A mis pacientes, que nunca dejan de enseñarme

26 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Fátima Servián Franco
Nuestros pacientes no van a nuestra consulta a enseñarnos algo de forma explícita, sino que lo hacen implícitamente con su lucidez, su compromiso con sus propios procesos y su capacidad para tomar las decisiones necesarias. Como lo haría cualquier buen maestro, nuestros pacientes nos enseñan con su ejemplo.

La psicoterapia es un proceso experiencial y dialéctico, en el que terapeuta y paciente se influyen recíprocamente, existiendo un mutuo aprendizaje y transformación. No solo el paciente cambia, aprende y se transforma, también lo hacemos los terapeutas en mayor o menor medida (Araya, 2016).

La psicoterapia es un encuentro humano muy especial que implica apertura y entrega por parte del paciente y del terapeuta, y puede ser entendido como un proceso en el que el terapeuta se pone al servicio del paciente, de modo tal que ambos pueden ser transformados.

Resulta interesante aclarar qué significa para nosotros que nuestros pacientes nos enseñen. De hecho, cuando le hemos expresado a algún paciente cuánto lo admiramos por su coraje o por su decisión, y cuán valioso nos es su ejemplo para la propia vida, surge en él o ella una mirada de perplejidad y asombro, como si no creyera que también nos está enseñando y que también estamos creciendo (Araya, 2016).

La mayoría de personas que acuden a consulta lo hacen estimuladas por necesidades internas de mejora que, a su vez, son promovidas por estados de inestabilidad. Los pacientes que acuden a terapia normalmente suelen hacerlo cuando están cerca de perder el control, de tocar fondo. Es ahí cuando los psicólogos nos damos cuenta de la gran fuerza y del valor de estas personas, que en vez de perderse en excusas se enfrentan a sí mismas.

«La Psicología no puede decir a la gente cómo deberían vivir sus vidas. Sin embargo, puede proporcionarles significado para un cambio personal y social efectivo».
-Albert Bandura-
Psicóloga con paciente

A mis pacientes, que cada día me enseñan

Nuestros pacientes no van a nuestra consulta a enseñarnos algo de forma explícita, sino que lo hacen implícitamente con su lucidez, con su compromiso, con sus propios procesos y con su capacidad para tomar las decisiones necesarias. Como lo haría cualquier buen maestro, nuestros pacientes nos enseñan con su ejemplo (Araya, 2016).

Mis pacientes me han enseñado, sin ellos saberlo, que carecía de oídos para escuchar aquello a lo cual no tenía acceso desde la vivencia. Me han mostrado que lo que una persona piensa de sí misma es lo que determinan, o más bien indican, sus circunstancias. Me han hecho ver, que muchas veces lo que nos hace temer al fracaso es lo severos que somos con nosotros mismos cuando caemos.

Mis pacientes me han enseñado que se puede vivir con ansiedad (ajustándose a situaciones y recursos) y que los pensamientos pueden compararse con una nube que arroja lluvia de palabras. Mis pacientes me han enseñado que el pánico nos puede paralizar, pero solo cuando no sabemos escucharnos.

También me han enseñado que la depresión puede quitarnos las ganas y la ilusión por todo, pero que las personas poseemos fortalezas que nos hacen salir y comprender que si la oportunidad no toca, se construye una puerta.

Los pacientes, en definitiva, me han enseñado a dejar espacio al dolor y tras ello entender que solo poseemos aquello que no podemos perder en un naufragio.

«La percepción define nuestra realidad. El ojo ve lo que la mente está preparada para comprender».

-Henri Bergson-

Psicólogo con paciente hablando sobre la técnica del rol fijo

A mis pacientes, que me han enseñado que el deseo de curarnos constituye la mitad de nuestra salud 

La utilidad de la psicoterapia no es aquel tópico de “llegar a alcanzar la felicidad”, porque resulta un concepto demasiado genérico y aséptico. Nuestros pacientes nos enseñan a centrarnos en una finalidad muy concreta: aprender a gestionarnos mejor y a no sentirnos mal.

La psicoterapia es el tratamiento que tiene como objetivo el cambio de pensamientos, sentimientos y conductas. Se lleva a cabo entre un profesional con la formación y las habilidades necesarias para facilitar el cambio psicológico, y el paciente/cliente que requiere la ayuda para aliviar los síntomas que le producen un grado de sufrimiento importante.

No se trata de conseguir que los pacientes sean felices, sino que sean dueños de sus vidas y que tengan el conocimiento y la habilidad para mejorar su bienestar dentro del contexto en el que se encuentran. Como dijo el padre de la logoterapia, Viktor Frankl, cada época tiene sus neurosis y cada tiempo necesita su psicoterapia.

«Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana».

-Carl Gustav Jung-
  • Araya, C., & Brito, R. (2016). Lo que nuestros pacientes nos enseñan. Rev GPU12(1), 24-34.
  • Vitola Cervantes, K. S. (2017). Comprendiendo a Ariadna en su propio laberinto: un estudio de caso sobre las vivencias de un terapeuta en su intención de curar a un paciente farmacodependiente (Master’s thesis, Universidad del Norte).