, la misma que surge cuando nos atrevemos a contárselo a un amigo.

Mujer enfrentando sus miedos

Además, al identificar esos miedos también podremos indagar en sus orígenes, en la raíz de muchos de nuestros problemas subyacentes, esos que no abordamos, los mismos que dejamos a la deriva y frenan nuestro crecimiento personal. Es un ejercicio no exento de cierta dificultad pero que al mismo tiempo, nos puede ayudar de un modo muy positivo.

8. Tu sufrimiento actual no es un estado, es un proceso que precede al cambio

Cuando no sabes qué quieres hacer con tu vida sufres. Porque es angustiante sentir ese vacío, esa ausencia de propósitos y de sentido. Es como si el mundo entero supiera qué camino tomar y nosotros estuviéramos encallados como un navío oxidado. Ahora bien, sea lo que sea lo que te ocurra, bueno o malo, plantéate que es solo un proceso no un estado perdurable. Entiende que todo pasa, que todo llega, que todo cambia.

Lo qué puedes hacer es ver ese instante de dudas como una etapa de la que aprender. Es como ese paso atrás que damos a veces para tomar mayor impulso a la hora de dar un gran salto. El cambio está a la vuelta de la esquina, pero hasta el momento, lo importante es confiar en uno mismo y en sus posibilidades.

Para concluir, sigue los pasos anteriores e introdúcelos como un hábito en tu rutina. Aunque ahora no veas los resultados, cuando menos te lo esperes estos aparecerán y te darás cuenta de ello. La espera merecerá la pena.

¿Ya sabes qué quieres hacer con tu vida ahora?