El “acantilado de cristal”, una trampa para las mujeres

Muchas mujeres acceden a puestos de liderazgo en momentos de crisis. Son cargos casi siempre temporales en los que se aprovecha esa contratación para acabar despidiéndolas poco tiempo después.
El “acantilado de cristal”, una trampa para las mujeres
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 01 agosto, 2022

El acantilado de cristal define ese fenómeno en el que es más probable designar como líder a una mujer cuando hay un contexto de crisis. En cambio, cuando la situación no es crítica, es más probable elegir a una figura masculina. Esto, que para muchos podría interpretarse como algo positivo, encierra en realidad unos matices tan grises como llamativos.

Para comprenderlo, pondremos dos ejemplos reales. En el 2009, Yahoo pasaba por un mal momento económico. Fue entonces cuando se decidió contratar a Carol Bartz como directora general, quien no dudó en diseñar un plan estratégico para sacar a flote a la gran empresa tecnológica. Ni siquiera pudo aplicarlo. Fue despedida poco tiempo después a través de una llamada telefónica.

Podríamos hablar también de Theresa May, la primera ministra del Reino Unido, desde el 13 de julio de 2016 hasta el 24 de julio de 2019.​ Fue ella a la que se le encargó liderar el proceso del Brexit y la que fue forzada a dimitir por una rebelión interna dentro de su propio partido. Todo ello son ejemplos de cómo se sitúa a mujeres en puestos de poder, pero a la vez se hace sin darles un respaldo fuerte.

Son liderazgos precarios en los que no tienen posibilidad de demostrar su valía, porque no se confía en ellas. Habrá casos en los que no dispongan de adecuadas competencias para ello. Sin embargo, se trata de un fenómeno frecuente y del que vale la pena hablar.

Hay empresas que promocionan a las mujeres en instantes de crisis, para tener a alguien a quien responsabilizar del fracaso o declive organizacional.

Mujer seria pensando en el acantilado de cristal
Cuando una mujer es ascendida a un puesto de poder en momentos de crisis, debe estar preparada para el fracaso.

¿Qué es el acantilado de cristal?

El término “acantilado de cristal” describe esas situaciones en las que una mujer es ascendida al puesto más alto en momentos de recesión o de crisis organizacional. Quienes deciden esa promoción saben que el viento sopla en contra, pero necesitan a una “figura de paja” que asuma ese papel.

Esta circunstancia fue identificada y descrita por primera vez por los profesores británicos Michelle K. Ryan y Alexander Haslam de la Universidad de Exeter, en Reino Unido. En un estudio que publicaron en el 2010 desvelaron que el fenómeno del acantilado de cristal aparece en escenarios de la política, en organismos deportivos y también educativos.

Son situaciones en las que si el contexto que rodea a dicha empresa u organismo es favorable, es más probable que se elija a un hombre como líder. Si hay variables de riesgo, si hay problemas económicos o amenazas que comprometen los recursos, es más común elegir a una mujer. Se las sitúa al borde de un abismo en el que es probable que terminen precipitándose, mientras otros permanecen “a salvo”.

Los límites invisibles que siguen frenando el desarrollo profesional de la mujer

Todos hemos oído hablar del techo de cristal. Identifica a esa barrera invisible que muchas mujeres se encuentran cuando intentan acceder a la parte más elevada de una jerarquía corporativa. Son límites que no se ven, pero que terminan vetando su desarrollo profesional. Son normas no escritas y veladas que ponen vetos y dificultades que les impiden avanzar.

El acantilado de cristal va un poco más allá del clásico techo invisible en toda organización. En este caso, sí se permite el acceso a un puesto alto dentro de una cúpula jerárquica. Sin embargo, ese ascenso lo que hace es situar a la mujer en un punto en el que es más que probable que termine precipitándose, dado el contexto que le rodea.

Se promociona a las mujeres en contextos desfavorables para tener a alguien a quien culpar si, finalmente, no logran emerger a la organización de esa situación adversa. Son mandatos muy breves y precarios.

El acantilado de cristal sirve para proteger a otras figuras más valiosas

Un objetivo que buscan también las empresas ascendiendo a mujeres a puestos de poder en tiempos de crisis es proteger a otras figuras más valiosas. Es muy común que una organización ya cuente con otros cargos de alto potencial (hombres en su mayoría) y que, en momentos de recesión, prefiera salvaguardarlos y mantenerlos al margen.

Elegir a una mujer como líder en un momento arriesgado ofrece múltiples beneficios. Por un lado, mejora la visión de la propia empresa de cara al exterior, al promover valores como la igualdad. Si finalmente esa mujer logra salvar la situación, también supone una ventaja para la organización; aparece como una entidad progresista y moderna.

Sin embargo, si la crisis persiste, se contará siempre con esa figura fácil de asociar o responsabilizar. Mientras las figuras más apreciadas de la empresa permanecen protegidas, la mujer que ejerce de líder se va quemando poco a poco, en un contexto de gran desgaste.

Aunque el precipicio de cristal describe los obstáculos que enfrentan las mujeres a la hora de obtener un puesto de liderazgo, también puede aplicarse a cualquier minoría. Es muy común también que, en instantes de crisis, se elijan a personas de minorías étnicas para cargar sobre ellos esa situación adversa en una organización.

Compañeros de trabajo tirando de una cuerda simbolizando el acantilado de cristal
Cuando una mujer obtiene un puesto de poder en un momento de crisis, debe estar preparada para cualquier circunstancia.

El liderazgo en tiempos difíciles, todo un reto

Hay algo evidente. Todo el que logre un puesto de poder en tiempos difíciles debe estar preparado para lo peor. Sufrirá estrés, presiones del entorno y el riesgo de que su carrera se vea afectada. Ocurre igual en hombres como en mujeres. Asimismo, también hay otro detalle incuestionable: ambos géneros tienen las mismas aptitudes para el liderazgo.

Triunfar o fracasar no tiene nada que ver con ser hombre o mujer. Tiene que ver con las habilidades, con las competencias, con el saber hacer. Lo que no es lícito es promocionar a mujeres y personas de minorías étnicas cuando hay situaciones que están condenadas al fracaso de antemano.

Son figuras a las que se asciende sin ningún tipo de apoyo organizacional, intentando dar con ello una imagen de progresismo o inclusión. Sin embargo, al final, nadie gana.

Ni la propia empresa ni los líderes en los que nadie confía. Tanto el techo de cristal como el acantilado de cristal son muros sexistas que según dificultando una igualdad real. Son barreras invisibles que debemos derribar.

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  • Ryan, M. K.; Haslam, S. A.; Kulich, C. (2010). "Politics and the glass cliff: Evidence that women are preferentially selected to contest hard-to-win seats". Psychology of Women Quarterly. 34: 56–64. doi:10.1111/j.1471-6402.2009.01541.x
  • Haslam, S. A.; Ryan, M. K.; Kulich, C.; Trojanowski, G.; Atkins, C. (2010). "Investing with prejudice: The relationship between women's presence on company boards and objective and subjective measures of company performance". British Journal of Management. 21: 484–497. doi:10.1111/j.1467-8551.2009.00670.x
  • Ryan, M. K.; Haslam, S. A.; Hersby, M. D.; Bongiorno, R. (2011). "Think crisis–think female: The glass cliff and contextual variation in the think manager–think male stereotype". Journal of Applied Psychology. 96 (3): 470–484. doi:10.1037/a0022133