¿A qué llamamos egotismo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 mayo, 2018
Marcos Merino · 25 mayo, 2018

El término egotismo no es, aunque pueda parecer lo contrario, un sinónimo de egoísmo. Ciertamente, sí se utilizó en un sentido similar en la literatura anterior al siglo XIX, pero en el campo de la psicología su significado actual es diferente (si bien igualmente vinculado al concepto de “ego”, el “yo”), siendo el egoísta quien ‘atiende desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse del de los demás’.

Según la RAE, el egotismo es un ‘sentimiento exagerado de la propia personalidad’, mientras que la Wikipedia en español indica que ‘puede ser identificado con el concepto de excesiva importancia concedida a sí mismo y a las propias experiencias vitales’. También podría calificarse como un deseo insaciable de mostrar a los demás la importancia propia con independencia de que el egotista cuente con razones para auto-adjudicarse tal importancia (aunque frecuentemente no es así).

El egotista es una persona que no presta atención a cuanto les ocurre a las personas que les rodean, ni a las necesidades de las personas que conviven con él, por considerar que sus propio asuntos y necesidades están por encima de las de los demás: su falta de empatía le lleva a ver a los demás como un medio para un fin (su fin). El egotismo extremo es, además, una característica distintiva de los trastornos de la personalidad del tipo B, principalmente el histriónico y el narcisista.

Rasgos de la personalidad egotista

Excesiva autoconfianza y amor propio

Confiar en uno mismo es una actitud necesaria, sin duda, para transitar por el camino hacia al éxito. Por otro lado, pásate con la dosis y te convertirás en presuntuoso, en alguien que asume que todos los demás están equivocados, y que es incapaz de reconocer los logros ajenos.

El egotista se quiere. Mucho… y de vez en cuando suelta chistes como “No lo niego: hay momentos en que hablo conmigo mismo… porque a veces necesito los consejos de un experto“. Lo dirá riéndose, pero para él no es un chiste. El egotismo, en definitiva, impide aprender más sobre un mismo. ¿Para qué se va a molestar en cambiar quien ya se cree perfecto? En este sentido, conviene recordar que, en palabras de Jillian Michaels, “un mal día para tu ego es un buen día para tu alma“.

Hombre narcisista

Vive en mundos de fantasía

La persona egotista pasa mucho tiempo pensando en las grandes cosas que imagina que logrará en el futuro, en proyectos más basados en impresionar a los demás que en la realidad. Incluso, cuando tienen una base real, los embellecen para aumentar el interés en torno a lo que cuentan. En general, tienden a exagerar y dramatizar la mayoría de aspectos de su vida.

Personalidad ‘difícil’

Un egotista sólo tiene en cuenta su visión de las cosas y exige a los demás que actúen en base a la misma. Un egotista acostumbra a creer que sabe exactamente cómo deben hacerse las cosas y cómo deben comportarse los demás. Cuando no todo sale “como debe”, la consiguiente sensación de pérdida de control probablemente provocará que se irrite y se ponga a la defensiva.

Son personas que no aceptan un “no” por respuesta, que se toman la discrepancia como una agresión y que son capaces de perturbar la tranquilidad de quienes les rodean, hasta que todo vuelva a ir de acuerdo a sus deseos.

Baja autoestima

Parece contradictorio con lo anterior, pero no lo es: son personas que tratan de ocultar su propia inseguridad (y evitar el rechazo que creen que conlleva) presentándose como más competentes de lo que realmente son. Intentan, hasta el agotamiento, mantener una imagen que ellos creen que es perfecta. Y, sobre todo, tratan de no perder nunca el control de la situación o, en última instancia, de no dar a los demás la sensación de que lo pierden.

Mujer triste con baja autoestima

El egotismo en la Terapia Gestalt

Pero el egotismo es también uno de los mecanismos neuróticos contemplados por la terapia Gestalt: su principal función radica en aumentar y fortalecer la frontera del contacto mediante el engrandecimiento narcisista del ego. Esto es, mediante un incremento defensivo del yo, en detrimento del otro.

Este mecanismo es propiciado por la Terapia Gestalt durante el proceso terapéutico, mientras la persona se hace responsable de sus necesidades. Es decir, que durante un tiempo constituiría -según esta corriente- un paso necesario para disminuir la inhibición y fomentar el autoapoyo. Sin embargo, éste es un mecanismo que tiene que tiene que terminar disuelto al final del proceso terapéutico.